El Pachuca escribió otra página de su leyenda en la Liga MX con una remontada que dejó sin aliento al Estadio León. Dos goles en apenas diez minutos—el de Erick Sánchez al 78’ y el remate letal de Salomón Rondón al 88’—voltearon un marcador adverso y sellaron un 2-1 que hundió al Panzas Verdes en su propia casa. No fue solo la victoria número 12 del torneo para los Tuzos, sino una exhibición de temple frente a un rival que dominó el primer tiempo con la intensidad de un equipo urgido por puntos.
El duelo entre Pachuca – León trascendió lo deportivo para convertirse en un recordatorio de por qué el fútbol mexicano nunca decepciona. Para los aficionados, fue un espejo de la irregularidad que define esta temporada: un León que suma su tercera derrota consecutiva en casa, mientras el Pachuca de Guillermo Almada consolida su paso firme hacia la Liguilla. Más allá de los tres puntos, el mensaje fue claro: en la cancha, los guiones se rompen con jugadas como la de Sánchez—un zurdazo desde fuera del área—o la frialdad de Rondón para definir ante un Rodolfi Cota sin respuestas.
Un León invicto que se desmorona en casa

El León llegó al partido como el equipo más sólido del torneo, con una racha de 12 partidos sin conocer la derrota y una defensa que apenas había encajado cinco goles en todo el Clausura 2024. Su invicto en el Nou Camp parecía intocable, un muro que pocos osaban desafiar. Pero el fútbol, caprichoso como siempre, decidió recordarle que los números no ganan partidos: las acciones dentro del rectángulo verde sí.
Los primeros 70 minutos confirmaron el guion esperado. La Fiera dominó el ritmo, ahogó a Pachuca con presión alta y llegó con peligro en cada ataque por las bandas. Un gol de Di Yorio al 23’ parecía suficiente para mantener viva la leyenda del fortín invencible. Hasta que el cansancio empezó a hacer mella.
Analistas deportivos ya habían advertido sobre el desgaste físico del León en las últimas jornadas: tres partidos en ocho días, incluyendo el viaje a Monterrey, dejaron huella. Pachuca lo supo aprovechar. En solo 10 minutos, entre el 75’ y el 85’, desmontó con dos jugadas de estrategia lo que el León había construido en meses. Primero, un centro desde la izquierda que Cabral remató de cabeza sin marca. Luego, un error en la salida del balón que Salas castigó con un zurdazo cruzado. El estadio enmudeció.
No fue solo la derrota lo que dolió, sino el cómo y el dónde. Un equipo acostumbrado a sufrir fuera y a refugiarse en casa vio cómo su mayor ventaja psicológica se esfumaba en un parpadeo. La afición, que coreaba «¡Campeón, campeón!» al inicio, se quedó con el eco de un silencio incómodo y la certeza de que, en el fútbol, ni los invictos son eternos.
Dos goles relámpago de Pachuca en el infierno verde

El Estadio Nou Camp se convirtió en testigo mudo de una exhibición letal. Pachuca solo necesitó 10 minutos para desarmar al León en su propia fortaleza, con dos goles que cimbraron los cimientos de un equipo local acostumbrado a imponerse entre sus muros. El primero llegó al 67’, cuando un centro desde la derecha encontró a Salomón Rondón en el área chica. El delantero venezolano, con la frialdad de un depredador, remató de primera para batir a Rodolfo Cota y silenciar a 30 mil almas.
El segundo fue aún más contundente. A los 77’, un error en la salida del León dejó a Eryk Williamson con el balón en los pies. El mediocampista no dudó: un disparo cruzado desde fuera del área que se coló por el segundo poste, elevando el marcador a 2-1. Los datos son crueles: Pachuca ha anotado 7 de sus últimos 10 goles como visitante en los últimos 20 minutos de partido, una tendencia que confirma su letalidad en los tramos finales.
La defensa del León, considerada una de las más sólidas del torneo con solo 8 goles en contra en 12 jornadas, se vio superada por la velocidad mental de un Pachuca que supo aprovechar los espacios. No hubo tiempo para reaccionar.
El silbatazo final llegó con el público local aún aturdido, mientras los jugadores de Pachuca celebraban en una esquina del campo como si el infierno verde hubiera sido solo un escenario más en su camino.
La remontada que redefine la lucha por el liderato

El Pachuca no solo rescató tres puntos en el Estadio León, sino que reescribió el guion de la lucha por el liderato con una remontada que quedará grabada en la memoria del Clausura 2024. Cuando el reloj marcaba el minuto 75 y el marcador reflejaba un contundente 2-0 a favor de los locales, pocos apostaban por un giro tan radical. Sin embargo, los Tuzos demostraron por qué son el equipo con mejor efectividad en los últimos 15 minutos de partido esta temporada: dos goles en diez minutos bastaron para voltear el resultado y dejar al León sin argumentos.
El primer tanto, obra de un remate cruzado desde fuera del área, desató la desesperación en la defensa esmeralda. Pero fue el segundo, tras una jugada colectiva que desarmó por completo la línea de cuatro leonesa, el que certificó el colapso. Analistas deportivos destacan cómo el Pachuca aprovecha el desgaste físico rival en la recta final, una estrategia que le ha reportado el 40% de sus goles en este torneo.
León, por su parte, pagó caro los errores en la salida de balón y la falta de ajustes tácticos ante un rival que nunca bajó los brazos.
Con este triunfo, el equipo hidalguense no solo recupera terreno en la tabla general, sino que envía un mensaje claro: la consistencia y la mentalidad ganadora pesan más que los tropiezos puntuales. El León, en cambio, deberá replantearse su solidez defensiva si no quiere ver cómo se esfuma su ventaja en la cima.
El Pachuca demostró una vez más por qué es el campeón vigente: con frío cálculo y una mentalidad ganadora, desarmó al León en su propia casa cuando el partido parecía sentenciado, recordando que en el fútbol mexicano los minutos finales no perdonan. Dos goles en un lapso de diez—obra de la presión asfixiante, los cambios tácticos certeros y la sangre fría de Salas—bastaron para convertir una derrota anunciada en una victoria que huele a advertencia para el resto de la Liga MX.
Quien pretenda aspirar al título deberá estudiar esta remontada no como un golpe de suerte, sino como manual: la insistencia en los centros al área, la velocidad para aprovechar los errores rivales y, sobre todo, la capacidad de mantener la cabeza fría bajo fuego. El León, por su parte, sale herido pero con lecciones claras: defender con ventaja exige la misma intensidad que buscar el gol.
La pregunta ya no es si el Pachuca puede repetir como campeón, sino quién tendrá los recursos—y los nervios—para frenarlo cuando el torneo entre en su recta final.

