El Volcán estalló en el minuto 89 cuando André-Pierre Gignac, con un zurdazo desde fuera del área, clavó el 2-1 que le dio la vuelta a Tigres sobre Xolos de Tijuana. Fue el décimo remate del francés en el partido, el único que no atajó Antonio Rodríguez, y el que selló una noche donde la paciencia se premió con tres puntos que mantienen vivos a los felinos en la pelea por la Liguilla. Un gol de antología para un duelo que parecía condenado al empate, pero que terminó siendo otro capítulo de la resistencia auriazul cuando el reloj aprieta.
El Tigres vs. Tijuana no fue un partido para cardíacos: los de Tijuana llegaron con un plan claro—defensa ordenada y contraataques letales—, pero chocaron contra un equipo que, pese a sus errores, nunca dejó de creer. La victoria no solo alivia la presión sobre Robert Dante Siboldi, sino que expone las carencias de un Xolos que, tras un inicio prometedor en el torneo, ahora suma tres partidos sin ganar. En el Tigres vs. Tijuana, como en tantos clásicos de la Liga MX, el guión lo escribió quien supo esperar: Gignac, el Volcán, y una afición que vio recompensada su fe en el último suspiro.
El Volcán vibra con una remontada épica
El Volcán Universal rugió con una intensidad que solo los grandes escenarios del fútbol mexicano conocen. Cuando el reloj marcaba el minuto 89 y el empate 1-1 parecía sellado, André-Pierre Gignac emergió como el verdugo de Tijuana con un zurdazo imparable desde fuera del área. El balón se coló junto al poste, desatando el éxtasis en las gradas y condenando a los Xolos a su tercera derrota consecutiva como visitantes en el Clausura 2024.
La remontada no fue obra del azar, sino de una presión asfixiante en los últimos 20 minutos. Tigres dominó el 68% de la posesión en el segundo tiempo, según datos de la Liga MX, ahogando a un Tijuana que se replegó tras adelantarse en el marcador con un gol de Christian Rivera al 23’. La entrada de Juan Brunetta y Sebastián Córdova alineó el mediocampo, pero fue la experiencia de Gignac —máximo goleador histórico del club— la que inclinó la balanza.
El estadio estalló cuando el francés, con 11 goles en sus últimos 15 partidos oficiales, corrió a abrazar a la afición tras el pitido final. No hubo tiempo para la réplica: el árbitro dio por terminado el encuentro entre el caos de celebraciones naranjas y los rostros descompuestos del banco tijuanense.
Para los de Miguel Herrera, el triunfo es un respiro en una campaña irregular. Para Tijuana, otra noche de frustración en un torneo donde aún no conocen la victoria fuera de casa.
Gignac decide con un zurdazo de leyenda al 89’
El reloj marcaba 88:47 cuando André-Pierre Gignac recibió un balón en la frontal del área. Sin pensarlo dos veces, el francés acomodó su cuerpo, midió la distancia y soltó un zurdazo imparable que se coló por el ángulo derecho de Gibran Lajud. El estadio Volcán estalló. No era cualquier gol: era el 2-1 que le daba la vuelta al marcador a Tigres en un partido donde Xolos de Tijuana había dominado gran parte del encuentro.
El remate, registrado a 105 km/h según datos de la Liga MX, confirmó por qué Gignac sigue siendo un referente en el fútbol mexicano. A sus 38 años, el delantero demostró una vez más que la clase no se oxida, especialmente en momentos decisivos. El gol, su quinto en los últimos seis partidos, dejó en evidencia la fragilidad defensiva de Tijuana en jugadas a balón parado.
La celebración fue inmediata. Gignac corrió hacia la banda, donde sus compañeros lo abrazaron entre gritos. El técnico, visible desde el banquillo, se llevó las manos a la cabeza en un gesto que mezclaba alivio y euforia. El Volcán, que minutos antes respiraba tensión, se convirtió en una fiesta naranja.
Para los analistas, la jugada resaltó un patrón claro: Tigres gana cuando su capitán aparece. En esta temporada, el equipo no ha perdido ningún partido en el que Gignac anota.
Tijuana se queda sin aire en la lucha por el repechaje
El sueño del repechaje se desvanece para Xolos. Con esta derrota en el Volcán, Tijuana suma su cuarto partido sin victoria y se estanca en el lugar 14 de la tabla general. El equipo fronterizo, que llegó a ocupar puestos de liguilla en jornadas anteriores, ahora ve cómo se le escapa la posibilidad de extender su temporada. La falta de contundencia en ataque —apenas 3 goles en los últimos 7 encuentros— se convirtió en su talón de Aquiles.
La estadística no perdona: según datos de la Liga MX, los equipos que no superan los 20 puntos en el Clausura rara vez logran colarse al repechaje. Tijuana, con 18 unidades tras esta jornada, necesitaría un milagro en las últimas dos fechas para alcanzar esa cifra.
El golpe anímico es evidente. Tras el golazo de Gignac al 89’, varios jugadores bajocalifornianos cayeron al césped con las manos en la cabeza, conscientes de que el error defensivo en un balón parado les costó caro. La presión por sumar de visita se volvió insostenible.
Sin margen para errores, el próximo duelo ante Atlas en el Caliente será su última carta. Pero incluso una victoria podría no ser suficiente si otros resultados no les favorecen.
El Volcán vibró hasta el último suspiro con ese golazo de André-Pierre Gignac que selló una remontada épica, recordando por qué Tigres nunca se rinde aunque el marcador le sea adverso. La frialdad del francés y la garra del equipo en los minutos finales volvieron a ser la fórmula para sumar tres puntos que, en este Clausura 2024, valen oro. Los Xolos, por su parte, salen del Universitario con más dudas que respuestas: si no ajustan su defensa en balones parados y su manejo del ritmo, seguirán dejando escapar partidos que tenían controlados. Ahora Tigres mira hacia adelante con la moral intacta, mientras el torneo entra en su recta final y cada error—o cada destello de genialidad—puede definir quiénes pelean por el título.
