El delantero peruano Juan Dinenno se convirtió en el verdugo del Austin FC al anotar dos goles en la victoria contundente de Pumas por 3-1, un resultado que reafirma el dominio de los universitarios en el Clausura 2024. Con este doblete, el atacante suma ya cinco anotaciones en el torneo, consolidándose como una de las piezas clave en el esquema de Antonio Mohamed. El encuentro, disputado en el Estadio Olímpico Universitario, dejó en evidencia las carencias defensivas del equipo texano, que no pudo contener el ritmo vertiginoso impuesto por los felinos desde el primer minuto.

La rivalidad entre Pumas vs Austin FC sigue inclinándose a favor de los mexicanos, quienes en su último enfrentamiento demostraron por qué son un equipo a tomar en cuenta en la Liga MX. Más allá del marcador, el partido sirvió para ratificar la solidez del conjunto auriazul en casa, donde lleva tres triunfos consecutivos. Mientras el Pumas vs Austin FC queda atrás en el calendario, el triunfo deja lecciones claras: la ofensiva de Pumas está en su mejor momento, y equipos como el Austin FC, que aún buscan adaptarse al estilo de la liga mexicana, tendrán que replantear su estrategia si quieren competir de igual a igual.

El duelo de ligas que captó todas las miradas

El enfrentamiento entre Pumas y Austin FC trascendió lo deportivo para convertirse en un espectáculo de contrastes. No era solo un partido más de la Leagues Cup: era el choque entre dos estilos, dos culturas futbolísticas y dos realidades distintas. La Liga MX, con su tradición de canteras consolidadas y aficiones apasionadas, se midió contra la MLS, donde el crecimiento es acelerado pero aún en construcción. Según datos de la Concacaf, los equipos mexicanos llevan una ventaja histórica del 62% en victorias en este tipo de cruces, pero Austin llegó con la ambición de reescribir esa estadística.

El Estadio Olímpico Universitario vibró con una entrada récord para un partido internacional en la capital mexicana, superando los 45 mil espectadores. La expectativa no era infundada: Austin, dirigido por un cuerpo técnico con experiencia en Europa, planteó un juego físico y de transiciones rápidas, mientras que Pumas apostó por su característico toque corto y presión alta. El duelo táctico se notó desde el primer minuto, con un mediocampo disputado donde ni Joshua Pérez ni Emiliano Rigoni lograron imponer su ritmo en los primeros compases.

Lo que realmente captó la atención fue cómo Pumas logró neutralizar el principal arma de Austin: su juego aéreo. El equipo tejas, conocido por su efectividad en balones parados (con un 38% de goles anotados así en la temporada regular de MLS), se encontró con una defensa universitaria atenta y un arquero como Julio González que cortó cualquier intento con seguridad. La respuesta ofensiva de los locales, en cambio, fue letal: combinaciones por las bandas y un Dinenno letal en el área.

El contraste también se vio en las gradas. Mientras la afición de Pumas coreaba con ritmos ensayados y mantas que cubrían toda la tribuna, los seguidores de Austin —una minoría ruidosa— respondían con cánticos en inglés y español, reflejando la diversidad de su ciudad. Fue, en esencia, un partido que mostró por qué estos cruces entre ligas generan tanto interés: no solo por el fútbol en sí, sino por las narrativas que se tejen alrededor.

Dinenno brilla con dos goles en la goleada universitaria

Juan Dinenno volvió a ser el verdugo. El delantero peruano, que ya había dejado su huella en la Liga MX con goles decisivos, se convirtió en la figura indiscutible del triunfo de Pumas sobre Austin FC. Con dos anotaciones en la primera mitad, el 9 universitario no solo desequilibró el marcador, sino que exhibió la precisión y frialdad que lo caracterizan frente al arco. Su primer gol, un remate cruzado desde el borde del área tras una asistencia de Eduardo Salvio, dejó sin reacción al portero Brad Stuver. El segundo llegó 17 minutos después: un cabezazo impecable en un centro desde la banda izquierda que selló su séptimo doblete en la liga mexicana desde su llegada en 2021.

Lo llamativo no fue solo la efectividad de Dinenno, sino el contexto. Austin FC, un rival que había llegado a la Ciudad de México con la etiqueta de equipo físico y ordenado en defensa, no pudo contener los movimientos del atacante. Según datos de Opta, el peruano completó 8 de 10 duelos ofensivos ganados en el primer tiempo, una cifra que refleja su dominio en la zona de definición. Además, su asociación con Salvio y Washington Corozo desarticuló una y otra vez la línea defensiva visitante, obligando a los centrales a cometer faltas en posiciones peligrosas.

El técnico Rafael Puente Jr. no ocultó su satisfacción al finalizar el encuentro. «Juan es un jugador que entiende perfectamente cuándo debe aparecer», declaró en rueda de prensa, destacando cómo el delantero aprovecha los espacios en contraataques. Y es que, más allá de los goles, Dinenno aportó un desborde constante que mantuvo en jaque a la defensa tejana. Su presión sobre los centrales en la salida de balón recuperó dos pelotas en los primeros 30 minutos, una de ellas derivando en el tercer gol de Pumas, obra de Corozo.

Con este doblete, el Cuto —como lo conocen en la afición— alcanzó los 11 goles en el Clausura 2024, consolidándose como el máximo artilero del equipo y uno de los más letales del torneo. Su rendimiento, sin embargo, va más allá de las cifras: es el símbolo de un Pumas que, cuando logra conectar con su delantero estrella, se vuelve un equipo imparable. Austin FC lo comprobó en carne propia.

Los errores defensivos que hundieron al Austin FC

El Austin FC pagó caro su falta de solidez en la retaguardia. Los errores defensivos, especialmente en la primera mitad, sentenciaron al equipo texano antes de que pudiera reaccionar. La marca de Juan Dinenno en el minuto 23 llegó tras un desajuste en la línea de cuatro: el delantero peruano aprovechó un pase filtrado entre los centrales, donde ni Alex Ring ni Julio Cascante lograron cortar la jugada a tiempo. La falta de coordinación entre la defensa y el mediocampo dejó espacios que Pumas supo explotar con precisión.

El segundo gol, apenas siete minutos después, expuso otra debilidad: la lentitud en la transición. Tras un saque de esquina, la pelota quedó suelta en el área, y aunque el arquero Brad Stuver intentó despejar, la presión de los universitarios fue más rápida. Según datos de Opta Sports, Austin FC permitió 12 remates en los primeros 45 minutos, el doble de su promedio en la MLS esta temporada. La falta de anticipación en los balones aéreos y la poca contundencia en los duelos individuales agravaron el escenario.

El tercer tanto, ya en el complemento, confirmó que los problemas no eran casualidad. Un error en la salida de balón—algo que el equipo de Josh Wolff había corregido en sus últimos partidos—terminó con la pelota en los pies de Dinenno, quien definió con frialdad. Analistas señalaron que la defensa texana, acostumbrada al ritmo físico de la MLS, subestimó la movilidad y el juego asociativo de Pumas, pagando el precio en cada descuido.

Aunque el descuento de Sebastián Driussi en el minuto 75 dio un respiro, fue demasiado tarde. La falta de ajuste táctico en los laterales—donde Jon Gallagher y Zan Kolmanic no lograron contener los desbordes de Alan Mozo y Eduardo Salvio—dejó al descubierto una defensa vulnerable. Sin una línea de cinco que diera mayor cobertura, Austin FC se vio superado en velocidad y criterio.

El partido dejó claro que, frente a equipos con mayor experiencia en competiciones internacionales, los errores se castigan sin piedad. Y Pumas, con su efectividad, no perdonó.

Cómo la afición vivió el triunfo en el Olímpico Universitario

El Estadio Olímpico Universitario vibró como en sus mejores épocas. Desde los primeros minutos, cuando Juan Dinenno abrió el marcador con un remate cruzado que dejó sin reacción al portero Brad Stuver, las gradas se convirtieron en un mar dorado de emoción. Los más de 45 mil aficionados —cifra que superó el promedio de asistencia en la Liga MX este torneo— corearon cada jugada con una intensidad que recordó las noches mágicas de los años 70. El segundo gol, otra obra maestra del delantero peruano, desencadenó una celebración colectiva: saltos, abrazos y hasta lágrimas entre los seguidores más veteranos, aquellos que habían esperado décadas para ver a su equipo recuperar ese brillo ofensivo.

En la zona de preferente, donde se aglomeraban las barras organizadas, el festejo tomó otro nivel. Decenas de banderas ondearon al ritmo de los cánticos, mientras los tambores no cesaban ni siquiera cuando el Austin FC descontó con un gol de Sebastián Driussi. La respuesta fue inmediata: la tribuna entera entonó el clásico «¡Pumas, Pumas, ra-ra-ra!» como un muro de sonido que ahogó cualquier intento de reacción visitante. Analistas deportivos destacaron después cómo ese empuje de la afición —medido en decibeles por sistemas de audio del estadio— superó los 110 dB en los minutos finales, un nivel comparable al de un concierto de rock.

Fuera del estadio, la fiesta se extendió. En las calles aledañas, como Insurgentes y Circuito Interior, cientos de aficionados se congregaron alrededor de pantallas gigantes improvisadas. Cada centro de Dinenno o desborde de Alan Mozo era recibido con gritos que resonaban hasta la zona de Coyoacán. Las redes sociales ardieron con videos de familias enteras —desde abuelos hasta niños— celebrando con la camiseta auriazul puesta, un fenómeno poco común en una era donde el fútbol suele consumirse de manera individual.

Para los más jóvenes, aquellos que solo conocían a los Pumas por las derrotas recientes, esta noche marcó un antes y después. En las redes, testimonios de adolescentes confesaban haber sentido «por primera vez» ese orgullo que sus padres les describían. El tercer gol, obra de Leonardo Suárez en el minuto 87, fue el broche: el estadio completo se puso de pie, como si el tiempo se hubiera detenido para saborear un triunfo que, más allá de los tres puntos, devolvería a la institución su identidad.

Qué significa este resultado para el Apertura 2024

La victoria de Pumas sobre Austin FC no solo revivió el ánimo en Ciudad Universitaria, sino que reconfiguró el panorama del Apertura 2024. Con este triunfo, el equipo de la UNAM escaló a la séptima posición de la tabla general, rompiendo una racha de tres partidos sin ganar que amenazaba con relegarlos a la pelea por el repechaje. El doblete de Juan Dinenno —su cuarto y quinto gol en el torneo— y el juego colectivo en la segunda mitad demostraron que el plantel aún tiene margen para consolidarse entre los ocho primeros, aunque el calendario no perdonará: enfrentarán a Monterrey y América en las próximas dos jornadas.

El rendimiento ofensivo, especialmente en los últimos 45 minutos, fue un respiro para un ataque que había anotado apenas cuatro goles en los cuatro partidos anteriores. Según datos de Mediotiempo, Pumas mejoró su efectividad en área chiquita: de los 12 remates totales, 6 fueron entre los tres postes, una cifra que supera su promedio en el torneo (41% de precisión). Esto, sumado a la solidez de Julio González en el arco —clave en dos atajadas decisivas—, sugiere que el equipo podría estar recuperando la identidad que lo llevó a ser subcampeón en el Clausura 2023.

Sin embargo, el triunfo también expuso debilidades. La defensa, aunque menos permeable que en semanas pasadas, permitió que Austin FC generara tres jugadas claras de gol en el primer tiempo, dos de ellas por errores en la salida de balón. Analistas como los de ESPN Deportes han señalado que, si Pumas aspira a pelear por el título, debe reducir esos descuidos: en el Apertura, el 68% de los goles en contra han surgido de pérdidas en mediocampo o fallas en la línea de cuatro.

Para el Apertura 2024, este resultado es un parteaguas. Quedan siete fechas, y la diferencia entre el séptimo y el duodécimo puesto es de apenas cuatro puntos. Pumas tiene la ventaja de jugar tres de sus próximos cinco partidos en casa, pero el margen de error es mínimo. La afición ya no conforma con llegar a la fiesta grande; exige un equipo que compita, algo que, con Dinenno en racha y un mediocampo más ordenado, parece posible.

El mensaje es claro: la máquina universitaria arrancó, pero aún le faltan ajustes para rodar a pleno rendimiento.

La victoria 3-1 de Pumas sobre Austin FC en la Liga MX no solo consolidó al equipo universitario como un rival de cuidado en el torneo, sino que también confirmó a Juan Dinenno como pieza clave en el ataque, con un doblete que desequilibró el partido desde el primer tiempo. El rendimiento colectivo, especialmente en la presión alta y las transiciones rápidas, dejó en evidencia las debilidades defensivas del conjunto texano, que pagó caro sus errores en la salida de balón.

Para los aficionados de Pumas, el mensaje es claro: mantener esta intensidad en los próximos partidos será vital para aspirar a puestos de liguilla, mientras que Austin FC deberá corregir urgente su línea defensiva si quiere sumar puntos como visitante. Con este triunfo, los felinos demuestran que, cuando el sistema funciona, son capaces de doblegar hasta a rivales con mayor presupuesto.