El cierre de la Estación 18 de Marzo del Metro de la Ciudad de México dejó a más de 40,000 usuarios diarios buscando alternativas desde hace seis meses. La suspensión del servicio, anunciada en marzo por fallas estructurales en los andenes y sistemas eléctricos obsoletos, obligó a una intervención de emergencia con una inversión superior a los 120 millones de pesos. Las obras, que incluyeron la sustitución de 3 kilómetros de cableado y el refuerzo de vigas dañadas por filtraciones, se convirtieron en una de las reparaciones más complejas del sistema en los últimos años.
Para los habitantes de las colonias Morelos, Guerrero y el centro histórico, la metro 18 de Marzo no es solo un punto de conexión entre las líneas 1 y 3, sino un eje vital para llegar a empleos, escuelas y servicios médicos. Su reapertura, programada para las próximas semanas, llega en un momento crítico: con el regreso a clases y la reactivación económica postpandemia, la demanda de transporte público ha repuntado un 18% en la zona. Autoridades del Metro confirmaron que, además de las reparaciones, se instalaron sensores de movimiento para prevenir futuros riesgos, aunque usuarios ya exigen garantías de que los problemas no se repetirán.
Cierre repentino y daños estructurales que lo justificaron

El cierre abrupto de la Estación 18 de Marzo el pasado 12 de enero tomó por sorpresa a miles de usuarios. Inspecciones de emergencia revelaron grietas en dos vigas principales de soporte, con una de ellas mostrando una fisura de 12 centímetros de profundidad. Los informes técnicos señalaron que el movimiento constante de trenes, sumado al desgaste natural de materiales con más de 30 años de antigüedad, aceleró el deterioro.
Ingenieros estructurales advirtieron que, de no intervenir, el riesgo de colapso parcial en zonas críticas superaba el 40% en los siguientes 12 meses. Las vibraciones generadas por el paso de hasta 28 trenes por hora —según datos de operación de 2023— habían debilitado los cimientos en un sector donde el suelo presenta alta compresibilidad.
Las autoridades optaron por un cierre inmediato tras detectar que las reparaciones provisionales aplicadas en 2021 ya no garantizaban seguridad. El protocolo de emergencia activado ese día incluyó la evacuación controlada de 1,200 pasajeros en menos de 20 minutos.
Mientras las brigadas trabajaban, se confirmó que el agua filtrada desde la superficie había corroído las armaduras de acero en tres columnas. Este hallazgo obligó a rediseñar parte del plan original, extendiendo los plazos pero asegurando soluciones a largo plazo.
Las obras clave que garantizarán seguridad en la estación

La rehabilitación de la estación 18 de Marzo del Metro incluyó intervenciones críticas en sus sistemas estructurales. Los ingenieros reforzaron las vigas de soporte con acero de alta resistencia, un material que, según estándares internacionales, incrementa la capacidad de carga hasta en un 40%. También se reemplazaron 120 metros lineales de rieles dañados por corrosión, utilizando aleaciones más duraderas que reducen el desgaste prematuro.
El sistema eléctrico recibió atención prioritaria. Se instalaron nuevos transformadores con tecnología de aislamiento seco, que minimizan riesgos de cortocircuitos. Los especialistas en transporte urbano destacan que este tipo de equipos, ya implementados en redes como la de Barcelona, han reducido fallas operativas en un 30% durante los últimos cinco años.
La seguridad contra incendios se modernizó con sensores de humo de última generación y extintores automáticos en zonas de alto tráfico. Las salidas de emergencia, antes criticadas por su estrechez, ahora cumplen con las normas de evacuación rápida.
Las pruebas de resistencia, realizadas con cargas simuladas equivalentes a 1.5 veces el flujo máximo de pasajeros, confirmaron que la estructura soporta condiciones extremas. Los resultados, validados por auditores externos, fueron clave para obtener el permiso de reapertura.
Horarios, rutas alternas y lo que cambiará para los usuarios

La reapertura de la Estación 18 de Marzo traerá ajustes en los horarios de la Línea 3 del Metro. Durante los primeros 15 días, los trenes operarán con una frecuencia de 4 minutos en horas pico, según datos de la Secretaría de Movilidad. Esto representa un aumento del 20% en la disponibilidad de convoyes respecto al periodo previo al cierre.
Para evitar saturaciones, se habilitarán rutas alternas de transporte público. La línea 4 de RTP reforzará su servicio con unidades adicionales en las paradas cercanas a la estación, mientras que el Metrobús extenderá su horario hasta las 23:30 en la estación Hidalgo.
Los usuarios deberán adaptarse a cambios en los accesos. El ingreso por la calle de República de Cuba permanecerá cerrado temporalmente, redirigiendo el flujo peatonal hacia las entradas de Allende y Balderas. Especialistas en movilidad urbana recomiendan planear viajes con 10 minutos adicionales durante las primeras semanas.
Quienes utilicen correspondencias con otras líneas notarán modificaciones. El transbordo a la Línea 2 en Allende contará con señalización renovada, y se instalarán pantallas informativas en tiempo real para reducir tiempos de espera.
La reapertura de la Estación 18 de Marzo marca un alivio concreto para los miles de usuarios que dependen diariamente de la Línea 3 del Metro, tras seis meses de obras que buscaron corregir fallas estructurales y mejorar la seguridad en uno de los puntos más congestionados de la red. Aunque las autoridades garantizan que las reparaciones cumplen con los estándares técnicos, el verdadero teste será la operación en horario pico, donde la demanda suele saturar andenes y vagones.
Quienes transiten por la zona en las próximas semanas deberán estar atentos a posibles ajustes en los horarios o rutas alternas, especialmente durante las primeras jornadas, cuando el flujo de pasajeros podría generar retrasos puntuales. La experiencia en otras estaciones reabiertas tras mantenimientos prolongados sugiere que conviene planear viajes con margen extra o consultar las alertas en tiempo real a través de la app oficial del sistema.
El caso de la 18 de Marzo pone sobre la mesa, una vez más, la necesidad de invertir en modernización continua—no solo para parchar emergencias, sino para evitar que estaciones críticas lleguen a extremos de cierre total.

