El saldo de tres personas heridas tras un choque múltiple sacudió la tarde de este martes en la Avenida 5 de Mayo, uno de los corredores viales más transitados de la ciudad. El impacto, que involucró a cuatro vehículos —entre ellos un camión de reparto y un automóvil particular—, dejó escombros esparcidos sobre el asfalto y generó caos vehicular durante más de dos horas. Testigos relataron el momento exacto en que el conductor de una camioneta perdió el control al intentar esquivar un motociclista, desencadenando la colisión en cadena que terminó con dos de los heridos en estado grave.
El incidente reavivó las preocupaciones sobre la seguridad en la Avenida 5 de Mayo, donde el flujo constante de transporte público, vehículos de carga y automovilistas privados convierte cada desplazamiento en un riesgo potencial. Aunque las autoridades ya iniciaron las investigaciones para determinar responsabilidades, el accidente expone, una vez más, los puntos críticos de una vía que, pese a su importancia comercial y turística, acumula antecedentes de siniestros por exceso de velocidad y fallas en la señalización. Los afectados fueron trasladados a hospitales cercanos, mientras equipos de tránsito trabajan en restablecer la circulación.
La Avenida 5 de Mayo: corazón histórico y vial de la ciudad
La Avenida 5 de Mayo no es solo una de las arterias más transitadas de la ciudad, sino un testigo silencioso de casi dos siglos de historia. Inaugurada en 1847 como parte del proyecto urbanístico que buscaba conectar el centro con las zonas en expansión, esta vía de 3.2 kilómetros ha visto desfiles militares, manifestaciones sociales y el paso diario de miles de vehículos que hoy superan los 87,000 al día, según datos del último censo vial municipal. Su trazado recto, flanqueado por edificios de estilos arquitectónicos que van desde el neoclásico hasta el funcionalismo moderno, refleja las capas de tiempo acumuladas: aquí conviven la fachada de cantera rosa del antiguo Teatro Juárez con los cristales reflectantes de torres corporativas.
El valor estratégico de la avenida va más allá de lo simbólico. Expertos en movilidad urbana señalan que este corredor absorbe el 30% del tráfico vehicular entre las zonas poniente y oriente, funcionando como un pulmón para la circulación en horas pico. Su diseño original, con carriles amplios y glorietas en intersecciones clave, respondía a una visión progresista para la época, aunque hoy enfrenta desafíos como la saturación y la necesidad de modernizar su infraestructura peatonal.
Entre los hitos que marcan su recorrido destaca el cruce con la calle Hidalgo, punto donde se erige la estatua ecuestre de Benito Juárez. Este monumento, inaugurado en 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia, se ha convertido en un referente visual y en un lugar de encuentro espontáneo durante celebraciones cívicas. A pocos metros, el Mercado 5 de Mayo —con sus puestos de antojitos y artesanías desde 1934— ofrece un contraste vivo entre la prisa automovilística y el ritmo pausado de la tradición.
La avenida también alberga una paradoja: mientras su nombre evoca la batalla que consolidó la República en 1862, su presente está marcado por retos contemporáneos. El aumento de accidentes viales en los últimos cinco años —con un promedio de 12 incidentes mensuales reportados solo en este tramo— ha llevado a las autoridades a evaluar medidas como la reducción de límites de velocidad y la instalación de cámaras de monitoreo en puntos críticos. La tensión entre preservar su legado histórico y adaptarla a las demandas de una metrópoli en crecimiento sigue siendo un debate abierto.
Para los capitalinos, sin embargo, la 5 de Mayo sigue siendo algo más que una vía de transporte: es un símbolo de identidad. Desde los vendedores de elotes que ocupan sus aceras al atardecer hasta los oficinistas que transitan a prisa bajo la sombra de los ahuehuetes centenarios, la avenida encapsula el pulso cotidiano de una ciudad que avanza entre su pasado y su futuro.
Testigos relatan el caos tras el impacto entre cuatro vehículos
El estruendo de metal retorciéndose cortó el bullicio habitual de la Avenida 5 de Mayo alrededor de las 17:45 horas. Testigos en el lugar describieron una escena de confusión instantánea: un camión de reparto que perdió el control al intentar esquivar un automóvil mal estacionado arrastró consigo a tres vehículos más en un efecto dominó que dejó escombros esparcidos sobre dos carriles. «Fue como si el tiempo se detuviera», relató una comerciante cuyo local queda a menos de 20 metros del punto de impacto, mientras señalaba las marcas de derrape que aún marcaban el asfalto horas después.
Los primeros en llegar al sitio —un grupo de transeúntes y empleados de negocios cercanos— intentaron organizar el caos entre gritos de auxilio y el olor a gasolina que comenzaba a impregnar el aire. Según el informe preliminar de la Dirección General de Tránsito Municipal, el 68% de los accidentes múltiples en esta avenida ocurren por fallas en el respeto a los límites de velocidad (fijados en 60 km/h) o maniobras bruscas para evitar obstáculos. En este caso, el exceso de carga no asegurada en el camión habría agravado la magnitud del choque.
Entre los escombros, lo que más llamó la atención fue el estado de un sedan compacto —un modelo Nissan Versa de 2019— cuya parte trasera quedó completamente destruida contra el guardarraíl. «El conductor salió caminando, pero tambaleándose; la mujer del asiento delantero no podía moverse», contó un taxista que detuvo su vehículo para prestar ayuda mientras llegaban los servicios de emergencia. Las ambulancias tardaron 12 minutos en llegar, un tiempo considerado aceptable para la zona según estándares de protección civil, aunque los testigos lo percibieron como una eternidad.
Lo que siguió fue una coreografía de luces intermitentes: patrullas bloqueando el tráfico, bomberos conteniendo un pequeño derrame de líquido de frenos y paramédicos estabilizando a los heridos antes de trasladarlos al Hospital General. Mientras los agentes tomaban declaraciones, varios conductores atrapados en el embotellamiento resultante grababan con sus teléfonos, sus voces mezclándose con el sonido de las grúas que comenzaban a retirar los vehículos más dañados. Para las 19:30, la circulación se reanudó parcialmente, pero el rastro de plástico roto y cristales esparcidos seguía contando la historia de esos segundos que cambiaron el rumbo de una tarde cualquiera en una de las avenidas más transitadas de la ciudad.
Lesionados en estado crítico y atención médica inmediata
Los dos heridos más graves del choque múltiple en Avenida 5 de Mayo fueron trasladados de emergencia al Hospital General de Puebla con traumatismos severos. Según informes preliminares de los servicios médicos, uno de los pacientes presenta fractura expuesta en fémur y posible hemorragia interna, mientras que el segundo sufre traumatismo craneoencefálico con pérdida de conciencia prolongada. Ambos requirieron reanimación en el lugar antes de ser estabilizados para el traslado, un procedimiento que, de acuerdo con protocolos de la Cruz Roja Mexicana, debe realizarse en menos de 10 minutos para aumentar las probabilidades de supervivencia en casos de politraumatismos.
El área de urgencias del nosocomio activó el código rojo al recibir a los lesionados, movilizando a un equipo de 12 especialistas entre traumatólogos, neurocirujanos y enfermeras de terapia intensiva. Fuentes médicas señalaron que en accidentes de esta magnitud, el 68% de las muertes ocurren en las primeras 48 horas por complicaciones como shock hipovolémico o edema cerebral, lo que obligó a priorizar estudios de tomografía axial computarizada y cirugías de control de daños.
Mientras tanto, el tercer herido —un hombre de 45 años con contusiones múltiples y posible fractura de costillas— recibió atención inicial en el lugar por paramédicos de la Secretaría de Salud estatal. Aunque su estado fue catalogado como estable, las autoridades sanitarias decidieron su traslado preventivo al mismo centro médico para descartar lesiones internas mediante radiografías y observación durante 24 horas.
La coordinación entre los cuerpos de emergencia fue clave: bomberos utilizaron herramientas hidráulicas para extraer a una de las víctimas atrapada entre los hierros retorcidos de un vehículo compacto, mientras policías estatales desviaron el tráfico en un radio de 500 metros para permitir el acceso rápido de las ambulancias. Testigos relataron que el olor a gasolina y el humo de los motores sobrecalentados añadieron urgencia a las labores de rescate.
Medidas de prevención que podrían evitar tragedias similares
El accidente múltiple en Avenida 5 de Mayo, donde tres personas resultaron heridas, reabre el debate sobre medidas preventivas en zonas de alto tráfico. Según datos de la Secretaría de Movilidad capitalina, el 68% de los percances viales en esta avenida ocurren por exceso de velocidad en horarios pico, especialmente entre las 7:00 y 9:00 horas. La falta de sincronización en los semáforos y la ausencia de reductores de velocidad en tramos críticos agravan el riesgo.
Expertos en seguridad vial señalan que implementar sistemas de foto-multas con tecnología de reconocimiento de placas en puntos conflictivos podría reducir hasta un 40% las infracciones por velocidad. En ciudades como Monterrey, donde se aplicó este modelo, los accidentes graves disminuyeron un 25% en el primer año.
Otra medida clave sería reforzar la señalización horizontal y vertical en intersecciones peligrosas. En el tramo donde ocurrió el choque, los testigos reportaron que las líneas de carril están desgastadas, lo que genera confusión entre los conductores. La instalación de barreras físicas en medianas y la delimitación clara de carriles para giros obligatorios evitarían maniobras bruscas como las que desencadenaron el accidente.
La educación vial no puede quedar fuera. Programas de concientización dirigidos a motociclistas —quienes representaron el 30% de las víctimas en accidentes de la zona el año pasado— y campañas sobre el uso correcto del cinturón de seguridad en asientos traseros podrían salvar vidas. La experiencia en países como España demuestra que combinar multas con talleres de sensibilización reduce la reincidencia en infracciones.
Por último, la coordinación entre autoridades es esencial. Mientras la policía vial supervisa el cumplimiento de límites, los equipos de mantenimiento deben garantizar que el alumbrado público funcione correctamente y que los badenes estén en condiciones óptimas. Sin estas acciones integradas, Avenida 5 de Mayo seguirá siendo un punto negro en el mapa de accidentes de la ciudad.
¿Qué cambios exige la comunidad para esta zona de alto riesgo?
Los vecinos de la zona no esperaron a que las autoridades reaccionaran. Apenas se disipó el humo del último accidente en Avenida 5 de Mayo, colectivos ciudadanos y comerciantes exigen modificaciones urgentes en un tramo que acumula siete incidentes graves solo en lo que va del año. Según datos de la Secretaría de Movilidad local, esta avenida registra un 40% más de percances viales que el promedio de la ciudad, cifra que se disparó tras la ampliación de carriles en 2022 sin ajustes en la señalización.
El reclamo más repetido apunta a los semáforos. En el cruce con Calle Hidalgo, donde ocurrió el choque múltiple, los tiempos de espera superan los 90 segundos en hora pico, lo que genera impaciencia y maniobras riesgosas. «Los conductores se saltan el rojo porque el sistema no está sincronizado con el flujo real», advirtió un informe técnico de la Universidad Autónoma local. La solución que proponen: instalar sensores de tráfico en tiempo real y reducir los intervalos a 60 segundos, como en avenidas de similar densidad.
Pero el problema va más allá de las luces. La falta de reductores de velocidad en un tramo donde conviven transporte público, camiones de carga y automóviles particulares ha convertido los 800 metros entre las calles Morelos y Juárez en una pista de alta velocidad. Los comerciantes de la zona, organizados en la Cámara de Comercio Minorista, entregaron un pliego firmado por 120 negocios solicitando al menos tres lomos de toro estratégicos y la prohibición de giros en U en horarios críticos. «No pedimos milagros, solo que se apliquen normas que ya funcionan en otras zonas», declaró su portavoz durante una rueda de prensa improvisada frente al lugar del accidente.
Otros cambios demandados incluyen la poda de árboles que obstruyen la visibilidad en curvas peligrosas —especialmente cerca del puente peatonal— y la instalación de cámaras de vigilancia con multas automáticas para quienes invadan carriles exclusivos. Un estudio de la Cruz Roja local reveló que el 65% de los accidentes en esta avenida involucran motos que circulan entre vehículos, por lo que también se pide delimitar espacios exclusivos para este tipo de transporte.
La presión ciudadana ya tuvo un primer efecto: la Dirección de Tránsito anunció una mesa de trabajo para la próxima semana. Sin embargo, los vecinos advierten que no aceptarán más promesas. «Queremos un cronograma con fechas y responsables», exigieron mediante un comunicado difundido en redes sociales, donde la etiqueta #5DeMayoSegura ya suma más de 12 mil interacciones.
El choque múltiple en la Avenida 5 de Mayo no solo deja tres heridos y vehículos destrozados, sino que expone una vez más los riesgos de una vía donde el exceso de velocidad, las distracciones al volante y la falta de señalización clara se convierten en una combinación letal. Este tipo de accidentes, recurrentes en corredores urbanos con alto flujo vehicular, subrayan la urgencia de revisar tanto el comportamiento de los conductores como las condiciones de la infraestructura vial que, en muchos casos, parece diseñada para facilitar la imprudencia más que para prevenirla.
Ante esto, las autoridades deben acelerar la instalación de reductores de velocidad físicos, cámaras de monitoreo en puntos críticos y campañas de concientización que vayan más allá de multas esporádicas, mientras que los automovilistas tienen la responsabilidad de reducir la velocidad y mantener distancia, especialmente en horas pico. La Avenida 5 de Mayo seguirá siendo un pulmón de la ciudad, pero su futuro depende de que, esta vez, el dolor de los heridos no se diluya en olvido, sino que impulse cambios tangibles antes de que la próxima tragedia ocurra.

