El estadio Hidalgo estalló en el minuto 87 cuando un disparo de larga distancia de Jordan Sierra se coló como un misil en el ángulo de Julio González, regalando a Necaxa una victoria agónica 1-0 sobre Pumas. No fue un triunfo cualquiera: los Rayos cortaron una racha de cinco partidos sin ganar en el Clausura 2024, mientras que los universitarios vieron cómo se les escapaban dos puntos que ya daban por sentados. El gol, digno de repetición infinita, llegó justo cuando Pumas creía que el empate sin goles les alcanzaría para mantenerse en zona de liguilla.
El duelo entre Necaxa vs. Pumas llegó cargado de urgencias. Los de Aguascalientes, ahogados en la parte baja de la tabla, necesitaban puntos como oxígeno. Los felinos, en cambio, buscaban consolidarse entre los ocho primeros. Pero el fútbol, caprichoso, premió al más necesitado con un destino de película: un centro desde la banda izquierda, un rechace mal despejado y un zurdazo imparable que selló el 1-0. Así, el clásico Necaxa vs. Pumas volvió a demostrar que, más allá de las posiciones en la tabla, los tres puntos se deciden en detalles… o en un golazo que nace de la nada.
Un clásico con historia y tensión renovada
El duelo entre Necaxa y Pumas no es solo un partido más en el calendario del fútbol mexicano. Se trata de un clásico con raíces profundas, donde la historia y la rivalidad se entrelazan desde los años 60, cuando ambos equipos disputaban con ferocidad los títulos de la era amateur. El Estadio Hidalgo, escenario de la última edición, ha sido testigo de batallas épicas, como aquella final de 1995 que definió al campeón en una tanda de penales cargada de drama. Esta vez, el guión no decepcionó: tensión hasta el último suspiro y un final que revivió los ecos de aquellos encuentros inolvidables.
La estadística respalda el peso de este enfrentamiento. Según datos de la Liga MX, Necaxa y Pumas han chocado en 127 ocasiones oficiales, con un equilibrio casi perfecto: 43 victorias para los Rayos, 42 para los Universitarios y 42 empates. Pero más allá de los números, lo que define a este clásico es su capacidad para generar momentos icónicos. El gol de Jordan Sierra al 87’ se suma ahora a la lista, junto a jugadas como el «gol imposible» de Luis García en 2004 o la atajada de Adolfo Ríos que le dio el título a Pumas en los 70.
Lo que hace único a este partido es cómo trasciende lo deportivo. Para la afición de Necaxa, vencer a Pumas es reafirmar su identidad como el equipo de provincia que desafía a los grandes de la capital. Para los auriazules, es una cuestión de orgullo institucional, de mantener el legado de un club que se construyó desde la Universidad. Esa carga simbólica se notó en el Hidalgo: las gradas vibraron con cánticos que mezclaban nostalgia por glorias pasadas y la urgencia de un presente que exige resultados.
Analistas deportivos destacan que, en los últimos cinco años, el clásico ha recuperado intensidad gracias a un cambio generacional. Jugadores como Sierra o Juan Dinenno —autor del pase decisivo— representan esa nueva camada que escribe su propia historia sin olvidar el peso del escudo. El gol del minuto 87 no fue solo un tanto: fue un recordatorio de que, cuando estos dos equipos se enfrentan, el fútbol mexicano recupera su esencia más pura.
El gol de Jordan Sierra que silenció el Hidalgo
El reloj marcaba el minuto 87 cuando Jordan Sierra recibió un pase filtrado en la frontal del área. Sin pensarlo dos veces, el delantero colombiano ajustó el cuerpo y disparó con la zurda. El balón se coló junto al poste izquierdo de Julio González, quien apenas alcanzó a ver la trayectoria del remate. El estadio Hidalgo enmudeció. No era para menos: Pumas llevaba 12 partidos invicto en casa, con una defensa que solo había recibido cinco goles en todo el Apertura 2023. Un solo toque de Sierra bastó para romper la racha y darle a Necaxa un triunfo que se antojaba imposible.
La jugada nació de una recuperación en mediocampo. Alan Medina interceptó un pase flojo de la defensa universitaria y habilitó a Facundo Batista, quien con visión de juego encontró a Sierra en carrera. Lo demás fue precisión pura. Analistas de la Liga MX destacaron después cómo el gol expuso una de las pocas debilidades de Pumas este torneo: la falta de marca en transiciones rápidas. En siete de los nueve goles que han recibido, el equipo de Antonio Mohamed ha sido vulnerable justo en contraataques como el que ejecutó Necaxa.
El silencio en las gradas contrastó con la explosión en el banquillo de los Rayos. El técnico Rafael Puente Jr. se levantó del asiento con los puños apretados, mientras los jugadores corrieron a abrazar a Sierra. No era un gol cualquiera. Era el primero que Pumas recibía en el Hidalgo desde el pasado 12 de agosto, cuando Tigres los venció 2-1. Más allá de los tres puntos, el tanto de Sierra le devolvió a Necaxa algo que había perdido en semanas recientes: la capacidad de decidir partidos en los minutos finales.
La celebración duraría poco. Pumas presionó hasta el pitido final con centros al área y un remate de Nathan Silva que pegó en el travesaño. Pero el daño ya estaba hecho. Sierra, quien lleva tres goles en sus últimos cinco partidos, se consolidó como el hombre clave en la ofensiva de Necaxa cuando más se necesita. Y el Hidalgo, acostumbrado a ser fortaleza, tuvo que ver cómo un equipo que llegaba con tres derrotas seguidas se llevó el triunfo con un destello de genialidad.
Pumas domina, pero la defensa de Necaxa aguantó
El estadio Hidalgo presenció un duelo de estilos: la posesión sofisticada de Pumas chocando contra el bloque defensivo de Necaxa. Los universitarios, con su característico juego de toque, acumularon un 62% de posesión en el primer tiempo y generaron tres llegadas claras antes del minuto 30. Pero cada intento se topó con la muralla roja. La línea de cinco defensas de Necaxa, compacta y disciplinada, anuló los desbordes de Eduardo Salvio y cortó las diagonales hacia Juan Dinenno. No fue casualidad que el arquero Luis Malagón solo necesitara dos intervenciones decisivas en los primeros 45 minutos.
La segunda mitad arrancó con Pumas acelerando el ritmo. Un cambio táctico —la entrada de un mediocampista ofensivo por un lateral— les dio mayor verticalidad. Los pases filtrados entre líneas aumentaron, y por momentos parecía inevitable el gol. Sin embargo, Necaxa respondió con lo único que tenía: orden y sacrificio. Cada jugador rojo se convirtió en un defensor más cuando la pelota estaba cerca del área. Los analistas de la Liga MX destacan que equipos con menos del 40% de posesión, como fue el caso de Necaxa (38%), suelen conceder al menos 15 remates por partido. Contra Pumas, apenas permitieron ocho, y solo tres entre los tres palos.
El desgaste físico comenzó a notarse. Pumas, acostumbrado a desgastar rivales con su ritmo, encontró en Necaxa un espejo incómodo. Cada falta, cada saque de banda, era una oportunidad para reorganizarse. La presión alta de los universitarios perdió eficacia cuando los defensas rojos ganaban los duelos aéreos con precisión quirúrgica. No era un contraataque lo que buscaban, sino sobrevivir.
Hasta el minuto 80, el guion parecía escrito: dominio estéril. Pumas había completado 540 pases —casi el doble que su rival—, pero la estadística que realmente importaba seguía en cero. La defensa de Necaxa, leída como obsoleta por algunos antes del partido, demostró que en el fútbol moderno la solidez táctica aún puede doblegar al equipo con más talento. Y cuando todo indicaba que el empate sin goles sería justo, llegó el contragolpe que nadie vio venir.
La reacción de André Jardine tras el empate agónico
El silbatazo final en el estadio Hidalgo dejó a André Jardine con los brazos en jarra y la mirada fija en el césped, como si buscara respuestas en el terreno de juego. El empate 1-1, sellado con un disparo de larga distancia de Facundo Batista en el minuto 87, no solo truncó la racha de tres victorias consecutivas de Pumas, sino que expuso las grietas defensivas que el técnico brasileño había logrado disimular en semanas recientes. Jardine, conocido por su temperamento sereno, rompió el protocolo al dirigirse con gestos airados hacia el banco de suplentes, donde los jugadores de la UNAM ya anticipaban la frustración.
En la rueda de prensa posterior, el estratega evitó justificaciones. «Faltó concentración en un momento clave», admitió, señalando con precisión el error en la marca que permitió a Batista recibir el balón sin presión y rematar con la pierna menos hábil. Datos de Liga MX Stats revelan que Pumas ha concedido 6 de sus últimos 9 goles en los últimos 15 minutos de partido, un patrón que Jardine no pudo —o no quiso— eludir: «No es casualidad, es un problema de actitud».
Lo más llamativo fue su crítica velada a la falta de liderazgo en la cancha. Sin mencionar nombres, el brasileño subrayó que «en equipos con aspiraciones de título, los jugadores deben tomar el control cuando el partido se complica». La ausencia de Juan Dinenno, sancionado, pesó: el delantero peruano es el máximo goleador del equipo y el único referente ofensivo con experiencia en cierres ajustados. Jardine sabe que, sin él, la ofensiva pierde no solo goles, sino también jerarquía.
Entre los corredores del estadio, se filtró que el cuerpo técnico ya trabaja en ajustes tácticos para el próximo duelo. La prioridad, según fuentes cercanas, es reforzar la salida de balón desde la defensa, un área donde Pumas acumuló 14 pérdidas en el partido —cifra récord en lo que va del torneo—. Jardine cerró su intervención con una frase que resonó como advertencia: «El fútbol no perdona los detalles, y nosotros lo sabemos mejor que nadie».
Qué significa este punto para la lucha por la liguilla
El triunfo de Necaxa sobre Pumas en el estadio Hidalgo no fue un simple golpe de suerte: fue un golpe estratégico en la pelea por la liguilla. Con este resultado, los Rayos escalan al séptimo lugar de la tabla general con 21 puntos, superando momentáneamente a equipos como Toluca y Juárez, que aún tienen partidos pendientes. Lo crítico aquí es la diferencia de goles: Necaxa, que antes arrastraba un saldo negativo (-2), ahora lo equilibra a cero, un detalle que podría definir su clasificación en las últimas jornadas. Los números no mienten: en los últimos cinco torneos, el 60% de los equipos que lograron colarse a la fase final con 22 o más puntos lo hicieron gracias a un saldo positivo, según datos de la Liga MX.
Para Pumas, la derrota duele más allá de los tres puntos perdidos. El equipo universitario, que llegó al partido como favorito tras una racha de tres victorias consecutivas, ve cómo se le escapa la oportunidad de consolidarse en los primeros seis puestos. Ahora, con 23 puntos pero estancados en el quinto lugar, su ventaja sobre el séptimo lugar se reduce a apenas dos unidades. El calendario no perdona: enfrentarán a América y Chivas en las próximas dos fechas, rivales directos por la clasificación. Un tropiezo en alguno de esos duelos podría relegarlos a la zona de repechaje o, peor aún, fuera de la fiesta grande.
El gol de Fernando Arce al 87’ no solo le dio el triunfo a Necaxa, sino que expuso una debilidad crónica de Pumas: la falta de solidez en los minutos finales. Es el tercer partido en este torneo donde los universitarios reciben goles en los últimos 10 minutos, un patrón que ya había sido señalado por analistas como un talón de Aquiles. Mientras tanto, los Rayos demuestran que su plantel, aunque sin figuras mediáticas, sabe aprovechar las oportunidades. La pregunta ahora es si podrán mantener esta regularidad en casa, donde han sumado el 70% de sus puntos.
La batalla por la liguilla se recrudecerá en las próximas dos jornadas, y este resultado deja a ambos equipos en situaciones opuestas. Necaxa, con el viento a favor, tiene la chance de asegurar su boleto si vence a Mazatlán y Atlas. Pumas, en cambio, deberá demostrar carácter ante los grandes o arriesgarse a repetir la frustración del torneo pasado, cuando quedó fuera por un solo punto.
El golazo de Fernando Arce al 87’ no solo le dio a Necaxa un triunfo agónico sobre Pumas en el Hidalgo, sino que confirmó su capacidad para mantenerse firme en los momentos decisivos, incluso cuando el rival domina el juego. Los Rayos demostraron una vez más que su solidez defensiva y la efectividad en jugadas a balón parado pueden ser letales, mientras que las Chivas Regias pagaron caro su falta de contundencia en el área.
Para el técnico Rafael Puente Jr., el reto ahora será replicar esta mentalidad ganadora en la siguiente visita a Toluca, donde la presión por puntos será aún mayor. Con este resultado, Necaxa se consolida como un equipo que no regala nada, y la Liga MX tiene en ellos un candidato incómodo para cualquiera en la recta final del torneo.

