Desde las primeras horas de la mañana, un cordón de manifestantes bloqueó tres cuadras completas de la Avenida Benito Juárez, paralizando el tránsito en ambos sentidos. Con pancartas, consignas y vehículos estacionados en forma de barrera, los vecinos exigen una explicación por las obras de renovación que comenzaron sin aviso previo, afectando el acceso a comercios, escuelas y rutas de transporte público. Las imágenes circulan en redes sociales: calles cortadas, maquinaria pesada sin señalización y usuarios varados en medio del caos.
La Avenida Benito Juárez—una de las arterias más transitadas de la zona—se convirtió en el epicentro de la protesta después de que, durante la madrugada, equipos municipales iniciaran excavaciones para reemplazar tuberías sin notificar a los residentes. El coraje no es solo por la falta de comunicación, sino por las consecuencias: pérdidas económicas para los negocios locales, retrasos en servicios de emergencia y la incertidumbre sobre cuánto durará el desorden. Mientras las autoridades guardan silencio, la presión ciudadana crece hora tras hora.
Comerciantes exigen respuestas por obras repentinas
Los comerciantes de Avenida Benito Juárez exigen explicaciones tras el inicio repentino de las obras que paralizaron el tráfico y ahuyentaron a los clientes. Desde el lunes, al menos 40 negocios reportaron pérdidas de hasta un 60% en ventas, según datos de la Cámara Local de Comercio. La falta de notificación previa dejó a muchos establecimientos sin tiempo para reorganizar entregas o informar a sus proveedores.
El descontento crece entre los dueños de restaurantes y tiendas, quienes denuncian que las obras no solo bloquearon el acceso peatonal, sino que también generaron caos vehicular en horas pico. Algunos incluso tuvieron que cerrar antes de lo habitual por la imposibilidad de recibir mercancía.
Un informe técnico de la Secretaría de Movilidad Urbana señala que este tipo de intervenciones, cuando no se comunican con anticipación, pueden afectar hasta un 30% el flujo comercial de zonas céntricas. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han emitido un comunicado oficial sobre plazos o alternativas.
Mientras las excavadoras avanzan, los afectados reclaman mesas de diálogo urgentes. «No pedimos que detengan las obras, sino que nos den un plan claro», declaró un representante de los locatarios durante la protesta.
Tres cuadras colapsadas: tráfico y pérdidas económicas
El cierre de tres cuadras en Avenida Benito Juárez ha paralizado el flujo vehicular en una de las arterias más transitadas de la zona. Desde las primeras horas de la mañana, automovilistas reportaron embotellamientos de hasta 45 minutos en horarios pico, mientras el transporte público se vio obligado a desviar rutas sin previo aviso. La falta de coordinación entre autoridades y constructores agravó la situación, dejando a comerciantes y usuarios sin alternativas claras.
Los negocios locales son los más afectados. Según estimaciones de la Cámara de Comercio de la ciudad, las pérdidas por interrupciones viales no planificadas pueden superar los $1.2 millones diarios en ventas para el sector. Restaurantes, farmacias y tiendas minoristas reportaron una caída del 30% en clientes habituales, mientras los repartidores de aplicaciones enfrentan retrasos de hasta una hora en entregas.
El caos no se limita al comercio. Escuelas cercanas ajustaron horarios de salida para evitar que estudiantes queden atrapados en el tráfico, y algunos padres optaron por recoger a sus hijos a pie. La falta de señalización temporal en los desvíos generó confusión incluso entre conductores que conocen la zona.
Mientras las obras avanzan sin un cronograma público, los afectados exigen respuestas. Vecinos organizaron una reunión con representantes municipales para demandar compensaciones por las pérdidas económicas y un plan de movilidad alternativo que mitigue el impacto en los próximos días.
Ayuntamiento promete solución pero sin fecha concreta
El Ayuntamiento de la ciudad reconoció las fallas en la comunicación con los vecinos, pero evitó comprometerse con un plazo definido para resolver el caos generado por las obras en Avenida Benito Juárez. Durante una rueda de prensa improvisada frente a las protestas, el vocero municipal admitió que «la coordinación entre las dependencias no fue óptima», aunque insistió en que los trabajos son «imprescindibles» para modernizar la infraestructura hidráulica de la zona.
Especialistas en movilidad urbana señalan que este tipo de intervenciones, cuando carecen de planificación participativa, suelen extenderse un 30% más allá del tiempo estimado. El caso de Benito Juárez no es la excepción: lo que comenzó como un proyecto de tres meses ya acumula cinco sin visos de culminación.
Vecinos exigen al menos un cronograma detallado, pero la respuesta oficial se limita a promesas vagas. «Estamos trabajando contra reloj», declaró el funcionario a cargo, sin ofrecer datos concretos sobre avances o etapas pendientes.
Mientras, el comercio local reporta pérdidas de hasta un 40% en ventas desde que las cuadras cerradas desvían el flujo peatonal. La Cámara de Comercio del distrito ya solicitó una reunión urgente con las autoridades, aunque hasta ahora no ha recibido confirmación.
El cierre repentino de tres cuadras en Avenida Benito Juárez sin previo aviso expuso, una vez más, la falta de coordinación entre las autoridades y los ciudadanos que dependen diariamente de esta vía. La indignación vecinal no es solo por los trancones, sino por la desinformación que convierte obras necesarias en un caos evitable con mejor planificación. Antes de que el próximo proyecto paralice la circulación, el gobierno debe implementar alertas claras con al menos 72 horas de antelación, incluyendo rutas alternativas y plazos reales, publicadas en canales oficiales y redes sociales. La solución no está en evitar las obras, sino en ejecutarlas con transparencia para que el derecho a la movilidad no se convierta en rehén de la improvisación.
