El Estadio BBVA no decepcionó. Con un segundo tiempo de infarto, Rayados revirtió un marcador adverso y sentenció 3-1 a San Luis en un duelo donde la presión y la efectividad marcaron la diferencia. Los albiazules salieron al campo con la urgencia de sumar de a tres, pero fue hasta después del descanso cuando el equipo de Fernando Ortiz encontró las grietas en una defensa que, hasta el minuto 45, parecía sólida. Dos goles en menos de 20 minutos—uno de ellos con un remate cruzado que dejó sin reacción al arquero—bastaron para voltear el marcador y sellar una victoria que consolida su paso en el torneo.
El rayados vs san luis no fue solo un partido más en la jornada. Para la afición regiomontana, significó la confirmación de que el equipo puede reaccionar bajo fuego, algo que se había puesto en duda tras resultados irregulares en semanas anteriores. San Luis, por su parte, pagó caro los errores en la salida de balón y la falta de contundencia en ataque, pese a haber abierto el marcador con un golazo de media distancia. Ahora, el rayados vs san luis queda como un recordatorio: en el fútbol mexicano, los 90 minutos se juegan hasta el último suspiro, y un equipo con jerarquía sabe capitalizar los momentos clave.
Un primer tiempo gris bajo la lluvia del Volcán
El silbatazo inicial encontró a un Monterrey sin su habitual contundencia. Bajo la lluvia persistente que caía sobre el Estadio BBVA, los Rayados tropezaron una y otra vez con un San Luis bien plantado, que aprovechó los errores en la salida de balón para imponer su ritmo. La defensa regiomontana, cuestionada en partidos anteriores por su falta de solidez en pelotas aéreas, volvió a mostrar grietas: el 63% de los duelos altos perdidos en el primer tiempo —según datos de Mediotiempo— fue el preludio del gol visitante.
El tanto de los Potosos llegó al minuto 27, tras un centro desde la banda izquierda que expuso la desorganización en el área chaya. El delantero rival, sin marca clara, remató de primera para batir a un arquero que poco pudo hacer. El gol no solo silenció a la afición local, sino que obligó a los dirigidos por Fernando Ortiz a replantear su estrategia sobre la marcha.
Monterrey respondió con llegadas aisladas. Un remate de Maxi Mejía que se fue alto y un centro de Sergio Canales que nadie alcanzó fueron las únicas señales de vida en un ataque que lució predecible. La lluvia, lejos de ser excusa, se convirtió en cómplice de un juego fragmentado, donde los pases fallidos superaron a las ideas claras.
Al descanso, el marcador reflejaba lo visto en el campo: un San Luis práctico, un Monterrey sin rumbo. La estadística más elocuente no era el 1-0, sino los cero tiros al arco en los primeros 45 minutos para los locales.
Golazo de Berterame y el despertar de Funes Mori
El golazo de Sergio Canales Berterame al minuto 68 fue el detonante. Un remate de zurda desde fuera del área que se coló por el ángulo izquierdo de la portería, dejando sin reacción al arquero de San Luis. El mediocampista, quien lleva tres goles en sus últimos cinco partidos, demostró una vez más su capacidad para cambiar el ritmo de un encuentro con un solo toque.
Pero el verdadero despertar llegó con Rogelio Funes Mori. El delantero argentino, criticado en semanas anteriores por su sequía goleadora, apareció cuando más se necesitaba. A los 75 minutos, con un cabezazo preciso tras un centro de Jorge Rodríguez, selló el 3-1 y liquidó las esperanzas del rival. Los datos no mienten: fue su primer gol en seis jornadas, un alivio para un equipo que dependía de su olfato.
La reacción de Rayados en el segundo tiempo no fue casualidad. Analistas destacan cómo el cambio táctico al inicio de la segunda parte —presionando más alto y aprovechando los espacios en las bandas— desequilibró a una defensa de San Luis que hasta entonces había contenido bien el juego.
Berterame y Funes Mori, dos jugadores con perfiles distintos pero complementarios, terminaron siendo las piezas clave. Mientras el primero aportó creatividad y desborde, el segundo dio la contundencia necesaria bajo los tres palos.
Rayados recupera el liderato con miras al Clausura
El triunfo por 3-1 ante Atlético San Luis no solo revivió el espíritu ofensivo de Rayados, sino que los recolocó en la cima de la tabla general. Con este resultado, el equipo regiomontano suma 22 puntos en el Clausura 2024, superando por gol diferencia a Tigres, su eterno rival en la lucha por el liderato. La remontada en el segundo tiempo —con anotaciones de Sergio Canales y Germán Berterame— demostró una vez más su capacidad para reaccionar bajo presión, virtud que los analistas destacan como clave en su aspiración al título.
La estadística respalda el momento de forma: Rayados lleva tres victorias consecutivas en el torneo, con un saldo de ocho goles a favor y apenas dos en contra durante ese lapso.
San Luis, por su parte, se queda con las manos vacías en una visita al BBVA que promete dejar secuelas. El equipo potosino, que había llegado con ambiciones de sumar de a tres, vio cómo su defensa —una de las menos goleadas del certamen— se resquebrajó en los minutos finales. Ahora, con 15 unidades, deberán replantear su estrategia si quieren mantenerse en la pelea por la liguilla.
El próximo reto para los de Fernando Ortiz será mantener la racha cuando visiten a Juárez en la jornada 11, mientras el Clausura entra en su recta final.
El Rayados demostró una vez más por qué su mentalidad de campeón lo distingue: cuando el marcador pintaba complicado al descanso, la reacción en la segunda mitad—con goles de Funes Mori y Berterame—no solo volteó el 1-0 adverso, sino que sentenció con autoridad. La victoria 3-1 ante San Luis refuerza su paso firme en el torneo y deja claro que este equipo no se rinde, ni siquiera en sus peores noches. Para los aficionados que buscan entender el secreto de su resiliencia, vale la pena repasar cómo el ajustes tácticos de Fernando Ortiz en el entretiempo—como la entrada de Berterame—cambiaron el ritmo del juego. Ahora, con tres puntos más en la bolsa y un ataque que despierta cuando más urge, el conjunto regio mira al siguiente rival con la confianza de quien sabe que, en el fútbol, los partidos no se deciden hasta el silbato final.
