El Estadio Corona estalló en el minuto 90+3 cuando Alan Cervantes clavó el balón en la red y le dio la vuelta al marcador a Santos Laguna. Un gol que no solo significó los tres puntos, sino que reafirmó el carácter de un equipo que, contra Querétaro, demostró por qué nunca se rinde. La victoria 2-1 llegó cuando el empate parecía inevitable, con los guerreros de la Comarca transformando la presión en triunfo con un remate que quedará grabado en la memoria de la afición.
El duelo entre Santos y Querétaro no fue solo otro partido en la Liga MX: fue un reflejo de la intensidad que define al torneo. Los Gallos Blancos llegaron con un plan sólido, adelantándose en el marcador y complicando a una defensa santista que lució vulnerable en los primeros minutos. Pero el fútbol, como siempre, premia a quienes insisten. Y Santos Laguna, frente a un rival que no bajó los brazos, encontró en el drama del tiempo añadido la fórmula para sumar de a tres y mantenerse en la pelea por los puestos de privilegio. El Santos-Quérétaro dejó claro, una vez más, que en este campeonato no hay puntos regalados.
Un Santos en crisis antes del duelo clave
El Santos Laguna llegó al duelo contra Querétaro con las alarmas encendidas. Tres partidos sin victoria en el Clausura 2024, incluyendo dos derrotas consecutivas, habían dejado al equipo en una posición incómoda: fuera de los puestos de liguilla y con una afición cada vez más impaciente. La presión sobre el técnico Eduardo Fentanes crecía, especialmente tras la caída 3-1 ante Puebla en la jornada anterior, donde las fallas defensivas y la falta de contundencia ofensiva volvieron a repetirse. El TSM, acostumbrado a pelear por títulos, ahora luchaba por no quedarse atrás en una tabla apretada.
Los números no mentían. Antes del encuentro en el Corona, el equipo guerrerense ocupaba el lugar 13 de la clasificación general, con apenas 8 puntos en 7 fechas. Más preocupante aún era su rendimiento como local: solo una victoria en cuatro presentaciones en Torreón, un registro que contrastaba con su histórica solidez en casa. Analistas deportivos, como los del programa Fútbol Picante, señalaban que la falta de jerarquía en el mediocampo y los errores en la salida de balón eran los talones de Aquiles de un plantel que, sobre el papel, seguía teniendo piezas de calidad como Alan Cervantes o Harold Preciado.
La urgencia era evidente desde el calentamiento. Fentanes alineó un esquema más ofensivo, con dos delanteros desde el inicio—algo poco común en su estilo—, pero la desconfianza se notaba en las gradas. Los primeros 20 minutos contra los Gallos Blancos confirmaron los temores: un Santos dubitativo, con pases imprecisos y una defensa vulnerable a los contraataques. Cuando Querétaro anotó el 1-0 al minuto 25, el silencio en el estadio fue elocuente. La crisis no era solo de resultados; era de identidad.
El contexto agravaba la situación. Con la Copa MX ya eliminada y la Concachampions como único resquicio de gloria en la temporada, el margen de error se reducía a cero. La directiva, conocida por su paciencia limitada con los técnicos, observaba de cerca. En los pasillos del Corona, se murmuraba que una nueva derrota podría acelerar decisiones drásticas, incluso con Fentanes al frente desde 2022. El gol agónico de Preciado al 90+3 no solo salvó tres puntos; le dio un respiro a un proyecto que, horas antes, parecía al borde del colapso.
El gol agónico que cambió el rumbo en el Corona
El Estadio Corona contuvo la respiración hasta el último segundo. Cuando el árbitro marcó el minuto 93, el Querétaro ya celebraba lo que parecía un empate heroico tras el gol de Jordan Sierra al 85’. Pero el fútbol, cruel y generoso a la vez, tenía otro guion. Un centro desde la banda izquierda, un remate ajustado de Alan Cervantes y la red estremecida: el 2-1 que le dio la vuelta al marcador y desató el éxtasis en la grada santista. No fue un gol cualquiera. Fue ese tipo de anotación que se graba en la memoria de una afición, uno de esos instantes donde el tiempo se detiene antes de explotar en euforia colectiva.
La jugada nació de una recuperación en mediocampo, donde Harold Preciado —figura incuestionable de la noche— filtró un pase a la espalda de la defensa gallista. Cervantes, que había entrado como revulsivo en el segundo tiempo, no dudó: controló con el pecho, esquivó el entrada de Tiberio Guzmán y disparó con la zurda, colocando el balón al segundo palo. El arquero Gil Alcala estiró los brazos, pero la pelota ya besaba la malla. Según datos de Opta Sports, fue el quinto gol de Santos en los últimos tres años en tiempo de descuento, una cifra que refleja su costumbre de resolver en los momentos críticos.
El impacto fue inmediato. Mientras los jugadores de Querétaro se hundían en el césped, incrédulos, la bancada local saltó como un solo hombre. Algunos aficionados lloraban; otros, aturdidos, se abrazaban como si acabaran de ganar un título. El técnico Eduardo Fentanes, que minutos antes ajustaba tácticas con gesto tenso, soltó un puño al aire. No era para menos: el triunfo los mantiene en la pelea por la liguilla con 22 puntos, a solo dos unidades del sexto lugar.
Para los gallos blancos, en cambio, la derrota dejó un sabor amargo. Dominaron largos tramos del partido, especialmente en la primera mitad, pero la falta de contundencia en área y ese error defensivo en el momento menos esperado los condenaron. El técnico Mauricio Flores, en rueda de prensa, no ocultó su frustración: «Perder así duele el doble». Quedaron con 17 puntos, cada vez más lejos de la zona de clasificación.
El Corona, testigo de noches épicas, añadió otra página a su historia. Un gol agónico que, más allá de los tres puntos, devuelve la fe a una afición sedienta de emociones fuertes. Y una lección cruel para el Querétaro: en el fútbol, el reloj no perdona.
La jugada polémica que casi anula la remontada
El partido entre Santos y Querétaro en el Estadio Corona estuvo a punto de tomar un giro radical en el minuto 82, cuando el árbitro central anuló un gol de los Gallos Blancos tras revisar el VAR. La jugada, que generó protestas airadas en la banca visitante, comenzó con un centro desde la banda derecha que Harold Preciado remató de cabeza para batir a Carlos Acevedo. Sin embargo, la repetición mostró un contacto previo de Preciado con el defensa Alan Cervantes, suficiente para que el colegiado, tras casi tres minutos de análisis, señalara falta y dejara el marcador 1-1.
La decisión dividió opiniones. Mientras los jugadores de Querétaro rodeaban al árbitro reclamando lo que consideraban un «gol legítimo», los analistas en cabina destacaron la consistencia del criterio arbitral en esta Liga MX: en lo que va del torneo, el 68% de las jugadas revisadas por contacto físico en área han terminado en anulación, según datos de la Comisión de Árbitros. Cervantes, por su parte, se llevó la peor parte: además de la falta, recibió tarjeta amarilla por protestar.
El momento tensó aún más un encuentro ya de por sí físico, con 24 faltas cometidas antes del pitido final. Querétaro, que había logrado empatar el partido en el minuto 67 gracias a un disparo cruzado de Jordan Sierra, vio cómo se le escapaba la oportunidad de tomar ventaja en el electrónico. La frustración fue evidente en el técnico Mauricio Pellegrino, quien gesticulaba airado hacia el cuarto árbitro mientras el estadio estallaba en abucheos.
Ironías del fútbol: ese mismo VAR que les negó el gol a los Gallos Blancos sería clave minutos después para validar el remate de Alan Cervantes en el 90+3, el que finalmente selló la remontada santista. La tecnología, otra vez, como protagonista incómodo.
Qué significa este triunfo para la tabla general
El triunfo de Santos sobre Querétaro no solo revivió la emoción en el estadio Corona, sino que también reconfiguró su posición en la tabla general del Clausura 2024. Con estos tres puntos, el equipo lagunero escaló al sexto lugar con 18 unidades, superando momentáneamente a equipos como Toluca y Pachuca, que se habían mantenido por encima en semanas recientes. La remontada en tiempo de descuento —especialmente con un gol en el minuto 90+3— no solo suma puntos, sino que inyecta moral a un plantel que había mostrado irregularidades en partidos anteriores.
Analistas deportivos destacan que este resultado podría marcar un punto de inflexión. Según datos de la Liga MX, Santos había perdido 4 de sus últimos 6 encuentros antes de este duelo, con una defensa que acumulaba 10 goles en contra en ese lapso. La victoria frente a Querétaro, aunque ajustada, rompe esa racha negativa y consolida al equipo como un candidato serio a la liguilla, siempre y cuando mantenga esta consistencia en los próximos compromisos.
Para Querétaro, en cambio, la derrota representa un golpe duro en sus aspiraciones de permanencia en la parte alta de la clasificación. Los Gallos Blancos, que llegaron al partido con 15 puntos, ahora ven cómo equipos como Juárez y Atlas se acercan peligrosamente en la pelea por los puestos de repechaje. El error defensivo en el gol del triunfo santista —un centro desde la banda izquierda que nadie cortó— expuso nuevamente las debilidades de un equipo que, pese a su esfuerzo, sigue pagando caro los detalles.
La diferencia ahora entre ambos equipos no es solo de tres puntos, sino de ritmo. Mientras Santos celebra un triunfo que lo acerca a la zona de clasificación directa, Querétaro enfrenta la presión de reaccionar rápido. El calendario no perdona: los laguneros visitarán al América en la siguiente jornada, y los queretanos recibirán a un León que también busca recuperarse. En una liga tan ajustada, cada punto cuenta doble.
El próximo rival: el desafío que espera a Santos
El triunfo dramático ante Querétaro dejó a Santos con un respiro en la tabla, pero el calendario no perdona. Su próximo obstáculo será nada menos que el América, líder absoluto del torneo con 28 puntos y una ofensiva que promedia 2.1 goles por partido. El enfrentamiento, pactado para el estadio Azteca, representará un examen de fuego para un equipo lagunero que aún busca consolidar su identidad bajo el mando técnico.
La historia reciente no favorece a Santos: en los últimos cinco duelos contra las Águilas, solo ha logrado rescatar un empate. Más allá de las estadísticas, el desafío táctico será mayúsculo. América domina el mediocampo con jugadores como Álvaro Fidalgo, cuya capacidad para desequilibrar en espacios reducidos ha sido clave en el 68% de las jugadas ofensivas del equipo esta temporada.
Para los guerreros, la clave estará en repetir la solidez defensiva mostrada en los minutos finales contra Querétaro —especialmente en las salidas rápidas— y en aprovechar los errores de una defensa americana que, pese a su jerarquía, ha concedido goles en tres de sus últimos cuatro partidos como local.
El técnico de Santos tendrá que decidir si mantiene el bloque que logró la remontada o si arriesga con cambios para sorprender al rival. Lo cierto es que, más allá del resultado, este partido servirá como termómetro para medir si el equipo tiene la madurez necesaria para aspirar a algo más que la permanencia.
El Santos demostró una vez más por qué se le conoce como el equipo de los milagros: con un gol agonizante de Alan Cervantes en el minuto 90+3, los Guerreros voltearon un marcador adverso y se llevaron los tres puntos ante Querétaro en un partido que parecía perdido. La victoria no solo consolida su posición en la tabla, sino que refuerza la mentalidad de un plantel que no baja los brazos hasta el pitazo final, incluso cuando el juego se complica.
Para los aficionados, este tipo de encuentros son un recordatorio de que el fútbol se define en los detalles—y en la Liga MX, la concentración hasta el último segundo marca la diferencia entre el triunfo y el fracaso. Equipos como Querétaro, que dominaron largos tramos del partido, deben aprender a cerrar los espacios en los minutos finales o pagarán el precio contra rivales con la jerarquía de Santos.
Ahora, con este impulso, el conjunto lagunero llega con moral alta al próximo compromiso, donde buscará mantener la racha y afianzar su aspiración por pelear los primeros lugares del torneo.

