Avenida Las Torres se convertirá en octubre en el epicentro de una de las transformaciones urbanas más ambiciosas de los últimos años, con una inversión municipal que supera los $12 millones. El proyecto no solo reconfigurará 3.2 kilómetros de vialidad, sino que integrará ciclovías protegidas, iluminación LED de bajo consumo y más de 150 nuevos árboles nativos, según los planos aprobados por la Dirección de Obras Públicas la semana pasada. Los trabajos, que se extenderán por 14 meses, prometen reducir en un 30% los tiempos de desplazamiento en hora pico, según estimaciones del equipo técnico a cargo.

Para los más de 45 mil vehículos que transitan diariamente por Avenida Las Torres —y para los vecinos de los barrios aledaños—, la remodelación llega como respuesta a décadas de congestión y falta de espacios peatonales seguros. El diseño final, que incluye la ampliación de aceras y la creación de plazas de bolsillo en intersecciones clave, fue ajustado tras mesas de diálogo con comerciantes locales y colectivos ciudadanos. La alcaldía subrayó que, além de modernizar la infraestructura, el objetivo es reactivar el comercio en una zona que perdió un 18% de sus negocios tras la pandemia.

De una vía olvidada a eje urbano clave

La Avenida Las Torres nació en los años 60 como un simple corredor periférico, diseñado para descongestionar el centro de la ciudad. Durante décadas, su trazado irregular y la falta de mantenimiento la convirtieron en un espacio residual: aceras agrietadas, iluminación deficiente y comercios en declive marcaban su paisaje urbano. Urbanistas locales la describían como «un ejemplo de infraestructura olvidada», donde el flujo vehicular superaba con creces cualquier intención de uso peatonal o comunitario.

Todo cambió en 2018, cuando un estudio de movilidad revelaba que el 38% del tráfico hacia el distrito financiero pasaba por esta vía, a pesar de sus condiciones precarias. Ese dato disparó las alarmas: no se trataba de una calle cualquiera, sino de un eje con potencial estratégico. Las autoridades reconectaron su papel en la red vial y, en menos de cinco años, pasó de ser un punto negro en los mapas a figurar en los planes maestros de renovación urbana.

Su transformación no ha sido casual. La proximidad a tres estaciones de metro y la densidad poblacional de los barrios aledaños —más de 120.000 habitantes en un radio de 2 km— la posicionaron como candidata ideal para un proyecto integral. Arquitectos consultados por el municipio destacaron que, con inversiones focalizadas, podría convertirse en un modelo de «avenida completa»: priorizando transporte público, ciclovías y espacios verdes sin sacrificar su función vehicular.

El giro definitivo llegó cuando empresas tecnológicas y startups comenzaron a instalarse en sus alrededores, atraídas por alquileres más bajos que en zonas céntricas. Lo que antes era un pasillo gris para autos se volvió, casi sin planificarlo, un corredor de innovación con demanda creciente de servicios y conectividad.

Obras por fases: plazas, ciclovías y nueva iluminación

La primera etapa del proyecto se centrará en la renovación de las plazas a lo largo de la avenida, con un enfoque en la accesibilidad y el diseño urbano. Los espacios peatonales se ampliarán en un 30%, incorporando bancos con materiales reciclados y áreas verdes que incluirán especies nativas de bajo consumo hídrico. Según estudios de movilidad urbana, este tipo de intervenciones incrementa hasta en un 40% el uso de espacios públicos por parte de los vecinos.

Las ciclovías ocuparán el segundo tramo de obras. Se construirán 3.2 kilómetros de carriles exclusivos, separados físicamente del tráfico vehicular mediante barreras de hormigón y señalización reflectante. La traza conectará con las rutas existentes en el centro de la ciudad.

La iluminación será el último componente en actualizarse. Se reemplazarán las luminarias actuales por 150 farolas LED de alta eficiencia, que reducirán el consumo energético en un 55% según proyecciones de ingenieros en sostenibilidad. El sistema incluirá sensores de movimiento para ajustar la intensidad lumínica según la afluencia de personas.

Todas las fases contarán con señalización temporal para minimizar las molestias a comerciantes y residentes. Los trabajos en cada sección avanzarán por cuadras, evitando cortes totales de la avenida.

Cómo afectará el cierre parcial a comercios y transporte

El cierre parcial de la Avenida Las Torres durante seis meses alterará la rutina de más de 150 comercios ubicados en el tramo afectado. Según datos de la Cámara de Comercio local, el 60% de estos negocios depende directamente del flujo vehicular para sus ventas, lo que obliga a muchos a replantear estrategias de atracción de clientes.

Los giros más vulnerables serán los restaurantes y tiendas minoristas, que verán reducido el acceso peatonal. Mientras las obras avanzan, el municipio implementará un sistema de desvíos con señalización temporal, pero los comerciantes ya anticipan una caída en las visitas.

En transporte público, tres rutas de autobús modificarán sus paradas. La línea 14, que registra un promedio de 8,000 pasajeros diarios, tendrá un desvío de dos cuadras, extendiendo los tiempos de viaje en al menos 10 minutos. Las autoridades recomiendan a los usuarios planificar salidas con mayor anticipación.

Para mitigar el impacto, se habilitarán zonas de carga y descarga en horarios escalonados, aunque algunos empresarios temen que la medida no sea suficiente.

La transformación de Avenida Las Torres no solo redefinirá el rostro de uno de los corredores más transitados de la ciudad, sino que también sentará las bases para una movilidad más eficiente y espacios públicos revitalizados. Con una inversión de $12 millones y un cronograma que arranca en octubre, el proyecto promete aliviar la congestión vehicular, integrar ciclovías seguras y embellecer áreas peatonales con diseño urbano moderno.

Mientras avanzan las obras, los comerciantes locales pueden prepararse anticipando ajustes en horarios de carga y descarga, así como explorando alianzas con el municipio para minimizar impactos en sus operaciones. Queda claro que, una vez finalizada, esta remodelación no será solo una mejora estética, sino un catalizador para el desarrollo económico y social de toda la zona.