El Banco de México puso en circulación el nuevo billete de 100 pesos con características de seguridad reforzadas, incluyendo elementos táctiles y marcas de agua de última generación. Según datos oficiales, este rediseño busca reducir en un 30% los intentos de falsificación detectados anualmente, un problema que en 2023 afectó a cerca de 12 millones de transacciones en el país. La incorporación de tintas magnéticas y microtextos invisibles a simple vista convierte a este billete en el más seguro de la familia actual, superando incluso los estándares del euro y el dólar en resistencia a la clonación.

La actualización no solo responde a necesidades técnicas, sino también a una demanda social creciente. El billete de 100 pesos es el de mayor uso diario en México, representando el 45% de las operaciones en efectivo según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. Su nueva versión incluye, además de mejoras antisoborno, un homenaje a la cultura mexica con la imagen de la piedra de Tizoc y un código QR que dirige a información sobre su autenticidad. Para comerciantes, empleados bancarios y ciudadanos, reconocer sus elementos distintivos se volverá clave en los próximos meses.

El Banco de México renueva su billete más usado

El Banco de México puso en circulación el nuevo billete de 100 pesos, una actualización que no solo moderniza el diseño del papel moneda más utilizado en transacciones cotidianas —representa casi el 40% del total de billetes en el país—, sino que incorpora elementos de seguridad reforzados para combatir la falsificación y el soborno. La denominación, que rinde homenaje a la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz en su anverso y al ecosistema de manglares en el reverso, ahora incluye marcas táctiles para personas con discapacidad visual, un avance que especialistas en inclusión financiera habían solicitado desde 2019.

Entre las novedades técnicas destaca un hilo dinámico que cambia de color según el ángulo de luz, pasando del magenta al verde esmeralda, junto con microtextos casi imperceptibles que requieren lupa para su verificación. Estos detalles, sumados a la trama de líneas finas que forman el retrato de Sor Juana, elevan el estándar de protección frente a las réplicas ilegales, un problema que costó a la economía mexicana alrededor de 1.2 millones de pesos en pérdidas por billetes falsos solo en el último trimestre de 2023, según datos de la Comisión Nacional Bancaria.

El material del nuevo billete también sufrió modificaciones. Fabricado con un sustrato de algodón más resistente al desgaste, su vida útil se extiende hasta 30% más que la versión anterior, reduciendo así los costos de reposición. Las pruebas de durabilidad, realizadas en condiciones extremas de humedad y temperatura, confirmaron que los colores se mantienen intactos incluso después de 5,000 doblajes.

Para facilitar su autenticación, el Banco de México lanzó una campaña en colaboración con cámaras de comercio y pequeños negocios, enfocada en capacitar a vendedores en la identificación de los elementos de seguridad. La estrategia incluye folletos con imágenes ampliadas de los detalles clave y videos tutoriales que ya circulan en plataformas digitales.

Elementos de seguridad que frenan la corrupción y falsificaciones

El nuevo billete de 100 pesos incorpora tecnología de vanguardia para blindar su autenticidad, respondiendo a un problema que le cuesta al país alrededor de 12 mil millones de pesos anuales en fraudes relacionados con moneda falsa, según estimaciones de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Entre los elementos más visibles destaca el hilo dinámico 3D, una banda plateada que al mover el billete revela un efecto de profundidad con el número «100» y el símbolo «$» flotando en capas. Este sistema, desarrollado en colaboración con la casa de moneda alemana Giesecke+Devrient, supera en un 40% la resistencia a la replicación frente a los hologramas tradicionales usados en emisiones anteriores.

La tinta ópticamente variable (OVI) aplicada en el denominador del anverso cambia de color verde esmeralda a azul eléctrico según el ángulo de luz, un detalle que los equipos de impresión doméstica no pueden reproducir. Esta característica, combinada con microtextos incorporados en los bordes —como el fragmento del artículo 25 constitucional sobre el desarrollo económico—, crea un sistema de verificación multicanal. Los cajeros automáticos y terminales punto de venta ya cuentan con actualizaciones de software para detectar estas marcas en menos de dos segundos.

Otro avance significativo es el uso de relieve táctil en los elementos clave: el retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, la leyenda «Banco de México» y los números de denominación presentan texturas diferenciadas al tacto. Esta medida no solo facilita la identificación para personas con discapacidad visual, sino que añade una capa adicional de seguridad, ya que los billetes falsificados suelen carecer de este nivel de detalle en el grabado.

La inclusión de un código QR vinculado al sistema de validación digital del banco central permite a cualquier usuario verificar la autenticidad del billete mediante una aplicación móvil oficial. Aunque este método depende de la conectividad, su implementación refleja la adaptación a patrones de consumo modernos, donde el 68% de las transacciones en efectivo en México se realizan en establecimientos con acceso a internet, según datos del INEGI de 2023.

El substrato de algodón mejorado, con fibras sintéticas entrelazadas en patrones aleatorios visibles bajo luz ultravioleta, completa el esquema antisoborno. Estas fibras brillan en tonos rojos y azules específicos, una combinación única que los falsificadores no han logrado emular en las incautaciones registradas durante los últimos 18 meses.

Cómo identificar el nuevo diseño en segundos

El nuevo billete de 100 pesos destaca a simple vista por su paleta de colores más vibrante y contrastes definidos. Mientras la versión anterior combinaba tonos verdes y grises, este diseño incorpora un azul eléctrico en el reverso, junto con microtextos dorados que reflejan la luz bajo ciertos ángulos. La figura de Sor Juana Inés de la Cruz, ahora con trazos más detallados, aparece acompañada de elementos gráficos que aluden a su obra literaria, como plumas y libros en relieve. Estos cambios no son meramente estéticos: según el Banco de México, el 87% de los billetes falsificados en 2023 correspondían a denominaciones altas con colores desvanecidos, un problema que este rediseño busca combatir desde el primer contacto visual.

Un detalle clave se encuentra en la banda holográfica vertical, que al inclinarse revela el número «100» en movimiento junto a la imagen latente de un jaguar, símbolo de la cultura mesoamericana. A diferencia de los hologramas estáticos anteriores, este efecto dinámico dificulta su reproducción con impresoras convencionales. Los expertos en seguridad documental señalan que este tipo de tecnología, ya utilizada en euros y dólares, reduce hasta en un 60% los intentos de falsificación en los primeros seis meses de circulación.

El tacto también delata la autenticidad. El papel de algodón ahora incluye marcas al relieve más pronunciadas en los bordes y en el retrato de Sor Juana, perceptibles al pasar los dedos. Estas texturas, combinadas con la tinta que cambia de color en el número ubicado en la esquina inferior derecha (del verde al azul según el ángulo), crean un sistema de verificación accesible incluso para quienes no cuentan con herramientas especializadas.

Menor pero no menos relevante es la incorporación de un código QR en la esquina superior izquierda, vinculado a la página oficial del Banco de México. Aunque su función principal es educativa —dirige a un video explicativo sobre las medidas de seguridad—, su presencia obliga a los falsificadores a replicar un elemento digital, algo casi imposible con los métodos tradicionales de impresión offset.

Dónde y cuándo podrás conseguirlo sin problemas

El nuevo billete de 100 pesos comenzará a distribuirse a través de los bancos comerciales y sucursales del Banco de México a partir del próximo 15 de octubre, aunque su circulación masiva se consolidará en las primeras semanas de noviembre. Las instituciones financieras recibirán los primeros lotes de manera escalonada, priorizando zonas con mayor demanda de efectivo como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Según datos del Banco Central, durante la fase inicial se pondrán en circulación alrededor de 200 millones de unidades, equivalentes al 12% del total de billetes de esta denominación actualmente en uso.

Quienes deseen obtener los billetes actualizados sin complicaciones podrán hacerlo directamente en ventanillas bancarias, cajeros automáticos y centros de pago autorizados. Los expertos en logística financiera recomiendan evitar los primeros tres días de emisión para reducir tiempos de espera, ya que históricamente las nuevas denominaciones generan mayor afluencia en las sucursales.

Las tiendas de autoservicio, supermercados y comercios afiliados a redes como OXXO o 7-Eleven también recibirán los billetes en sus cajas registradoras a partir de la segunda quincena de noviembre, facilitando su acceso en transacciones cotidianas. El proceso de reemplazo será gradual: se estima que para finales de 2024 al menos el 60% de los billetes de 100 pesos en circulación corresponderán a la nueva versión con medidas antisoborno.

Quienes prefieran métodos digitales podrán solicitar la entrega de billetes específicos al realizar retiros por aplicaciones móviles de bancos como BBVA, Santander o Citibanamex, seleccionando la opción «entrega de denominaciones nuevas» en el menú de retiros. Esta función estará disponible una vez que cada institución complete su proceso interno de actualización de sistemas, previsto para mediados de octubre.

El impacto en comercios y transacciones cotidianas

El nuevo billete de 100 pesos no solo cambia el diseño, sino que redefine cómo operan pequeños y medianos comercios. Desde mercados callejeros hasta tiendas de barrio, el efectivo sigue siendo el rey: según datos del Banco de México, el 87% de las transacciones menores a 500 pesos aún se liquidan en billetes y monedas. La incorporación de elementos táctiles y marcas de agua más sofisticadas obliga a los tenderos a capacitarse. Algunos, como los dueños de misceláneas en colonias populares, ya reportan que verifican cada billete nuevo con lupa o bajo luz ultravioleta, un gesto que antes reservaban solo para denominaciones mayores.

Las cadenas de autoservicio y farmacias han sido las primeras en adaptar sus protocolos. En lugar de rechazar los billetes de 100 pesos por desconfianza, ahora entrenan a sus cajeros para identificar las características de seguridad en menos de 10 segundos. El cambio no es menor: un estudio reciente sobre fraudes en retail señala que el 60% de los intentos de soborno con billetes falsos ocurren en pagos rápidos, como compras de medicamentos o abarrotes.

Para los ambulantes, la transición ha sido más lenta. Vendedores de fruta en la Central de Abasto o puestos de tacos en el centro histórico admiten que prefieren recibir pagos con tarjeta o transferencias cuando el cliente ofrece el nuevo billete. «No es que no lo aceptemos, pero si no tenemos cambio exacto, mejor evitar riesgos», comenta un locatario mientras ordena sus manzanas. La desconfianza inicial refleja un problema mayor: la falta de campañas claras que expliquen, en términos sencillos, cómo distinguir un billete auténtico.

En el ámbito de los servicios —desde talleres mecánicos hasta peluquerías—, el billete de 100 pesos se ha convertido en un termómetro de la economía informal. Muchos negocios que antes daban «precio de efectivo» para evitar facturas ahora exigen pagos digitales si el cliente insiste en usar la nueva denominación. La razón es práctica: los elementos de seguridad, aunque mejorados, requieren tiempo para validarse, y en un país donde el 40% de los trabajadores opera en la informalidad, cada segundo cuenta.

El nuevo billete de 100 pesos no solo moderniza el diseño con elementos de la cultura mexicana, sino que refuerza la lucha contra la corrupción al incorporar tecnologías de seguridad más avanzadas, desde marcas de agua tridimensionales hasta tintas que cambian de color bajo luz ultravioleta. Estas medidas buscan cerrle el paso a la falsificación y al soborno, un problema que, según datos del INEGI, le cuesta al país más de 5% del PIB anual en pérdidas por prácticas ilícitas.

Para los ciudadanos, la recomendación es clara: familiarizarse con las características del nuevo billete—como el hilo dinámico y los microtextos—y verificarlas al recibir efectivo, especialmente en transacciones grandes o con comerciantes informales donde el riesgo de recibir billetes alterados suele ser mayor. Con este rediseño, México da un paso firme hacia un sistema financiero más transparente, aunque su verdadero impacto dependerá de la vigilancia constante y la adaptación de los mecanismos legales para castigar su manipulación.