El Real Valladolid encajó su tercera derrota consecutiva en casa, esta vez con un contundente 3-0 ante un Madrid que ni siquiera tuvo que esforzarse. Los blancos, con goles de Rodrygo, Valverde y Militào, resolvieron el partido antes del descanso en un José Zorrilla que vio cómo su equipo se diluía sin reacción. El marcador pudo ser aún más abultado de no ser por las intervenciones de Masip, pero la realidad es que el conjunto pucelano nunca incomodó a un rival que administró el partido como un entrenamiento.
La diferencia entre ambos equipos saltó a la vista desde el primer minuto, confirmando lo que ya advertían las cifras: el Valladolid, colista y con solo dos victorias en lo que va de liga, chocaba contra un Madrid que llega a este encuentro como líder indiscutible. El duelo no solo reflejó la brecha deportiva, sino también el momento de forma de cada plantilla. Para los aficionados pucelanos, el Valladolid-Real Madrid se convirtió en un espejo cruel de una temporada que se complica por semanas, mientras que para los madridistas fue un trámite más en su camino hacia el título.
Un Valladolid en caída libre recibe al líder
El Real Valladolid llega al encuentro contra el líder con la peor racha de su temporada. Cinco derrotas consecutivas, incluyendo un 4-0 ante el Sevilla y un 3-1 frente al Getafe, han hundido al equipo en la zona de descenso. La afición, cada vez más impaciente, exige respuestas a un bloque que parece haber perdido el rumbo desde que cayó ante el Rayo Vallecano en diciembre.
Los números no engañan: el conjunto pucelano acumula 17 partidos sin ganar en Liga, una sequía que se remonta a octubre. Analistas deportivos señalan la falta de solidez defensiva como clave del declive, con 32 goles encajados en los últimos 12 encuentros. La llegada del Madrid, invicto en sus últimos siete duelos, agrava el panorama.
El técnico José Rojo Martín enfrenta su mayor prueba desde que asumió el cargo. Las rotaciones en el centro del campo y los errores en la salida de balón han sido constantes en las últimas jornadas. Sin refuerzos invernales de peso, el Valladolid dependerá de la reacción de jugadores como Monchu o Iván Sánchez, figuras que brillaron a principios de temporada pero que ahora parecen apagadas.
El Santiago Bernabéu es un escenario hostil, pero el Zorrilla ya no es el fortín de otros años. La presión por sumar puntos se palpa en la ciudad, donde la sombra del descenso planea con fuerza.
El Madrid sentencia con goles de Rodrygo y Jude Bellingham
El Real Madrid no dejó margen al error. Con un juego de toque rápido y verticalidad, los blancos sentenciaron antes del descanso. Rodrygo Goes abrió el marcador al minuto 38 con un remate cruzado desde el borde del área, tras una asistencia filtrada de Vinícius. El brasileño, clave en la jugada, acumula ya cinco goles en sus últimos seis partidos, consolidándose como uno de los jugadores más decisivos del equipo en lo que va de temporada.
La segunda parte arrancó con el mismo guion. Jude Bellingham, omnipotente en mediocampo, amplió la ventaja a los 52 minutos. El inglés controló un balón largo de Kroos, esquivó a dos defensores y definió con precisión ante Masip. Su gol, el décimo en Liga, lo sitúa como máximo goleador del Madrid y refuerza su candidatura a mejor jugador de la competición.
Los analistas destacaron la solidez defensiva del conjunto merengue, que apenas concedió ocasiones claras a un Valladolid sin ideas. La presión alta y los recuperos en campo rival ahogaron cualquier intento de reacción local.
Con este triunfo, el Madrid suma tres victorias consecutivas y mantiene el ritmo en la lucha por el título.
¿Qué queda para el Valladolid tras otra derrota contundente?
La derrota por 3-0 ante el Real Madrid deja al Valladolid en una situación crítica, con solo 12 puntos en 15 jornadas y a cinco de la salvación. El equipo de Paulo Pezzolano acumula ya siete partidos sin conocer la victoria, una racha que ahoga cualquier atisbo de optimismo en un vestuario necesitado de reaccionar.
El análisis táctico no deja lugar a dudas: el Valladolid sigue sin encontrar solidez defensiva. Contra el Madrid, permitió 18 remates (5 entre los tres palos), cifras que reflejan la falta de orden en una línea de cuatro que se desdibuja con facilidad. Los laterales, especialmente, sufrieron la velocidad de Vinícius y Rodrygo, incapaces de contener desbordes que terminaron en goles.
Quedan 23 jornadas, pero el calendario no perdona. Los próximos rivales —Girona, Osasuna y Athletic— exigen un cambio radical. Sin refuerzos invernales confirmados y con una plantilla limitada, la permanencia parece más lejana que nunca.
La afición, cada vez más impaciente, coreó su descontento al final del partido. El ambiente en Zorrilla se enrarece, y la presión sobre la directiva crece.
El Real Valladolid confirmó en el José Zorrilla lo que ya se intuía: la brecha entre un Madrid en plena forma y un equipo pucelano sin argumentos fue demasiado grande para sorprender. Los blancos, con un juego fluido y letal en las transiciones, dejaron claro que esta temporada no hay margen para errores defensivos como los que pagó caro el conjunto de Paulo Peña, especialmente en los primeros 45 minutos. Para los vallisoletanos, el reto ahora es urgente: reforzar la zaga en el mercado invernal y trabajar la salida de balón bajo presión, porque contra equipos de menor calibre también habrá que sumar si quieren alejarse del descenso. La Liga no perdona, y el próximo partido frente al Getafe será la primera prueba de si el equipo puede reaccionar o si esta derrota fue solo el avance de una temporada complicada.
