El dominio fue absoluto. Los Detroit Lions no solo ganaron, destruyeron a los Green Bay Packers con un contundente 34-11 en un partido que dejó claro el nuevo equilibrio de poder en la NFC Norte. Con Jared Goff lanzando para 266 yardas y dos touchdowns, y una defensa que asfixió a Jordan Love desde el primer cuarto, el equipo de Michigan envió un mensaje: la rivalidad Lions vs Packers ya no se escribe con la misma tinta. La victoria, la más abultada en la serie desde 2015, consolida a Detroit como el único líder invicto de la división y hunde a Green Bay en una crisis que va más allá de las lesiones.
El duelo no era uno más. En un estadio Ford Field vibrante, donde el roar de los aficionados ahogó cada intento de reacción visitante, se reeditó un clásico con un giro inesperado: los leones ya no son la presa. La derrota expone las carencias de un equipo de Wisconsin que, sin Aaron Rodgers, lucha por encontrar identidad, mientras los Lions —con un ataque letal y una línea ofensiva imbatible— confirman que el Lions vs Packers de 2023 tiene un nuevo protagonista. Para los puristas del fútbol americano, el resultado no solo redefine la temporada, sino una rivalidad histórica que siempre reservó sorpresas.
Un clásico de división con historia de rivalidad

El enfrentamiento entre Lions y Packers trasciende el simple balance de victorias y derrotas. Se trata de uno de los duelos divisionales más antiguos de la NFL, con raíces que se remontan a 1930. Desde entonces, cada encuentro carga con décadas de tensiones, jugadas polémicas y momentos que han definido temporadas enteras.
La rivalidad adquirió un tono más intenso en los años 90, cuando ambos equipos disputaban con frecuencia el título de la NFC Norte. Los Packers, con su leyenda en el banquillo, dominaron gran parte de esa década, pero los Lions respondieron con victorias memorables, como el triunfo de 1991 que les dio el pase a playoffs por primera vez en 16 años. Según registros históricos, esta es la tercera rivalidad más antigua de la liga, solo superada por Bears-Packers y Bears-Cardinals.
El Lambeau Field y el Ford Field se convierten en escenarios eléctricos cada vez que estos equipos chocan. Los aficionados no olvidan el «Thanksgiving Day Massacre» de 2012, cuando los Packers aplastaron 27-15 a los Lions en Detroit, o la remontada de 2020, donde Aaron Rodgers lideró una victoria en el último cuarto. Cada partido escribe un nuevo capítulo.
Analistas destacan que, más allá de los números, el peso emocional de esta rivalidad influye en el rendimiento. No es casualidad que, desde 2010, el 60% de los encuentros se hayan decidido por menos de una anotación.
El dominio ofensivo que desarmó a Green Bay

El ataque de Detroit no solo brilló: desmanteló a una defensa de Green Bay que llegó al partido como la tercera mejor de la NFC en yardas permitidas. Con un esquema agresivo desde el primer cuarto, los Lions explotaron las costuras de la secundaria rival. Jared Goff conectó 19 de 25 pases para 215 yardas y dos touchdowns antes del descanso, dejando en evidencia la falta de ajuste en la cobertura de los Packers. Las jugadas de play-action fueron letales, especialmente en la serie que terminó con el pase de 38 yardas a Amon-Ra St. Brown para el segundo touchdown del partido.
La línea ofensiva de Detroit neutralizó por completo a un frente defensivo que, según Pro Football Focus, había registrado 15 sacks en los últimos tres juegos. Sin concesiones, los linemen abrieron surcos para que Jamaal Williams acumulara 87 yardas terrestres y un touchdown en solo 15 acarreos. La combinación de bloqueos precisos y lecturas rápidas de Goff dejó a los linebackers de Green Bay en tierra de nadie.
El golpe definitivo llegó en el tercer cuarto, cuando una jugada diseñada para el tight end Brock Wright —un pase de 17 yardas en tercera oportunidad— extendió la ventaja a 24-3. La falta de presión sobre Goff (solo un sack en todo el partido) y la incapacidad para contener las rutas intermedias sellaron el destino de los Packers.
Analistas destacaron después del juego cómo Detroit usó formaciones 12 personnel (dos tight ends) en un 40% de las jugadas, algo que Green Bay no supo contrarrestar. La versatilidad en el ataque, sumada a una ejecución casi perfecta, convirtió lo que prometía ser un duelo reñido en una exhibición de superioridad.
Qué significa este triunfo para la carrera de Detroit

El triunfo contundente de los Lions sobre los Packers no es solo un resultado más en la temporada. Representa un punto de inflexión para una franquicia que, durante décadas, vivió a la sombra de rivales como Green Bay. Con esta victoria, Detroit no solo consolida su liderazgo en la NFC Norte, sino que envía un mensaje claro: el equipo de Dan Campbell ya no es el eterno aspirante, sino un candidato serio a pelear por el título de conferencia.
La estadística lo respalda. Según analistas de la NFL, los Lions llevan tres victorias consecutivas contra los Packers por primera vez desde 2017, algo que en una división tan competitiva no es mera casualidad. La solidez en la línea ofensiva, combinada con un Jared Goff que suma 250+ yardas por aire en sus últimos cinco encuentros, demuestra que el proyecto en Detroit tiene bases sólidas.
Para la afición, este triunfo huele a revancha histórica. No se trata solo de los tres puntos en la tabla, sino de romper con el estigma de ser el «peor equipo de la NFL» que los persiguió durante años. La cultura ganadora que Campbell ha instilado —con un récord de 12-5 la temporada pasada— ya no parece un espejismo, sino una realidad.
Queda camino por recorrer, pero la derrota a Green Bay en su propio campo, y con ese marcador (34-11), es el tipo de declaración que define eras. Si los Lions mantienen este nivel, la NFC Norte podría tener un nuevo rey.
El triunfo contundente de los Lions por 34-11 sobre los Packers no solo consolidó su dominio en la NFC Norte, sino que expuso las carencias defensivas de un equipo de Green Bay que aún busca identidad bajo Jordan Love. Con Jared Goff en estado de gracia y un juego terrestre implacable, Detroit demostró por qué es el rival a batir en la división este año. Los aficionados de los Packers harían bien en moderar las expectativas mientras el equipo ajusta su ofensiva y refuerza una defensa que permitió 180 yardas terrestres; los Lions, en cambio, deben mantener esta intensidad si quieren aspirar a más que un título divisional. El próximo enfrentamiento entre ambos en diciembre podría definir no solo la postura en los playoffs, sino el futuro inmediato de dos franquicias en direcciones opuestas.

