El Emirates estalló en el minuto 88 cuando Martin Ødegaard, con un zurdazo cruzado desde el borde del área, volteó el marcador y selló una remontada histórica. Arsenal vs Tottenham dejó otra página épica en el derbi del norte de Londres, esta vez con los Gunners revirtiendo un 0-1 adverso para imponerse 2-1 en un partido donde la presión, los errores arbitrales y el drama se mezclaron hasta el pitido final. Fue el noveno triunfo de Arsenal en los últimos 12 encuentros contra su rival más odiado, pero ninguno tan sufridos como este, donde el gol de Ødegaard —su décimo en la temporada— coronó una segunda parte de dominio absoluto.
El triunfo no solo consolida al Arsenal en la pelea por el título, sino que hunde al Tottenham en una crisis de resultados que ya acumula tres derrotas seguidas. Cada duelo entre Arsenal vs Tottenham trasciende lo deportivo: es identidad, orgullo barrial y, en esta ocasión, un golpe psicológico para un Spurs que vio cómo su ventaja inicial, obra de Son Heung-min, se esfumó entre el desorden defensivo y la falta de ideas en ataque. Para los aficionados del Arsenal, la victoria sabe a revancha tras el empate en la primera vuelta y refuerza la sensación de que, esta vez, el equipo de Mikel Arteta tiene madera para pelear hasta el final.
Un derbi con historia y presión en la Premier

El Arsenal vs. Tottenham no es un partido más en el calendario. Es el derbi del norte de Londres, un choque que trasciende los tres puntos y se carga de historia, rivalidad y una presión que pocos encuentros igualan. Desde 1913, cuando el Tottenham se mudó al lado norte de la ciudad, la rivalidad tomó forma, alimentada por la cercanía geográfica y la lucha por la supremacía local. Los aficionados no olvidan: cada victoria se celebra como un triunfo personal, cada derrota duele el doble.
La estadística refleja el peso del duelo. Según datos históricos de la Premier League, este derbi ocupa el tercer lugar en tarjetas amarillas por partido, solo superado por el Everton-Liverpool y el Manchester United-Liverpool. La intensidad es palpable desde el primer minuto.
Para los jugadores, vestir la camiseta en este encuentro implica asumir una responsabilidad extra. Analistas deportivos señalan que, en los últimos cinco años, el 60% de los goles en este derbi han llegado en los últimos 20 minutos, prueba del desgaste físico y mental que genera el partido. El gol de Ødegaard al 88’ no fue casualidad: fue el reflejo de un equipo que supo manejar la tensión cuando más apretaba el marcador.
Y luego está el factor cantera. Ambos clubes han visto surgir talentos de sus academias que luego brillaron en este mismo escenario. Desde Henry hasta Kane, el derbi ha sido testigo de leyendas que escribieron su nombre a fuego en la memoria de los hinchas.
El golazo de Ødegaard que volteó el marcador

El Emirates estalló cuando el reloj marcaba 87:59. Martin Ødegaard, con la frialdad de un depredador en el área, recibió un pase filtrado de Bukayo Saka y remató cruzado, venciendo a Vicario por la escuadra. Un zurdazo preciso, sin opciones para el portero, que coronó la remontada más sufridas de la temporada para el Arsenal.
El gol del noruego —su décimo en la Premier League esta campaña— no solo fue decisivo, sino históricamente valioso. Según datos de Opta, Ødegaard se convirtió en el primer jugador del Arsenal en anotar un gol de victoria en el minuto 88 o más tarde en un derbi contra el Tottenham desde que Thierry Henry lo hiciera en 2007. La estadística refuerza su papel como líder técnico en los momentos clave.
Lo más llamativo fue la construcción. El equipo de Arteta, asfixiado durante largos tramos del partido, encontró huecos en la última línea del Tottenham con un contraataque relámpago. Saka, desbordante por la derecha, asistió con un toque milimétrico que Ødegaard no desperdició. La definición, con el interior del pie izquierdo, dejó claro por qué es el capitán.
El banquillo visitante no pudo reaccionar. Postergados por un error defensivo en la salida de balón, los de Ange Postecoglou vieron cómo un partido que dominaron en posesión (58%) se les escapaba en el último suspiro. Ødegaard, una vez más, demostró que los grandes partidos se deciden con detalles, no con porcentajes.
Qué significa este triunfo para la lucha por el título

El triunfo del Arsenal en el derbi no es solo un golpe anímico, sino un paso estratégico en la pelea por la Premier League. Con este resultado, los Gunners se mantienen a solo dos puntos del líder, consolidando su posición como el único equipo que ha sumado en cada jornada desde el inicio de 2024. La remontada en el minuto 88, con ese gol de Ødegaard que silenció el Tottenham Hotspur Stadium, demuestra una resiliencia que los equipos campeones suelen exhibir en los momentos clave.
Analistas destacan que el 70% de los últimos campeones de la liga inglesa lograron encadenar al menos cinco victorias consecutivas en derbis o partidos contra rivales directos. El Arsenal, con este triunfo, no solo suma tres puntos vitales, sino que rompe la racha de cuatro encuentros sin ganar frente al Tottenham en Premier.
La diferencia ahora no es solo matemática. El impacto psicológico de arrebatarle el derbi a un rival que soñaba con escalar posiciones puede ser decisivo en las próximas semanas, cuando el calendario se complica para ambos.
Mikel Arteta lo tiene claro: este tipo de victorias—donde el equipo responde bajo presión—son las que forjan campeonatos. Queda la liga, y el Arsenal acaba de enviar un mensaje.
El Arsenal demostró una vez más que los derbis no se deciden hasta el pitido final, con Martin Ødegaard coronando una remontada épica en el 88 que revivió la esencia de los clásicos londinenses: drama puro, garra y un final que dejará marca en la temporada. La victoria no solo consolida a los Gunners en la pelea por la Champions, sino que expone las carencias defensivas de un Tottenham que, pese al golazo de Son, sigue sin encontrar consistencia en los momentos clave.
Para los aficionados del fútbol táctico, este partido es material de estudio: cómo gestionar la presión en campos reducidos, la importancia de los cambios ofensivos—como la entrada de Trossard—y, sobre todo, la mentalidad para voltear un marcador adverso cuando el reloj parece enemigo. Equipos con aspiraciones reales no pueden permitirse bajar la intensidad ni un segundo.
La Premier League arde, y con este triunfo, el Arsenal manda un mensaje claro: la era Arteta no teme a los fantasmas del pasado, ni siquiera cuando visten de blanco y juegan en casa.

