El Toluca escribió otra página de su leyenda en el Nemesio Díez con una remontada que dejó sin aliento a los 27,000 espectadores. Dos goles en apenas diez minutos—el de Jean Meneses al 72’ y el remate cruzado de Carlos González al 81’—voltearon un marcador adverso y sellaron un 3-1 contundente contra Pumas, equipo que llegó al partido como líder general del torneo. La reacción de los Diablos Rojos no solo les dio tres puntos vitales en la lucha por la clasificación, sino que expuso las grietas de una defensa universitaria que, hasta entonces, lucía invencible.
El duelo entre Toluca y Pumas trascendía lo deportivo: era un choque de estilos, de necesidades urgentes y de historia. Los felinos buscaban consolidar su dominio en la tabla, mientras que los Choriceros jugaban con la espalda contra la pared, a solo puntos de quedar fuera de la fiesta grande. Que la remontada llegara con goles de jugadas ensayadas—un centro desde la banda y un contraataque fulminante—no fue casualidad, sino el reflejo de un equipo que encontró en la presión alta y la velocidad sus mejores armas. Para Pumas, la derrota duele doble: no solo perdieron invicto de visita, sino que ahora ven cómo el Toluca, justo cuando más lo necesitaba, recupera el ritmo que lo caracteriza.
El Diablo Rojo llega al partido con hambre de revancha

El Toluca saltó al césped del Nemesio Díez con una intensidad que poco tiene que ver con el equipo dubitativo de los últimos encuentros. Los Diablos Rojos llegaron con la memoria fresca de la derrota 2-0 ante Pumas en el Olímpico Universitario, un resultado que les dejó sabor a revancha y la necesidad urgente de sumar de a tres para no perder pisada en la lucha por la Liga MX. La presión alta desde el silbatazo inicial asfixió a un rival que, pese a su solidez defensiva en la ida, esta vez encontró grietas en los primeros 20 minutos.
La estadística lo respalda: Toluca no perdía dos partidos seguidos en casa desde 2022. Con ese dato en mente, el técnico optó por un esquema ofensivo que priorizaba las bandas, explotando la velocidad de sus extremos para desequilibrar a una defensa universitaria que, aunque ordenada, mostró fisuras en las transiciones. El primer gol, un remate cruzado desde el borde del área, fue el reflejo de esa hambre: un disparo sin contemplaciones, como si cada jugador llevara consigo el peso de la derrota anterior.
No fue casualidad que el segundo tanto llegara apenas diez minutos después. Los analistas coinciden en que, cuando Toluca logra imponer su ritmo en el mediocampo, su efectividad ante el arco rival se dispara. Pumas, acostumbrado a dominar la posesión, se vio obligado a jugar al contraataque, una dinámica que rara vez le favorece.
El público respondió. El Nemesio Díez, que había silbado con escepticismo en partidos recientes, estalló en cánticos cuando el marcador marcó el 2-0. La revancha no solo era deportiva; era simbólica.
Dos goles relámpago que cambiaron el rumbo en el Nemesio Díez

El Nemesio Díez ardía cuando, entre el minuto 67 y el 77, Toluca desató una tormenta que dejó al Pumas sin respuestas. El primer golpe llegó con un remate cruzado de Jean Meneses desde el borde del área, tras una recuperación alta en mediocampo. La pelota se coló por el segundo poste, esquivando el intento desesperado de Julio González. El estadio estalló, pero lo mejor —o lo peor para los universitarios— aún estaba por llegar.
Solo siete minutos después, el delantero brasileño Carlos González selló la remontada con un cabezazo letal en el corazón del área. El centro desde la banda izquierda, ejecutado con precisión quirúrgica, encontró a González sin marca. El ‘9’ no perdonó: su quinto gol en el torneo lo convirtió en el máximo artillero del equipo y en la pesadilla de una defensa que ya acumula tres partidos seguidos sin mantener su arco en cero.
Los analistas destacaron después la eficacia del Diablo: dos disparos entre los tres palos, dos goles. Una estadística que refleja la frialdad con la que Toluca aprovechó los errores de un Pumas desordenado en la salida de balón. Mientras los jugadores universitarios se miraban entre sí buscando explicaciones, la afición local ya coreaba el tercero.
El gol de la tranquilidad llegó al 85, coronando una noche donde la intensidad y la precisión marcaron la diferencia.
Pumas queda al borde del abismo en la lucha por el repechaje

La derrota 3-1 ante Toluca no solo dejó a Pumas con las manos vacías en el Nemesio Díez, sino que lo empujó al filo de la navaja en la pelea por el repechaje. Con este tropiezo, el equipo universitario suma su tercer partido sin victoria, una racha que lo mantiene estancado en los últimos puestos de la tabla general. Los números no mienten: en las últimas cinco jornadas, los felinos apenas han logrado anotar dos goles, una sequía ofensiva que contrasta con las ocho concesiones en defensa.
El golpe fue doble. Mientras el Diablo rojo celebraba la remontada con dos tantos en diez minutos, Pumas veía cómo sus aspiraciones se desvanecían entre errores en la marca y falta de contundencia arriba. Analistas señalan que, de los últimos seis encuentros como visitante, el conjunto de la UNAM ha perdido cinco, una estadística que refleja su irregularidad fuera de Ciudad Universitaria.
Quedan solo tres fechas, pero el margen es mínimo. Pumas necesita sumar de a tres para no depender de resultados ajenos, algo que, con el nivel mostrado, parece una misión cuesta arriba.
Ahora, la presión recae sobre un plantel que, pese a los refuerzos de medio año, no ha logrado consolidar un juego sólido. La pregunta ya no es si llegarán al repechaje, sino si podrán evitar el desastre de quedar fuera por segunda temporada consecutiva.
El Toluca demostró una vez más por qué el Nemesio Díez es un fortín casi invencible, rematando con autoridad un partido que parecía escapársele para sentenciar 3-1 a un Pumas que pagó caro su falta de contundencia en los minutos clave. La reacción de los Diablos Rojos—dos goles en diez minutos—no solo revirtió el marcador, sino que expuso las debilidades defensivas de un equipo universitario que, pese a su dominio inicial, no supo administrar la ventaja.
Quien pretenda desafiar a este Toluca en su feudo debe llegar con un plan claro para sostener la presión más allá del primer tiempo, porque la experiencia y la jerarquía de jugadores como Jean Meneses o el Chico Lozano terminan por inclinar la balanza cuando el físico aprieta. La Liga MX sigue siendo un torneo de detalles, y hoy los de Hernán Cristante los pulieron mejor.
Ahora el reto para los auriazules será mantener esta intensidad de visita, donde su rendimiento ha sido irregular, mientras los felinos tendrán que replantearse su solidez atrás si no quieren repetir errores en la próxima jornada.

