Siete partidos sin conocer la victoria. Esa fue la sequía que cargó Necaxa hasta que, con un golazo de Facundo Batista y la definición fría de Alejandro Andrade, rompió el maleficio ante Cruz Azul en el Estadio Victoria. El 2-1 no solo le dio tres puntos vitales a los Rayos, sino que revivió la esperanza en una afición que ya empezaba a impacientarse. La Máquina, por su parte, vio cómo su irregularidad en el Clausura 2024 se agravaba con una derrota que duele más por el rival: un Necaxa que llegó al duelo como el segundo peor equipo en la tabla general.
El clásico entre Necaxa vs. Cruz Azul siempre carga un peso histórico, pero esta vez el contexto lo hacía aún más crucial. Para los de Aguascalientes, era una cuestión de supervivencia: seguir sin ganar habría profundizado la crisis en un torneo donde cada punto cuenta doble. Para la Máquina, en cambio, era la oportunidad de consolidarse en la pelea por la liguilla, algo que ahora se complica tras dejar escapar un marcador que dominaron en los primeros minutos. El fútbol, como siempre, castigó los errores: un balón parado mal defendido y una contra letal bastaron para que el guion diera un giro inesperado.
La sequía de triunfos que ahogaba a Necaxa
El Necaxa llegaba al duelo contra Cruz Azul con una losa que amenazaba con convertirse en crisis. Siete partidos sin conocer la victoria, cinco derrotas en ese lapso y apenas dos puntos de dieciocho posibles dejaban al equipo en una posición incómoda en la tabla general. La afición, históricamente fiel pero exigente, comenzaba a mostrar señales de impaciencia, mientras la directiva enfrentaba preguntas sobre el rumbo del proyecto.
La racha negativa no era solo cuestión de resultados, sino de rendimiento. Analistas deportivos señalaban que, en las últimas cinco jornadas, los Rayos habían promediado menos de un tiro al arco por partido en la segunda mitad, cifra que reflejaba una falta de ideas ofensivas y un desgaste físico preocupante. La defensa, por su parte, acumulaba errores en salidas que terminaban en goles en contra.
El último triunfo databa del 12 de febrero, cuando vencieron 1-0 a Puebla con un gol de penal en los minutos finales. Desde entonces, el equipo de Aguascalientes había visto cómo rivales directos en la lucha por la permanencia, como Querétaro y Atlético de San Luis, sumaban puntos clave.
La presión crecía. Con la Liga MX entrando en su recta final, cada punto perdido se convertía en un lujo que el club no podía permitirse.
Un golazo de Batallini y el error que cambió todo
El partido dio un giro radical en el minuto 67. Un centro desde la banda izquierda encontró a Batallini, quien con un remate cruzado y sin dejar caer el balón venció a Jesús Corona. El gol, su cuarto en el torneo, no solo fue un destello de técnica pura, sino el inicio de la remontada para Necaxa.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando Cruz Azul pagó caro un error defensivo. La falta de coordinación entre la zaga y el portero dejó a Facundo Batallini solo frente al arco. Los analistas de televisión destacaron después cómo ese descuido —el tercero en los últimos cinco partidos de la Máquina— expuso una debilidad recurrente en su línea de cuatro.
La estadística no perdona: Cruz Azul ha perdido 8 de los últimos 10 encuentros en los que concede un gol por error propio. Esta vez, el castigo fue inmediato.
Necaxa, que hasta entonces había mostrado timidez en el ataque, encontró en ese momento el empuje necesario. El gol de Batallini no solo igualó el marcador, sino que inyectó una confianza que el equipo no demostraba desde su última victoria, hace casi dos meses. El Victoria se convirtió en testigo de cómo un instante de lucidez ofensiva —y un fallo ajeno— pueden reescribir el destino de un partido.
¿Puede este triunfo reactivar su temporada?
El triunfo ante Cruz Azul no solo cortó una sequía de siete juegos sin victorias, sino que también encendió una chispa de esperanza en un torneo donde Necaxa había acumulado apenas cinco puntos en once jornadas. La victoria, construida con solidez defensiva y eficacia en las llegadas, podría marcar un punto de inflexión en una campaña que hasta ahora había estado lejos de las expectativas.
Analistas deportivos señalan que el 40% de los equipos que logran romper rachas negativas de cinco o más partidos en el Clausura suelen mantener un rendimiento ascendente en las siguientes tres fechas. Para los Rayos, el desafío inmediato será capitalizar esta inercia positiva cuando enfrenten a un Puebla que, aunque irregular, no perdona errores en casa.
La clave estará en repetir el esquema táctico que funcionó: presión alta para ahogar la salida de Cruz Azul y transiciones rápidas con Balanta como eje. Si el equipo de Guillermo Vázquez logra consolidar este estilo, la clasificación a la liguilla —ahora a seis puntos— dejaría de ser un sueño lejano.
Sin embargo, la historia reciente advierte prudencia. En el Apertura 2023, Necaxa hilvanó dos victorias consecutivas tras una mala racha, pero luego cayó en tres partidos seguidos. La consistencia, no el destello ocasional, definirá si este triunfo es el inicio de una remontada o solo un espejismo en una temporada complicada.
El triunfo de Necaxa sobre Cruz Azul no fue solo tres puntos en la tabla, sino un golpe de moral que corta una sequía de siete jornadas sin victorias y reafirma que, incluso en los momentos más bajos, la consistencia defensiva y los detalles en área rival marcan la diferencia. La Máquina, por su parte, deja escapar la chance de consolidarse en la parte alta y demuestra que su irregularidad en visita sigue siendo su talón de Aquiles, especialmente cuando enfrenta equipos que presionan con intensidad los balones divididos. Para los de Aguascalientes, el reto ahora es capitalizar este impulso ante rivales directos por la permanencia; para los celestes, urge corregir los errores en la salida de balón si no quieren que tropiezos como este se repitan. El Clausura 2024 sigue demostrando que, en el fútbol mexicano, ningún resultado está escrito hasta el silbatazo final.
