Para 2025, la Línea 5 del Metro de la Ciudad de México crecerá 4.5 kilómetros, sumando tres estaciones que unirán por primera vez a los municipios de Ecatepec, Tlalnepantla y Coacalco bajo un mismo corredor de transporte masivo. La obra, con una inversión superior a los 12 mil millones de pesos, no solo reducirá en 40 minutos los tiempos de traslado para más de 300 mil usuarios diarios, sino que se convertirá en la primera extensión del sistema que cruza límites estatales sin transbordos intermedios.

La expansión redefine el papel de la Línea 5 del Metro como columna vertebral de la movilidad en el norte del Valle de México, una zona donde el 68% de los habitantes depende del transporte público para conectarse con empleos, escuelas y servicios. El trazo, que incluirá estaciones en zonas industriales y residenciales de alta densidad, promete aliviar la saturación de las rutas de autobús y combis, además de impulsar el desarrollo urbano en áreas históricamente marginadas por la falta de infraestructura eficiente.

De una línea urbana a un eje metropolitano

La Línea 5 del Metro de Madrid dejará atrás su identidad como ruta urbana para convertirse en un corredor metropolitano clave. El proyecto de ampliación no solo conectará los municipios de Alcorcón, Móstoles y Fuenlabrada, sino que redefinirá la movilidad en el suroeste de la región. Según datos de la Comunidad de Madrid, se espera que la extensión reduzca en un 30% los tiempos de desplazamiento para más de 150.000 usuarios diarios que actualmente dependen de autobuses y coches privados.

El trazado actual, que termina en Casa de Campo, quedará integrado en una red más ambiciosa. Los nuevos 11,5 kilómetros de vía y las seis estaciones previstas —entre ellas intermodales como Pradillo— transformarán una línea con origen en los años 60 en una columna vertebral para la zona metropolitana.

Urbanistas destacan que la ampliación no solo mejorará la accesibilidad, sino que impulsará el desarrollo económico local. La conexión directa con el centro de Madrid, en menos de 40 minutos desde Fuenlabrada, podría reactivar el comercio y atraer inversiones a áreas antes periféricas.

El cambio más visible llegará con la incorporación de trenes de mayor capacidad, diseñados para absorber la demanda creciente. Las estaciones contarán con infraestructuras modernizadas, incluyendo ascensores, paneles solares y sistemas de información en tiempo real.

La obra, que avanza con un 60% de ejecución, ya modifica el paisaje urbano. Donde antes había descampados, ahora se levantan estructuras que, en menos de un año, alterarán los hábitos de movilidad de tres ciudades.

Trazado exacto y estaciones clave del nuevo tramo

El nuevo tramo de la Línea 5 del Metro abarcará 8.3 kilómetros de vía doble, conectando Ecatepec con Tlalnepantla y Coacalco a través de un trazado subterráneo en su totalidad. Los túneles, excavados a una profundidad promedio de 20 metros, evitarán interferencias con el tráfico superficial y reducirán los tiempos de viaje en un 40% para los usuarios que actualmente dependen de transporte terrestre entre estos municipios.

Cinco estaciones integrarán la ampliación: La Persiana, Valle de Cuautitlán, San José, Coacalco Centro y Tlalnepantla Norte. Cada una contará con accesibilidad universal, sistemas de ventilación forzada y paneles solares en las cubiertas, siguiendo los estándares de sostenibilidad que el Sistema de Transporte Colectivo implementó desde 2022.

La estación Coacalco Centro actuará como nodo crítico. Según proyecciones de movilidad urbana, concentrará el 35% del flujo diario de pasajeros en horas pico, gracias a su conexión con rutas de autobús y el Mexibús. Su diseño incluye andenes de 100 metros de largo para evitar saturaciones.

El tramo final, entre San José y Tlalnepantla Norte, requerió ajustes técnicos para sortear el suelo arcilloso de la zona. Ingenieros utilizaron métodos de congelación temporal del terreno durante la excavación, técnica ya aplicada con éxito en la Línea 12.

Cómo beneficiará a vecinos y economías locales antes de 2030

La ampliación de la Línea 5 no solo acortará tiempos de viaje, sino que inyectará vida a los barrios de Ecatepec, Tlalnepantla y Coacalco mucho antes de que termine la década. Según estimaciones de la Secretaría de Movilidad, el proyecto generará alrededor de 12,000 empleos directos e indirectos durante su construcción, con un 60% reservado para mano de obra local. Esto significa que familias de la zona tendrán acceso a puestos formales en obras civiles, mantenimiento y servicios auxiliares sin necesidad de migrar a otras alcaldías.

El impacto económico no se limitará a la etapa de obras. Con tres nuevas estaciones comerciales en zonas antes desconectadas, pequeños negocios —desde fondas hasta talleres mecánicos— verán aumentar su clientela. Un estudio de la UNAM sobre corredores de transporte masivo señala que, en promedio, los comercios ubicados a menos de 500 metros de una estación de metro registran un incremento del 30% en ventas durante los primeros dos años de operación.

Los vecinos, por su parte, recuperarán horas perdidas en el tráfico. La conexión directa con el centro de la ciudad reducirá en 40 minutos el traslado desde Coacalco, tiempo que muchos podrán destinar a actividades productivas o de esparcimiento. Esto es clave en una región donde, según datos del INEGI, el 28% de la población invierte más de tres horas diarias en desplazamientos.

Municipios como Tlalnepantla, con una fuerte tradición industrial, también se beneficiarán de la llegada de nuevos inversionistas atraídos por la mejora en logística. Empresas de manufactura ligera y centros de distribución ya han mostrado interés en establecerse cerca de las futuras paradas, lo que diversificaría la economía local más allá del comercio informal.

Y hay un beneficio menos tangible pero igual de valioso: la revalorización del espacio público. Plazas, mercados y corredores peatonales alrededor de las estaciones suelen revitalizarse con la llegada del metro, como ocurrió en la Línea 3 con la zona de La Raza. Para 2030, estos tres municipios podrían dejar atrás el estigma de la marginación urbana.

La ampliación de la Línea 5 del Metro no solo acortará distancias entre Ecatepec, Tlalnepantla y Coacalco, sino que redefinirá la movilidad para más de medio millón de usuarios diarios con trayectos más rápidos, menos transbordos y una conexión directa a zonas clave como el Aeropuerto Internacional. Quienes dependen del transporte público —desde estudiantes hasta trabajadores— harían bien en revisar los nuevos mapas de rutas y horarios que publicará el sistema a finales de 2024, anticipando ajustes en sus recorridos habituales. El proyecto, una vez en operación, sentará un precedente para futuras expansiones de la red, demostrando que la infraestructura bien planificada puede transformar regiones enteras sin caer en promesas incumplidas.