El aumento del 40% en las rentas del Mercado de Mixcalco en lo que va de 2024 ha encendido las alarmas entre los locatarios, quienes denuncian que el incremento —aplicado sin previo aviso— amenaza con ahogar sus ya frágiles márgenes de ganancia. Según registros de la asociación de comerciantes, algunos puestos pasaron de pagar 3,500 pesos mensuales a más de 5,000 en cuestión de semanas, una carga insostenible para pequeños negocios que aún no se recuperan de la inflación postpandemia. La medida, impulsada por la administración del mercado, no incluyó mesas de diálogo ni ajustes escalonados, lo que ha generado protestas y paros parciales en los últimos días.

El Mercado de Mixcalco, ubicado en el corazón de la Ciudad de México y conocido por su oferta de productos frescos y precios accesibles, se ha convertido en el escenario de un conflicto que trasciende lo económico. Los vendedores advierten que, de mantenerse estas condiciones, muchos se verán obligados a cerrar o trasladarse, afectando no solo a cientos de familias dependientes del comercio informal, sino también a los miles de clientes que diariamente acuden al lugar. La situación refleja una tensión creciente entre la necesidad de modernizar espacios públicos y la supervivencia de quienes los han sostenido por décadas.

De un peso a 700: la historia detrás del mercado

De un peso a 700: la historia detrás del mercado

El Mercado de Mixcalco nació en 1957 como un pequeño puesto de verduras en el centro de la Ciudad de México. Con el tiempo, su crecimiento reflejó el de la propia urbe: de un modesto espacio de 80 metros cuadrados pasó a albergar más de 700 locales, según registros de la Secretaría de Desarrollo Económico local. Su evolución lo convirtió en un referente para el comercio popular, donde generaciones de familias han montado sus negocios entre pasillos estrechos y techos de lámina.

Durante las décadas de 1980 y 1990, el mercado vivió su época dorada. La llegada de migrantes de estados como Puebla, Oaxaca y Guerrero diversificó su oferta: junto a los tradicionales puestos de granos y especias, surgieron fondas de mole, talleres de reparación y hasta pequeños comercios de ropa. Estudios de la UNAM señalan que, en su momento de mayor auge, generaba empleo directo para cerca de 3,000 personas.

Sin embargo, el crecimiento trajo consigo desafíos. La infraestructura, diseñada para un mercado de menor escala, nunca se actualizó al ritmo de la expansión. Los locatarios recuerdan cómo, año tras año, las cuotas de renta subieron sin que hubiera mejoras visibles en servicios básicos como agua o electricidad.

Hoy, entre el bullicio de los regateos y el aroma a café de olla, persiste una pregunta: ¿cómo sobrevive un mercado que creció sin plan? La respuesta está en sus paredes descascaradas y en los rostros de quienes, desde las 5 de la mañana, abren sus puestos con la misma rutina de hace 30 años.

El aumento que ahoga: de 3,500 a 5,000 mensuales

El aumento que ahoga: de 3,500 a 5,000 mensuales

El salto en las rentas del Mercado de Mixcalco no fue gradual, sino un golpe seco: de 3,500 a 5,000 pesos mensuales en un solo año. Para los locatarios, muchos con puestos heredados por décadas, el aumento del 40% equivale a perder casi la mitad de sus ganancias netas. Según datos de la Canaco Ciudad de México, el 68% de los comerciantes en mercados públicos destina más del 30% de sus ingresos a pagar renta, un umbral que especialistas en economía informal consideran insostenible para la supervivencia de pequeños negocios.

El problema no es solo el monto, sino el momento. La inflación en alimentos durante 2023 ya había mermado los márgenes de los vendedores. Mientras el precio del kilo de tortilla subió un 18% en el último año, según el Inegi, los ingresos de los puestos se mantuvieron estancados.

Algunos locatarios señalan que el aumento violenta acuerdos verbales de años atrás, cuando las rentas se ajustaban según la capacidad de pago. Ahora, el cobro fijo de 5,000 pesos —sin distinguir entre un puesto de tres metros o uno de seis— ahoga por igual a quienes venden granos básicos que a los que ofrecen artesanías.

La respuesta de las autoridades del mercado, administrado por la alcaldía Cuauhtémoc, ha sido remitir a los comerciantes a un «proceso de revisión» sin fechas claras. Para muchos, esperar significa seguir pagando la nueva tarifa con préstamos o reduciendo inventario.

Entre protestas y propuestas: ¿qué sigue para los locatarios?

Entre protestas y propuestas: ¿qué sigue para los locatarios?

El aumento del 40% en las rentas del Mercado de Mixcalco no solo ha encendido las protestas, sino que ha expuesto la fragilidad económica de cientos de locatarios. Según datos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), el 62% de los pequeños comerciantes en mercados públicos destina más del 30% de sus ingresos a pagar renta, un porcentaje que ahoga cualquier margen de ganancia en un contexto de inflación persistente.

Ante la negativa de las autoridades a revertir el incremento, los vendedores exploran rutas legales. Un grupo de locatarios ya recopila firmas para presentar un amparo colectivo, argumentando que el ajuste violenta el principio de proporcionalidad establecido en la Ley de Ingresos de la Ciudad de México. La estrategia, sin embargo, enfrenta un obstáculo clave: los trámites judiciales pueden extenderse meses, tiempo que muchos no tienen.

Mientras la tensión escaló esta semana con cierres simbólicos de puestos, algunas voces dentro del mercado proponen alternativas. La creación de una mesa de diálogo con la Secretaría de Desarrollo Económico para establecer un esquema de pagos escalonados —vinculado a las ventas reales de cada negocio— gana adeptos. El modelo, inspirado en experiencias exitosas en mercados como La Merced, reduciría la carga inmediata sin eliminar el aumento.

Lo cierto es que, sin una solución rápida, el riesgo de deserción crece. Vendedores con décadas en el lugar ya evalúan mudarse a mercados periféricos, donde las rentas son hasta un 50% más bajas. La fuga no solo debilitaría la oferta del Mixcalco, sino que dejaría un vacío difícil de llenar en un corredor comercial histórico.

El aumento del 40% en las rentas del Mercado de Mixcalco no solo ahoga a los locatarios, sino que amenaza la supervivencia de un espacio que, por décadas, ha sido columna vertebral del comercio popular en la zona. La presión sobre vendedores de alimentos, artesanías y productos básicos revela un desequilibrio donde el costo de operar supera con creces los ingresos de pequeños negocios, muchos de ellos familiares. Urge una revisión transparente de los contratos, con participación de las asociaciones de comerciantes y mediación de autoridades locales para establecer tarifas justas, vinculadas a la realidad económica de los locatarios y no a especulaciones inmobiliarias. Sin soluciones concretas, el riesgo no es solo la desaparición de puestos de trabajo, sino la pérdida de un patrimonio comercial que define la identidad del barrio.