El Bernabéu vibró con un final de infarto cuando el Real Madrid remató con tres goles en el descuento un partido que parecía condenado al empate. Los de Carlo Ancelotti, que llegaron a ir perdiendo 1-0 hasta el minuto 80, demostraron una vez más por qué su ADN incluye la épica: Vinícius Jr., Rodrygo y Joselu firmaron la remontada en apenas siete minutos de tiempo añadido, un récord que deja al equipo blanco como líder solitario de LaLiga.
El duelo contra la U.D. Las Palmas no fue un simple trámite: fue un espejo de la irregularidad madridista esta temporada, donde la genialidad y el desorden conviven en la misma jugada. Las Palmas, compacto y letal a la contra, puso en jaque a un Real Madrid que solo encontró su versión más letal cuando el reloj marcaba el final. La victoria, más allá de los tres puntos, sirve como advertencia: este equipo puede sufrir, pero también castigar con una efectividad que pocos rivales resisten.
Un Madrid sin ritmo ante un Las Palmas incómodo
El Bernabéu presenció un Madrid extraño, lento en la circulación y sin ideas claras frente a un Las Palmas que no solo llegó a liderar el marcador, sino que descolocó al local con presión alta y transiciones rápidas. Los de Ancelotti, acostumbrados a dominar el tempo, se vieron superados en los primeros 45 minutos por un equipo canario que cortó líneas de pase y aprovechó cada error blanco. La estadística lo reflejaba: solo el 42% de posesión efectiva en la primera parte, su peor registro en lo que va de temporada.
Vinícius, aislado en banda, y Rodrygo, ahogado entre dos centrales, no encontraron espacios. Jude Bellingham, aunque intentó asociarse, chocó una y otra vez con la muralla amarilla. Las Palmas, con Munir como referencia, no se limitó a defender: contraatacó con peligro en tres ocasiones antes del descanso, obligando a Lunin a dos intervenciones clave.
El problema no era solo ofensivo. En defensa, los merengues sufrieron la velocidad de los extremos insulares, especialmente en la banda derecha donde Carvajal tuvo que cubrir más de lo habitual. Los analistas destacaron después cómo el bloque madridista tardó más de 20 minutos en ajustar las distancias entre líneas, algo inusual en un equipo que suele resolver estos desajustes en los primeros compases.
Ancelotti movió piezas al inicio de la segunda parte, pero el ritmo siguió sin fluir. Hasta el minuto 80, el Madrid no superó los tres pases seguidos en campo rival.
Los goles de Rodrygo y Joselu que voltearon el marcador
El Bernabéu respiró aliviado cuando Rodrygo, con esa frialdad que caracteriza a los grandes en los momentos decisivos, empalmó de primera un pase rasante de Kroos al minuto 89. El brasileño no dudó: control orientado y disparo cruzado al segundo palo, dejando sin opciones a Valles. Fue el 2-1, un gol que reavivó la esperanza en un partido donde el Madrid había tropezado una y otra vez con su propia imprecisión. Los datos lo confirman: desde la temporada 2019-20, ningún equipo en LaLiga ha remontado más partidos en el descuento que el conjunto blanco.
Pero el guión aún guardaba otro giro. Joselu, el delantero que lleva la etiqueta de killer en el área desde su etapa en el Espanyol, apareció donde más duele. Al 92’, tras un córner mal despejado, el aragonés se anticipó a la zaga canaria con un remate de cabeza que se coló por la escuadra. Su celebración, entre el alivio y la rabia contenida, resumía la noche: un partido que parecía perdido y que terminó con los brazos en alto.
La conexión entre ambos goles fue clave. Analistas destacados han señalado cómo el Madrid, en sus mejores remontadas, suele encadenar jugadas de menos de tres toques en los últimos 20 metros. Así ocurrió: de Kroos a Rodrygo, de Camavinga a Joselu, con una velocidad de ejecución que Las Palmas no pudo seguir.
El tercer tanto, obra nuevamente de Rodrygo al 96’ tras una contra letal, selló la goleada y dejó una estadística elocuente: el Madrid ha marcado 12 goles en el tiempo añadido esta temporada, más que cualquier otro equipo en las cinco grandes ligas europeas.
Qué significa este triunfo para la recta final de Liga
El triunfo del Real Madrid ante Las Palmas no solo suma tres puntos clave, sino que envía un mensaje contundente en la recta final de LaLiga. Con este resultado, el equipo merengue encadena su quinta victoria consecutiva en el Santiago Bernabéu, consolidando una racha que lo mantiene a solo dos puntos del líder con un partido menos. La capacidad para remontar en el descuento, algo que ya habían logrado en tres ocasiones esta temporada, refuerza su reputación como un equipo que no se rinde hasta el pitido final.
Analistas deportivos destacan cómo el rendimiento en los minutos finales ha sido decisivo: el Madrid lleva 12 goles anotados en el tiempo añadido esta campaña, más que cualquier otro equipo de la competición.
La victoria también alivia la presión sobre el banquillo y reafirma la confianza en el esquema táctico. A falta de siete jornadas, cada punto cuenta doble, y este 3-1 demuestra que el equipo sabe gestionar partidos complicados.
Queda por ver si esta inercia se traducirá en consistencia fuera de casa, donde aún tienen pendientes duelos directos. Pero por ahora, el Bernabéu vuelve a ser un fortín.
El Real Madrid demostró una vez más por qué su mentalidad de campeón trasciende los marcadores adversos, rematando con un 3-1 en el tiempo añadido que no solo salvó tres puntos vitales, sino que reafirmó su capacidad para convertir la presión en espectáculo. Un partido que comenzó con dudas y terminó con el Bernabéu vibrando al ritmo de un equipo que, incluso en sus peores noches, encuentra grietas en la derrota para colarse por ellas.
Quienes sigan al conjunto blanco harían bien en no subestimar estos tropiezos iniciales: son el caldo de cultivo donde se forjan las remontadas épicas, y la Liga no perdona a quien baja la guardia antes del pitido final. La clave está en mantener la fe cuando el juego se resiste, porque en este Madrid, el gol siempre llega cuando más falta hace.
Ahora toca mirar hacia el próximo desafío con la certeza de que, en el vestuario de Chamartín, la palabra «imposible» sigue sin tener traducción.
