El Estadio Olímpico Universitario vibró con un final de infarto: Pumas remató con dos goles en los últimos diez minutos para voltear un marcador adverso y sellar un 3-2 que dejó sin aliento a los 40 mil espectadores. El equipo universitario, que llegó a ir perdiendo hasta el minuto 80, demostró una vez más por qué su ADN incluye la garra hasta el pitazo final. El gol de Juan Ignacio Dinenco al 85’ y el remate certero de Eduardo Salvio en tiempo de compensación coronaron una remontada que ya se perfila como una de las más memorables del Clausura 2024.
El duelo entre Pumas y Querétaro no solo fue un partido más en la jornada 5, sino un reflejo de la impredecibilidad que define al fútbol mexicano. Los Gallos Blancos, que habían manejado el ritmo con ventaja de 2-1 gracias a anotaciones de Ángel Sepúlveda y Jordan Sierra, vieron cómo se les escapaba un triunfo que parecía seguro. Para la afición universitaria, este triunfo significa oxígeno en una campaña irregular; para Querétaro, una nueva lección sobre lo costoso que resulta bajar la intensidad contra un rival histórico. El clásico central, cargado de emociones y giros inesperados, dejó claro que en la Liga MX ningún resultado está escrito hasta el último segundo.
Un Querétaro que dominó 80 minutos

Querétaro salió al campo con una claridad que pocos esperaban. Desde el primer silbato, los Gallos Blancos impusieron un ritmo vertiginoso, ahogando a Pumas en su propia mitad de la cancha. La posesión superó el 60% en el primer tiempo, pero no fue solo cuestión de balón: la presión alta asfixió a la defensa universitaria, obligando a errores en la salida y cortando cualquier intento de juego asociado. El 2-0 al descanso no fue casualidad, sino el reflejo de un equipo que leyó el partido mejor que su rival.
La clave estuvo en las bandas. Querétaro explotó una y otra vez los desequilibrios por los costados, especialmente por el sector izquierdo donde su extremo desbordó en cinco ocasiones durante los primeros 45 minutos, según datos de la Liga MX. Cada centro al área era un aviso, y aunque el arquero pudo contener algunos, la insistencia terminó por romper la resistencia de una zaga que lució lenta y descoordinada.
El segundo tiempo comenzó con la misma trama. Querétaro no bajó la intensidad, manteniendo a Pumas sin un solo disparo a puerta hasta el minuto 70. La diferencia física se notaba: mientras los Gallos corrían con frescura, los universitarios acumulaban tarjetas por entradas tardías, síntoma de un desgaste que el marcador ya anunciaba.
Pero el fútbol, a veces, castiga la falta de contundencia. Querétaro tuvo al menos tres oportunidades claras para ampliar la ventaja—un remate al poste, un mano a mano mal definido—y eso, en partidos ajustados, suele ser letal. La experiencia de Pumas en remontadas recientes (tres en lo que va del torneo) era una advertencia que los de la Q decidieron ignorar.
Los goles de Dinenno y Huerta que voltearon el marcador

El partido parecía sentenciado cuando Juan Bruno Dinenno apareció en el área para conectar un remate de cabeza a los 81 minutos. Un centro desde la banda izquierda encontró al delantero peruano, quien con precisión colocó el balón al primer poste. El gol, su cuarto en el torneo, revivió a un Pumas que hasta entonces había sufrido contra la presión de Querétaro.
Pero la remontada no terminó ahí. A los 87 minutos, Alan Huerta se convirtió en el héroe inesperado. Tras una jugada de contraataque, el mediocampista recibió un pase filtrado, esquivó a un defensor y definió con un zurdazo cruzado que se coló por el segundo poste. Los datos de la Liga MX confirman que Huerta no había anotado desde hace siete partidos, lo que hizo más valioso su aporte en el momento decisivo.
La reacción de los jugadores en la banca y la grada fue inmediata: un estruendo que sacudió el Olímpico Universitario.
Querétaro, que había controlado el ritmo con goles de Ávila y Escoboza, vio cómo se le escapaba el triunfo en menos de seis minutos. La defensa, firme durante casi todo el encuentro, no pudo contener el ímpetu de un equipo universitario que encontró en la desesperación su mejor versión.
Pumas se aferra a la pelea por la Liguilla

El triunfo de Pumas sobre Querétaro no fue solo un resultado más en el Clausura 2024. Fue un golpe de autoridad en el tramo final del torneo, donde los universitarios demostraron que no piensan soltar su lugar en la pelea por la Liguilla. Con esta victoria, el equipo de la UNAM suma 23 puntos y se mantiene en la zona de clasificación, a solo dos unidades del quinto puesto.
Lo más destacado no fue el marcador, sino el carácter. Perder 2-1 en el minuto 80 contra un rival directo como los Gallos Blancos podía haber sido un golpe moral. Sin embargo, la reacción fue inmediata: dos goles en los últimos diez minutos, ambos nacidos de jugadas colectivas que reflejaron la solidez mental del grupo.
Analistas deportivos señalan que Pumas ha convertido el 60% de sus partidos como visitante en puntos durante este torneo, una cifra que lo coloca entre los equipos más consistentes fuera de casa. Esa regularidad, sumada a la capacidad de remontar en momentos críticos, los perfila como un candidato incómodo para cualquier rival en la fase final.
El próximo compromiso ante Toluca será la prueba definitiva. Un triunfo los consolidaría en la zona alta, mientras que un tropiezo los dejaría al borde del abismo. La presión está ahí, pero el equipo ha demostrado que sabe manejarla.
El Pumas demostró una vez más por qué su garra y mentalidad nunca se rinden, rematando un partido que parecía perdido con dos goles en el tramo final para llevarse los tres puntos en casa. La victoria 3-2 sobre Querétaro no solo reafirma su capacidad para reaccionar bajo presión, sino que deja claro que este equipo, con jugadores como Eduardo Salvio y Nathan Silva en estado de forma, puede ser un dolor de cabeza para cualquier rival en el Clausura 2024.
Quienes sigan a los universitarios harían bien en no perder de vista su calendario: si mantienen esta intensidad en los minutos decisivos, podrían convertir partidos aparentemente sentenciados en triunfos clave. El mensaje es simple: contra el Pumas, el silbato final no llega hasta que realmente suena.
Ahora, con este impulso, el equipo de Antonio Mohamed enfilará hacia su próximo compromiso con la confianza renovada y la obligación de consolidar una racha que los acerque a los puestos de liguilla.

