El Santiago Bernabéu vibró con una exhibición de fútbol que recordó a las grandes noches europeas. Real Madrid no solo remontó un marcador adverso, sino que lo hizo con un 4-0 contundente contra el Celta de Vigo, un resultado que refleja la contundencia de un equipo que, cuando enciende el motor, no perdona. Vinícius Jr., con dos goles en apenas 12 minutos, fue el artífice principal de una reacción que dejó al conjunto gallego sin respuestas y al afición madridista coreando su nombre como en los mejores tiempos.
El duelo entre Real Madrid vs Celta de Vigo llegó cargado de expectativas tras un inicio de temporada irregular para los blancos, pero también con la sombra de lesiones clave que obligaban a Carlo Ancelotti a replantear su once. Sin embargo, lo que pudo ser un partido de trámite se convirtió en un festival ofensivo, donde la velocidad de Rodrygo y la clase de Jude Bellingham complementaron a la perfección el desborde de Vinícius. En un campeonato como LaLiga, donde cada punto pesa, esta victoria no solo suma tres esenciales, sino que envía un mensaje claro: el Real Madrid vs Celta de Vigo fue el escenario perfecto para recordar por qué este equipo sigue siendo el rey de Europa.
Un Celta que llegó con ambición al Bernabéu
El Celta de Vigo llegó al Santiago Bernabéu con un plan claro: presionar alto, aprovechar los espacios en las bandas y sorprender a un Real Madrid que aún no había encontrado su mejor versión en Liga. Los gallegos, dirigidos por un técnico que conoce bien la casa blanca, desplegaron un bloque compacto en los primeros 20 minutos, cortando líneas de pase y obligando a los locales a jugar con imprecisiones poco habituales. La estadística lo respaldaba: antes del partido, los analistas destacaban que el Celta era el tercer equipo que más balones recuperaba en campo rival esta temporada, con un promedio de 48 interceptaciones por encuentro.
Sin embargo, la ambición inicial chocó con una realidad incómoda: la falta de puntería. En dos contraataques rápidos, Aspas y Larsen desperdiciaron ocasiones claras frente a Courtois, un error que el Madrid no perdona. El delantero noruego, en particular, falló un mano a mano que hubiera cambiado el guion del partido.
La experiencia en el Bernabéu pesó. A medida que avanzaba el primer tiempo, el Celta bajó la intensidad física, algo que el conjunto merengue supo explotar. Vinícius, siempre atento, castigó con un gol tras un desborde por la izquierda que dejó en evidencia a la defensa visitante. Fue el inicio del fin.
Para el segundo tiempo, el equipo gallego ya no tenía el control. El desgaste físico y la calidad individual de jugadores como Jude Bellingham o Rodrygo inclinaron la balanza de forma definitiva.
Vinícius rompe el partido con dos goles en cinco minutos
El partido basculó en un instante. Cuando el marcador reflejaba un ajustado 1-0 y el Celta aún mantenía opciones, Vinícius Jr. decidió que la noche sería suya. Dos goles en apenas cinco minutos —entre el 62’ y el 67’— desmoronaron la resistencia visitante y sentenciaron un encuentro que, hasta entonces, había tenido más dudas que certezas.
El primero llegó con un remate cruzado desde la frontal, tras una asistencia milimétrica de Kroos que descolocó a la defensa celeste. El segundo, un disparo rasante desde la izquierda que se coló por el primer palo, dejó a Marchesín sin reacción. Los analistas destacaron después cómo el brasileño había explotado el mismo espacio en ambas jugadas: la banda izquierda, su zona de confort esta temporada, donde acumula el 60% de sus goles en Liga.
La grada del Bernabéu, que minutos antes murmullaba, estalló. No era solo el resultado, sino el cómo. Vinícius combinó velocidad, precisión y una frialdad impropia de sus 23 años para romper un partido que amenazaba con complicarse.
El Celta, superado por la intensidad del madridista, ya no encontró respuestas. Cuando el árbitro pitó el final del encuentro, la estadística era clara: en los últimos 15 partidos en los que Vinícius marca, el Madrid no ha perdido ninguno.
El Madrid recupera el ritmo antes del clásico europeo
El Real Madrid llegó al clásico de Champions League con la confianza recuperada. La victoria contundente ante el Celta no solo sumó tres puntos clave en LaLiga, sino que devolvió al equipo el ritmo ofensivo que había perdido en partidos anteriores. Los merengues, criticados por su irregularidad en las últimas semanas, demostraron contra el conjunto gallego que la máquina aún funciona cuando se engrana.
Vinícius Jr. fue el gran protagonista, con dos goles que elevan su cuenta a 18 tantos esta temporada. Según datos de Opta, el brasileño ha participado en el 40% de los goles del Madrid en 2024, una cifra que refleja su peso en el ataque. Pero más allá de los números, su asociación con Jude Bellingham y Rodrygo volvió a ser letal, especialmente en la primera mitad, donde el Celta no pudo contener los desbordes por banda.
La defensa, otro punto flaco en fechas recientes, mostró solidez. Antonio Rüdiger y Nacho cortaron con precisión los intentos de Iago Aspas, mientras que Thibaut Courtois recuperó seguridad bajo los palos. El belga, cuestionado tras algunos errores, respondió con dos intervenciones clave que evitaron el tanto visitante.
Con este triunfo, el Madrid afronta el duelo ante el Manchester City con moral alta. El 4-0 no solo fue un resultado, sino un mensaje: el equipo sabe reaccionar cuando la presión aprieta.
El Madrid de Ancelotti demostró una vez más por qué el Bernabéu es un feudo inquebrantable: con un Vinícius Jr. letal en velocidad y definición, el equipo blanquinegro transformó un primer tiempo dubitativo en una exhibición de jerarquía, dejando al Celta sin argumentos ante su presión asfixiante y su contundencia en las transiciones. La victoria no solo consolida su paso firme en Liga, sino que refuerza un mensaje claro: este equipo sabe sufrir cuando toca, pero castiga sin piedad cualquier resquicio de debilidad rival.
Quien busque entender el ADN de este Madrid debe fijarse en cómo gestiona los partidos: la paciencia en la construcción, la explosividad de sus extremos y la solidez defensiva cuando el juego se complica—tres pilares que, bien ejecutados, desequilibran a cualquier rival. Ahora, con el clásico en el horizonte y la Champions acechando, el reto será mantener esa intensidad y precisión contra adversarios que no perdonarán ni un error.
El camino hacia otro título de Liga se perfila con más claridad, pero será la consistencia en duelos como este la que marque la diferencia cuando lleguen los momentos decisivos.

