Los embotellamientos en la Calzada Ignacio Zaragoza superaron este martes las tres horas de espera en hora pico, con vehículos avanzando a menos de 10 kilómetros por hora en tramos críticos. La Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México confirmó que las obras simultáneas en tres puntos—entre Eje 3 Oriente, Viaducto y la glorieta de Metro Boulevard Puerto Aéreo—han reducido a la mitad la capacidad vial, afectando a más de 120 mil automovilistas que transitan diariamente por esta arteria.

La Calzada Ignacio Zaragoza, una de las vías más transitadas del oriente capitalino, se ha convertido en un dolor de cabeza para conductores, transportistas y usuarios del servicio público desde que comenzaron los trabajos de renovación de pavimento y modernización de semáforos hace dos semanas. Mientras las autoridades prometen aliviar la congestión con desvíos temporales, comercios locales reportan pérdidas de hasta 40% en ventas, y líneas de transporte como el Mexibús registran retrasos acumulados de más de una hora en sus rutas habituales.

Obras simultáneas paralizan una de las vialidades más transitadas

Obras simultáneas paralizan una de las vialidades más transitadas

La Calzada Ignacio Zaragoza se convirtió en un caos vehicular tras la superposición de obras en tres tramos críticos: la intersección con Eje 3 Oriente, el cruce de la Línea 1 del Metrobús y el puente peatonal cerca de la estación Zaragoza. Los trabajos, programados sin coordinación entre dependencias, redujeron a un solo carril la circulación en ambos sentidos durante las horas pico.

Ingenieros en transporte urbano señalan que este tipo de intervenciones simultáneas pueden aumentar hasta un 40% los tiempos de traslado en vialidades principales. El problema se agrava por la falta de señalización clara y desvíos improvisados que obligan a los conductores a maniobras bruscas.

Mientras las retroexcavadoras remueven el asfalto en el tramo cercano al Mercado de Sonora, los semáforos de la zona operan en modo intermitente, generando embotellamientos que se extienden hasta la colonia Moctezuma. Los comerciantes de la zona reportan pérdidas por la disminución de clientes.

Autoridades de Movilidad reconocieron el error en la planeación, pero advirtieron que las obras —que incluyen renovación de alcantarillado y reparación de banquetas— no pueden suspenderse por contratos ya firmados con empresas constructoras.

Los tres tramos críticos que generan caos vehicular

Los tres tramos críticos que generan caos vehicular

El caos en Calzada Ignacio Zaragoza se concentra en tres puntos donde las obras han reducido los carriles a la mitad. El primer tramo crítico abarca desde la glorieta de Vaqueritos hasta la estación del Metro Oceanía, donde los conductores enfrentan embotellamientos de hasta 40 minutos en horas pico. Aquí, el cierre parcial de dos carriles para la reparación de alcantarillado ha obligado a los vehículos a fusionarse en un espacio reducido, generando fricciones y maniobras peligrosas.

El segundo cuello de botella aparece entre las calles Talizman y 5 de Mayo. Según datos de la Secretaría de Movilidad, este tramo registra una reducción del 30% en la velocidad promedio, pasando de 50 km/h a apenas 15 km/h durante las mañanas. La causa: la reconstrucción de banquetas y la instalación de tuberías que ocupan un carril completo.

El tercer punto conflictivo es el cruce con Eje 3 Oriente, donde las obras de modernización del alumbrado público han eliminado temporalmente el carril central. La falta de sincronización en los semáforos agrava la situación, creando olas de congestión que se extienden hasta la colonia Moctezuma.

Especialistas en tráfico señalan que, aunque las obras son necesarias, la ausencia de señalamientos claros y la falta de coordinación entre las dependencias involucradas han intensificado el problema. La saturación no solo afecta a automovilistas, sino también a las rutas de transporte público que circulan por esta vialidad.

Alternativas y horarios para evitar el embotellamiento diario

Alternativas y horarios para evitar el embotellamiento diario

Los automovilistas que circulan por Calzada Ignacio Zaragoza pueden reducir hasta 40 minutos de retraso si ajustan sus horarios de salida. Según datos de la Secretaría de Movilidad capitalina, el flujo vehicular disminuye notablemente entre las 6:30 y 7:00 horas, así como después de las 9:30, cuando el primer pico matutino ya cedió. Quienes tienen flexibilidad laboral encuentran en esos márgenes una ventaja clara frente a los embotellamientos que se extienden desde las 7:30 hasta las 10:00.

Para quienes no pueden modificar sus horarios, las alternativas más eficientes pasan por desviarse hacia Eje 3 Oriente desde la colonia Moctezuma o tomar Circuito Interior Río Churubusco antes de llegar a los tramos en obra. Aunque estas rutas añaden entre 5 y 8 kilómetros al recorrido, los conductores ganan tiempo al evitar los cuellos de botella en los cruces con Viaducto y Ermita.

Los especialistas en tráfico recomiendan también aprovechar las ciclovías temporales habilitadas en paralelas como Eje 4 Sur, donde el tiempo de traslado en bicicleta o patinete eléctrico se reduce a la mitad en distancias cortas.

Por las tardes, el patrón se repite: el caos se concentra entre las 18:00 y 20:00. Quienes salen de sus trabajos después de las 20:30 encuentran las vías despejadas, con un ahorro promedio de 25 minutos en el trayecto hacia el oriente de la ciudad. Las apps de navegación en tiempo real siguen siendo la herramienta más precisa para identificar rutas secundarias con menor congestión.

El caos vial en Calzada Ignacio Zaragoza no es casual: la superposición de obras en tres tramos críticos—desde la Glorieta de Vaqueritos hasta la conexión con Viaducto—ha convertido una de las arterias más transitadas de la Ciudad de México en un laberinto de desvíos y tiempos muertos. Mientras las autoridades prometen agilizar los trabajos, la realidad es que miles de automovilistas y usuarios del transporte público pagan el precio con horas perdidas y estrés diario.

Quienes no puedan evitar la zona deben replantear sus rutas: alternativas como Eje 3 Oriente o la lateral de Circuitos Bicentenario pueden aliviar el trayecto, aunque sumen algunos minutos extra, mientras que los que usan Metrobús o RTP harían bien en verificar alertas en tiempo real a través de apps como Mi Transporte o Waze. La lección queda clara: sin una coordinación más estrecha entre dependencias y estrategias de movilidad temporal, cada obra nueva en la ciudad seguirá siendo sinónimo de colapso anunciado.