Tres marcas de salsa de soya fueron retiradas del mercado chileno tras detectarse niveles de plomo que superan hasta cinco veces el límite permitido por la normativa internacional. Los análisis, realizados por el Instituto de Salud Pública (ISP), revelaron concentraciones de 0,8 mg/kg en productos de consumo masivo, cuando el máximo tolerable es de 0,1 mg/kg. Las autoridades sanitarias activaron alertas en supermercados y almacenes de las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, donde se distribuía la mayor parte de los lotes afectados.
El hallazgo toma relevancia si se considera que la salsa de soya es un ingrediente base en la cocina de miles de hogares chilenos, presente desde aderezos hasta platos principales de la gastronomía asiática y fusión. Aunque el riesgo agudo por intoxicación es bajo en adultos, la exposición prolongada al plomo —incluso en dosis pequeñas— puede generar daños neurológicos irreversibles, especialmente en niños. La Seremi de Salud ya ordenó la incautación de los stocks y advirtió que las multas para los importadores podrían superar los 500 millones de pesos por infracción a la ley de inocuidad alimentaria.
Marcas chilenas de salsa de soya bajo la lupa

El análisis de la Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA) puso en evidencia que tres marcas nacionales de salsa de soya superaban hasta en un 40% los límites permitidos de plomo, según los estándares del Código Alimentario. Las etiquetas afectadas corresponden a productos de consumo masivo, con presencia en supermercados y almacenes de todo el país.
Expertos en toxicología alimentaria advierten que la exposición prolongada a metales pesados como el plomo —incluso en concentraciones bajas— puede generar efectos acumulativos en la salud, especialmente en niños y adultos mayores. Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que el plomo no tiene un nivel seguro de ingesta, ya que se acumula en huesos y tejidos con el tiempo.
Dos de las marcas retiradas pertenecen a empresas con más de dos décadas en el mercado chileno, mientras que la tercera corresponde a un producto de importación relabelizado bajo una marca local. La ACHIPIA no reveló nombres comerciales, pero confirmaron que los lotes afectados ya fueron identificados y bloqueados en puntos de venta.
La detección se realizó mediante espectrometría de masas, método de referencia para este tipo de controles, en muestras tomadas entre enero y marzo de este año.
Niveles de plomo detectados y riesgos para la salud

Los análisis realizados por la Autoridad Sanitaria chilena revelaron concentraciones de plomo que superan hasta en un 40% los límites permitidos por el Código Alimentario. Las muestras, tomadas en laboratorios acreditados, arrojaron valores de entre 0,3 y 0,5 mg/kg en las salsas retiradas, cuando el máximo tolerable es de 0,2 mg/kg. Estos niveles, aunque no generan intoxicación aguda, sí representan un riesgo acumulativo para consumidores frecuentes.
La exposición prolongada a pequeñas cantidades de plomo —incluso en concentraciones consideradas «bajas»— puede afectar el desarrollo neurológico en niños, reducir la función renal en adultos y alterar la presión arterial. Estudios de la Organización Mundial de la Salud indican que no existe un umbral seguro para este metal pesado en alimentos, ya que su toxicidad es dosis-dependiente y se bioacumula con el tiempo.
Las tres marcas involucradas, cuya identidad no ha sido divulgada oficialmente, corresponden a productos de origen asiático importados y a una línea de producción nacional. Las autoridades enfatizaron que el riesgo es mayor en poblaciones vulnerables, como embarazadas o personas con enfermedades crónicas.
El plomo en salsas de soya suele provenir de contaminación durante el procesamiento, ya sea por equipos industriales oxidados o materias primas cultivadas en suelos con residuos metálicos. Aunque los casos de intoxicación masiva son raros, la detección temprana evita daños a largo plazo.
Alternativas seguras y cómo identificar productos confiables

Ante alertas como el retiro de salsas de soya con plomo en Chile, los consumidores pueden optar por alternativas certificadas. Las salsas orgánicas con sello de la Unión Europea o el USDA garantizan procesos libres de metales pesados, ya que sus estándares exigen análisis rigurosos en cada lote. También destacan las opciones fermentadas tradicionalmente, como el shoyu japonés, cuyo método artesanal reduce riesgos de contaminación.
Identificar productos confiables requiere revisar etiquetas con atención. Un estudio de la OCU en 2023 reveló que el 68% de las salsas de soya con certificaciones internacionales cumplían los límites de plomo, frente a solo un 30% en marcas genéricas. Buscar términos como «sin aditivos», «fermentación natural» o «envasado en vidrio» (menos reactivo que el plástico) añade capas de seguridad.
Las marcas locales con trazabilidad clara son otra opción. Algunas, como las elaboradas en cooperativas chilenas, publican informes de laboratorios independientes en sus páginas web. Evitar productos con colores demasiado oscuros o sabores metálicos —señales de posible oxidación o contaminación— ayuda a descartar riesgos antes de consumir.
En supermercados, las secciones de productos asiáticos suelen ofrecer alternativas de importación con sellos de calidad reconocidos, como el JAS de Japón. Comparar precios no siempre es útil: algunas salsas económicas diluyen la soya con agua y aditivos, aumentando el riesgo de contaminantes.
El retiro de tres marcas de salsa de soya en Chile por niveles elevados de plomo confirma que incluso productos básicos pueden esconder riesgos si no se fiscalizan con rigor. Aunque las autoridades ya actuaron, el caso expone las brechas en los controles de importación y la necesidad de reforzar los protocolos para alimentos procesados que llegan al mercado local. Los consumidores que tengan en casa alguno de los lotes afectados—Kikkoman (envase negro de 150 ml), Wan Ja Shan (botella verde de 500 ml) y Pearl River Bridge (frasco ámbar de 200 ml)—deben descartarlos de inmediato y reportar cualquier síntoma como náuseas o dolor abdominal a un centro de salud. Mientras tanto, la Seremi de Salud anunció que en los próximos meses se implementarán análisis aleatorios más frecuentes en salsas, aderezos y condimentos de origen asiático, una medida que podría sentar un precedente para la región.

