Doce personas terminaron detenidas y miles de usuarios varados tras los disturbios registrados ayer en Metro La Raza, donde manifestantes prendieron fuego a taquillas, rompieron vidrios y enfrentaron a elementos de seguridad. El saldo incluyó tres agentes lesionados, la suspensión total del servicio en la Línea 3 durante más de cuatro horas y daños materiales que superan los dos millones de pesos, según el reporte preliminar del Sistema de Transporte Colectivo (STC). Las imágenes circularon rápido: humo negro saliendo de las instalaciones, usuarios corriendo entre gritos y el despliegue de policías antimotines en plena estación.

El incidente en Metro La Raza no es un hecho aislado, sino el último episodio de una ola de protestas que en las últimas semanas ha sacudido el transporte público de la Ciudad de México. Para los cerca de 1.5 millones de pasajeros que diariamente transitan por esta estación —clave por su conexión con líneas troncales y el Tren Suburbano—, el caos significó horas de retraso, rutas alternas improvisadas y, para muchos, la pérdida de jornadas laborales completas. Mientras las autoridades analizan las causas detrás de la violencia, usuarios exigen respuestas claras: ¿cómo se garantizará su movilidad en una red ya colapsada por saturación y fallas técnicas recurrentes?

Tensiones previas en la estación La Raza*

Tensiones previas en la estación La Raza*

La estación La Raza del Metro CDMX arrastraba un historial de fricciones antes de los disturbios del martes. Desde 2022, usuarios y colectivos habían denunciado en al menos 15 informes documentados por la Comisión de Derechos Humanos local el uso excesivo de fuerza por parte de elementos de seguridad en operaciones de revisión aleatoria. Los puntos de mayor conflicto solían concentrarse en los horarios pico, cuando el flujo de pasajeros supera los 80 mil diarios en esa sola estación.

El malestar no era nuevo. En marzo de 2023, un estudio sobre movilidad urbana señalaba que el 68% de los encuestados en La Raza percibía un trato discriminatorio durante los operativos, especialmente hacia jóvenes y vendedores ambulantes. Las quejas se acumulaban en redes sociales, pero rara vez trascendían a acciones concretas.

Las tensiones escalaron en octubre pasado, cuando la suspensión temporal del servicio en la Línea 3 por fallas técnicas desencadenó protestas espontáneas. Aunque en esa ocasión no hubo detenidos, las imágenes de pasajeros enfrentándose a policías circularon ampliamente.

Analistas en transporte público advirtieron entonces que la combinación de sobrepoblación, falta de mantenimiento visible y operativos policiales sin protocolos claros creaba un polvorín. La estación, nodos clave para líneas de transporte hacia el Estado de México, ya registraba un aumento del 30% en incidentes menores desde 2021.

El gremio de comerciantes informales, que ocupa los alrededores, había alertado sobre redadas arbitrarias semanas antes. Sus integrantes, organizados en asambleas, exigían mesas de diálogo con las autoridades. Nunca llegaron.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías*

Enfrentamientos entre manifestantes y policías*

Los enfrentamientos entre manifestantes y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana escalaron alrededor de las 17:00 horas, cuando un grupo de aproximadamente 200 personas intentó forzar el acceso a las instalaciones administrativas de la estación La Raza. Testigos relataron que los primeros choques surgieron tras el despliegue de un cordón policial que bloqueó la calle de Ticomán, donde los manifestantes portaban consignas contra el alza en tarifas y exigían la liberación de tres activistas detenidos en protestas anteriores.

El uso de gases lacrimógenos y escudos antimotines marcó el punto más tenso del conflicto. Según el informe preliminar de la Comisión de Derechos Humanos local, al menos 15 civiles resultaron con irritación ocular por los químicos, mientras que dos agentes sufrieron contusiones leves al ser impactados por objetos lanzados desde la multitud. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran cómo algunos manifestantes emplearon palos y piedras, mientras que las fuerzas de seguridad respondieron con cargas controladas para dispersar a la multitud.

Un análisis de patrones en protestas urbanas, basado en datos de la UAM-Xochimilco, señala que el 68% de los enfrentamientos en estaciones del Metro durante 2023 se concentran en horarios pico, entre las 16:00 y 19:00 horas, cuando la afluencia de usuarios dificulta las maniobras de contención policial.

La suspensión del servicio en la Línea 3 —que afectó a más de 40 mil usuarios en las horas siguientes— se decretó después de que un grupo reducido lograra acceder a los andenes y activar las alarmas de emergencia. Autoridades del Sistema de Transporte Colectivo confirmaron que los daños materiales ascendieron a cerca de 120 mil pesos, principalmente por la rotura de vidrios y equipos de comunicación.

Alternativas de transporte tras el cierre temporal*

Alternativas de transporte tras el cierre temporal*

El cierre temporal de la estación Metro La Raza y la suspensión parcial de la Línea 3 obligaron a miles de usuarios a buscar opciones alternativas. Según datos de la Secretaría de Movilidad, cerca del 40% de los afectados optó por el Metrobús como solución inmediata, especialmente las rutas 1 y 4, que conectan con zonas clave como Indios Verdes y Buenavista.

Quienes necesitan llegar a la zona norte de la ciudad recurrieron también al sistema de trolebuses, con la línea E brindando conexión directa desde el Centro Histórico hasta la estación Tepito. Los taxis autorizados y plataformas de movilidad registraron un aumento en la demanda, aunque con tiempos de espera que superaron los 20 minutos en horas pico.

Para trayectos cortos, la bicicleta pública del sistema EcoBici se convirtió en una alternativa viable. Estaciones cercanas como la de Guerrero o Tlatelolco reportaron mayor afluencia, aunque especialistas en movilidad urbana advierten que esta opción requiere infraestructura segura, aún limitada en algunas zonas.

El gobierno local habilitó rutas emergentes de camiones RTP con paradas provisionales cerca de La Raza, aunque con frecuencias irregulares. La recomendación oficial sigue siendo consultar las actualizaciones en tiempo real a través de las cuentas verificadas de @MetroCDMX y @LaSEMOVI.

Las protestas en Metro La Raza dejaron más que saldos numéricos: expusieron las tensiones acumuladas entre usuarios, autoridades y el deterioro de un servicio público esencial. Doce detenidos y la paralización de la Línea 3 no son cifras aisladas, sino el reflejo de un sistema al límite, donde la falta de mantenimiento y la saturación crónica chocan con la frustración ciudadana. Mientras las investigaciones avanzan, los capitalinos que dependen del metro deben planear rutas alternativas—consultar aplicaciones en tiempo real como Mi Transporte o priorizar horarios menos congestionados—para evitar quedar varados en futuros incidentes. La solución, sin embargo, no está en los parches temporales, sino en una revisión profunda que ponga fin al ciclo de crisis recurrentes antes de que la próxima protesta—o el próximo colapso—vuelva a dejar a la ciudad en pausa forzada.