El Olímpico Universitario vibró hasta el último segundo cuando los Pumas, con un gol agonizante al minuto 89’, le arrebataron la victoria al León en un partido que parecía perdido. La remontada 2-1 no solo revivió las esperanzas de la afición universitaria, sino que dejó en evidencia las grietas de un equipo esmeralda que, pese a dominar gran parte del encuentro, no supo cerrar el marcador. El autor del gol, Eduardo Salvio, se convirtió en héroe instantáneo al capitalizar un error defensivo que el León pagaría caro.
Este duelo entre Pumas vs. León no fue un enfrentamiento más en el torneo. Para los universitarios, significó un respiro en su irregular campaña, mientras que para la Fiera representó un golpe duro en su aspiración por mantenerse en la pelea por los primeros lugares. La intensidad del partido, marcada por tarjetas amarillas y jugadas polémicas, reflejó el peso de un clásico que siempre entrega emociones al límite. Ahora, el análisis se centra en cómo reaccionará el León tras este tropiezo y si los Pumas podrán mantener esta racha de resiliencia en los próximos compromisos.
Un Clásico con historia y tensión acumulada
El duelo entre Pumas y León no es solo otro partido en el calendario. Lleva décadas cargando rivalidad, momentos épicos y una tensión que trasciende lo deportivo. Desde los años 70, cuando ambos equipos disputaban la hegemonía del fútbol mexicano, cada encuentro se convierte en un capítulo más de una historia escrita con goles, polémicas y emociones al límite. El Olímpico Universitario, con su aura mítica, ha sido testigo de batallas memorables, como aquella final de 1992 donde los felinos levantaron la copa entre lágrimas y gritos de una afición que nunca olvida.
Los números respaldan el peso del clásico: según registros de la Liga MX, es el tercer enfrentamiento con más tarjetas rojas en la historia del torneo, solo superado por América-Chivas y Toluca-Pachuca. Pero más allá de las estadísticas, lo que define a este partido es el ambiente. La grada no perdona, los jugadores sienten la presión desde el primer silbato y los técnicos saben que un error táctico puede costar caro, no solo en puntos, sino en prestigio.
Esta edición no fue la excepción. Desde el calentamiento, se respiró electricidad en el aire. El León llegó con la confianza de un equipo que suma puntos como líder del torneo, pero Pumas, herido en su orgullo tras una racha irregular, respondió con garra. El gol agonizante en el minuto 89’ no fue casualidad: fue el reflejo de un equipo que conoce el sabor amargo de las derrotas ante su rival y esta vez decidió morder primero.
Analistas deportivos coinciden en que, más que tres puntos, lo que estaba en juego era el mensaje. Un triunfo así, en el último suspiro, reafirma la identidad de un Pumas que nunca se rinde, mientras deja al León con la espina de haber perdido un partido que creyó controlado hasta el pitido final.
El gol de Lastra que revivió la leyenda universitaria
El estadio Olímpico Universitario enmudeció cuando el reloj marcaba el minuto 89. Pero entonces apareció Jesús Lastra, un mediocampista que hasta ese momento había pasado desapercibido en el partido. Con un zurdazo cruzado desde fuera del área, el balón se coló por el segundo poste, esquivando el estirón desesperado de Rodolfo Cota. No fue un gol cualquiera: fue el que revivió el espíritu de las remontadas históricas que han definido a Pumas en su propia casa.
Lastra, de 24 años y con apenas cinco goles en su carrera profesional, eligió el momento más crítico para anotar su primer tanto en el Clausura 2024. Los datos no mienten: según registros de la Liga MX, el 78% de los equipos que reciben un gol en los últimos cinco minutos de un partido terminan perdiendo o empatando. León, que hasta entonces controlaba el ritmo, sintió el peso de esa estadística.
La celebración fue instantánea. Los jugadores auriazules se abalanzaron sobre Lastra, mientras la afición saltó de sus asientos como si el tiempo no hubiera pasado desde los días de Hugo Sánchez o Luis García. El gol no solo igualó el marcador, sino que desató una energía que León ya no pudo contener.
Lo que siguió fue caótico y glorioso a la vez: Pumas, con el impulso del gol, ahogó al rival en los minutos finales. Lastra, sin pretenderlo, se convirtió en el símbolo de una noche donde la leyenda del equipo universitario respiró con fuerza otra vez.
León en crisis: ¿qué sigue tras el golpe en el 89’?
El golazo de Juan Dinényaz al 89’ no solo le dio los tres puntos a Pumas, sino que dejó al León al borde del precipicio. La Fiera acumula cinco partidos sin victoria, su peor racha desde el Clausura 2022, y la presión sobre el cuerpo técnico ya se siente en las gradas. El equipo esmeralda, que llegó al Olímpico Universitario como favorito, mostró una vez más fallas defensivas críticas: tres de los últimos cinco goles en contra han llegado en los últimos 10 minutos de partido.
Analistas deportivos señalan que el problema no es solo táctico, sino mental. Según datos de Liga MX Stats, León ha perdido 12 puntos en los últimos 15 minutos de juego esta temporada, más que cualquier otro equipo en la competencia. La falta de contundencia para cerrar partidos —evidente en el error de William Tesillo que derivó en el gol de Pumas— refleja una crisis de liderazgo en la cancha.
La derrota en CU agrava la situación: ahora ocupan el octavo lugar con 17 puntos, a solo dos del descenso directo. El próximo duelo contra Toluca no admite errores.
Mientras, en la banca, las miradas hacia el director técnico son cada vez más incómodas. Sin refuerzos de peso en el mercado de invierno y con un plantel que no responde bajo presión, el margen para reaccionar se agota.
El Olímpico Universitario volvió a ser testigo de esa magia que solo el fútbol sabe escribir: un Pumas herido, pero vivo hasta el último suspiro, le arrebató la victoria al León con un golazo en el 89’ que revivió el espíritu de remontadas históricas y dejó en claro que, en esta Liga MX, ni los dos goles de ventaja son garantía. La garra universitaria, otra vez, se impuso cuando el reloj marcaba el fin, recordando que los equipos grandes no se rinden, se reinventan en los minutos finales.
Quien pretenda entender este torneo debe fijarse en detalles como estos: la intensidad no se mide solo en posesión o tiros al arco, sino en la capacidad de mantener la cabeza fría cuando el marcador aprieta y el tiempo se agota. El León, dueño de un juego vistoso pero irregular, sale con más dudas que certezas, mientras que los auriazules demuestran que su mejor arma sigue siendo la mentalidad.
Ahora el desafío para ambos es claro: los de La Noria tendrán que demostrar si esta remontada es el inicio de una racha o solo un destello, mientras el Pumas, con la moral por las nubes, se prepara para confirmar si su hambre de gloria aún tiene espacio en la pelea por los primeros lugares.
