El Necaxa llega al Clásico Tapatío con dos ausencias que pesan: las lesiones de Fernando Arce y Facundo Batista dejan un hueco táctico justo cuando el equipo más necesita solidez. La directiva confirmó el once inicial contra Chivas con cambios forzados en la defensa y mediocampo, apuestas que podrían definir el rumbo de un partido cargado de historia y presión. No es cualquier duelo: son 115 encuentros oficiales entre ambos, con el Rebaño sagrado llevando ventaja en los últimos cinco enfrentamientos.

Para los aficionados que buscan analizar las alineaciones de Necaxa contra Chivas, el esquema de Rafael Puente Jr. sorprende por la inclusión de jóvenes como Illian Hernández en lugar de figuras consagradas. La baja de Arce, pilar en la recuperación, obliga a reconfigurar el centro del campo, mientras que la defensa —ya de por sí cuestionada— deberá compensar la ausencia de Batista. Las alineaciones de Necaxa contra Chivas no solo revelan urgencias, sino también la oportunidad de que nombres menos habituales se conviertan en héroes en el Estadio Akron.

Ausencias que duelen en el mediocampo

El esquema de Necaxa para enfrentar a Chivas en el Clásico Tapatío llega con dos ausencias que desequilibran su mediocampo. La baja de Fernando González, pieza clave en la recuperación y distribución del juego, deja un vacío difícil de cubrir. El volante central, con un 87% de pases completados esta temporada según datos de la Liga MX, había sido fundamental en la transición defensiva-ofensiva del equipo. Su lesión muscular, confirmada en los últimos entrenamientos, obliga a Diogo de Oliveira a reconfigurar una línea que ya venía mostrando grietas en partidos anteriores.

Tampoco estará Jorge Rodríguez, cuyo desborde por banda izquierda y capacidad para generar juego asociado con los delanteros había dado oxígeno al ataque rayado. Su ausencia se siente especialmente en un duelo donde Chivas suele explotar los espacios laterales con jugadas como la de Vega-Pineda por el mismo sector. Sin Rodríguez, Necaxa pierde no solo velocidad, sino también esa conexión con Facundo Batista, quien depende de balones precisos para rematar de segunda línea.

El técnico brasileño apostará por Alan Medina como contención, un jugador con menos experiencia en partidos de alta presión pero con buen pie para salir jugando. Junto a él, Érick Sánchez deberá asumir mayor responsabilidad en la creación, aunque su rendimiento ha sido irregular: en los últimos cinco encuentros, solo ha completado 2 de 12 centros al área. La pareja en el mediocampo será clave para evitar que el Rebaño domine la posesión, como ocurrió en el último enfrentamiento entre ambos, donde Chivas tuvo un 62% del balón.

Las bajas no son solo numéricas. Necaxa pierde en jerarquía y en esos detalles que marcan diferencias en clásicos. Sin González, el equipo pierde solidez en la presión alta; sin Rodríguez, pierde profundidad. Queda ver si los suplentes logran compensar con garra lo que les falta en rodaje.

La alineación titular de Necaxa sin Fernández ni Barreiro

La ausencia de Fernando Fernández y Alejandro Barreiro obligó a Necaxa a reestructurar su esquema habitual frente a Chivas. El técnico optó por un 4-2-3-1 con cambios forzados en la zaga y el mediocampo, donde la falta de ambos jugadores —claves en el equilibrio defensivo— dejó al descubierto la necesidad de ajustes tácticos urgentes. Fernández, con 90% de duelos aéreos ganados esta temporada según datos de la Liga MX, dejaba un vacío difícil de cubrir en la defensa central.

En su lugar, el estratega apostó por el joven central de 22 años, quien debutará como titular en un Clásico. Junto a él, la experiencia de un veterano en la zaga buscará compensar la falta de jerarquía. El mediocampo, por su parte, perdió el desborde de Barreiro, lo que llevó a mover a un extremo hacia el centro para intentar mantener la presión alta.

La línea ofensiva, menos afectada por las bajas, mantuvo a su goleador histórico en la punta, pero con un bloque creativo reconfigurado. Los laterales tendrán mayor libertad para subir, especialmente por la banda izquierda, donde la velocidad del reemplazo podría sorprender a una defensa de Chivas que ha mostrado fisuras en transiciones rápidas.

Analistas señalan que Necaxa ha perdido solo uno de sus últimos cinco partidos sin Fernández en cancha, aunque nunca antes había enfrentado a un rival de la talla de las Chivas en esas condiciones. La estadística, sin embargo, poco consuela cuando el rival es el líder del torneo y llega con una racha de tres victorias consecutivas.

Estrategia de Aguinado para frenar al líder

El técnico de Necaxa, Paulo Aguinado, optó por un esquema táctico conservador para contener el poder ofensivo de las Chivas, priorizando la solidez defensiva y las transiciones rápidas. Con dos bajas importantes en el mediocampo —el volante de contención Fernando Madrigal y el extremo Izack Tellez—, el equipo hidrocálido ajustó su bloque bajo para reducir espacios entre líneas, una estrategia que en el Clausura 2024 le permitió mantener invicto a equipos con posesión superior en el 60% de los partidos donde jugó con menos de 40% del balón. La ausencia de ambos jugadores obliga a replantear el ritmo: sin Madrigal, la recuperación en segunda línea pierde agresividad, mientras que la falta de Tellez resta profundidad en los contraataques por banda.

El cambio más llamativo llega en la contenida, donde Aguinado alineó a Alejandro Andrés como pivote único, un perfil menos físico pero con mayor capacidad para distribuir bajo presión. Esta decisión busca neutralizar la superioridad numérica que suelen generar los volantes de Chivas en mediocampo, especialmente contra equipos que juegan con doble pivote. La apuesta es clara: ceder terreno en zonas menos peligrosas para evitar que el ‘Rebaño’ desborde por los costados, donde la velocidad de José Rojas y Pablo Galdames ha sido letal en este torneo.

En ataque, la sorpresa es la titularidad de Facundo Batista como referencia ofensiva, un movimiento que rompe con el esquema habitual de Aguinado. El uruguayo, más asociativo que el lesionado Tellez, deberá funcionar como falso nueve para arrastrar a los centrales rivales y liberar espacios para los extremos. Según datos de Mediotiempo, Necaxa ha convertido el 78% de sus goles en jugadas donde el delantero centro baja a recibir entre líneas, un patrón que Chivas ha sufrido en partidos anteriores contra equipos con perfiles similares.

La clave estará en la disciplina táctica. Aguinado exige a sus laterales —especialmente a el joven Jesús Gómez— que prioricen el repliegue sobre el desborde, incluso si eso significa sacrificar llegadas al área. El riesgo es alto: Chivas ha anotado el 40% de sus goles en esta Liga tras recuperaciones en campo rival cuando el adversario pierde la pelota en zonas avanzadas. Necaxa no busca ganar la posesión, sino administrar los momentos de peligro.

Jugadores clave que asumen mayor responsabilidad

La ausencia de Fernando Arce y Alejandro Andrade obliga a Necaxa a redistribuir roles en un partido donde la experiencia se vuelve crítica. El mediocampista Luis Pérez emerge como la pieza clave para compensar la baja de Arce, no solo por su capacidad de recuperación —promedia 8.3 balones recuperados por partido en el Clausura 2024—, sino por su liderazgo en la transición ofensiva. Pérez, con más de 150 partidos en Primera División, deberá ser el enlace entre la defensa y un ataque que busca romper la línea de cuatro de Chivas con pases filtrados. Su duelo directo contra Fernando Beltrán, pivote del Rebaño, podría definir el ritmo del mediocampo.

En la zaga, Jorge Valdivia asume un peso mayor. El central, habitual en el esquema de Pablo Guede, ahora deberá cubrir los espacios que deja la ausencia de Andrade, especialmente en jugadas aéreas donde Chivas suele explotar el físico de José Rojás. Valdivia, quien ha mantenido un 78% de efectividad en duelos aéreos esta temporada según datos de la Liga MX, será clave para neutralizar los centros desde las bandas.

La ofensiva recae en Facundo Batista, el uruguayo que ha demostrado ser letal en contraataques. Con dos goles en los últimos tres encuentros, su velocidad para desequilibrar por la banda izquierda será vital contra una defensa de Chivas que ha mostrado fisuras en marcaciones individuales. Batista no solo debe finalizar: su asociación con el extremo Brian Fernández —quien regresa al once tras una suspensión— determinará si Necaxa logra generar peligro con balón parado, área donde Chivas ha concedido el 30% de sus goles en el torneo.

El portero Sebastián Sosa, aunque no es un nombre nuevo bajo los tres palos, enfrenta una presión adicional. Con el equipo necesitando puntos para alejarse de la zona de descenso, su capacidad para cortar jugadas con salidas rápidas —algo que ha hecho en el 60% de las ocasiones este torneo— podría ser la diferencia entre un empate agónico y una derrota.

Guede apuesta por un bloque compacto, pero la ejecución dependerá de cómo estos jugadores asuman responsabilidades que van más allá de lo táctico: mantener la calma en un estadio siempre hostil como el Akron.

El reto de mantener la racha sin sus figuras

La ausencia de Fernando Arce y Alejandro Andrade deja al Necaxa con un desafío claro: sostener su ritmo en un torneo donde la consistencia ha sido su mejor aliado. El equipo de Pablo Repetto llega al duelo contra Chivas con el 60% de sus puntos obtenidos en partidos donde ambos jugadores fueron titulares, una estadística que subraya su influencia en el mediocampo. Sin ellos, la responsabilidad recae en figuras como Jordan Sierra y el joven Diego Gómez, quienes deberán asumir roles más protagónicos en la recuperación y distribución del balón.

Repetto no es ajeno a estos contratiempos. Su experiencia en la Liga MX le ha enseñado que los equipos con rotaciones inteligentes suelen superar las bajas. En la última temporada, el 78% de los equipos que mantuvieron al menos un 80% de su alineación titular en más del 60% de los partidos lograron clasificarse a la liguilla. La clave para Necaxa estará en cómo logre compensar la falta de creatividad de Arce y la solidez defensiva de Andrade sin desequilibrar el bloque.

El técnico uruguayo apostó por un esquema con tres centrocampistas contra Santos, y todo indica que repetirá la fórmula. Esto obligará a los laterales, especialmente a Javier Güemez, a proyectarse con mayor frecuencia para generar superioridad numérica en banda. La pregunta es si la defensa aguantará la presión de un Chivas que, pese a sus altibajos, sigue siendo letal en contraataques.

El reto no es solo táctico, sino mental. Necaxa ha construido su campaña sobre la base de un grupo compacto, donde las individualidades brillan sin restarle cohesión al conjunto. Ahora, con dos piezas fundamentales fuera, el vestuario deberá demostrar que la racha no depende de nombres, sino de un sistema bien aceitado. La afición, siempre exigente, no perdonará un paso atrás en un clásico que huele a definición temprana.

Con dos bajas sensibles en su once titular, Necaxa enfrenta a Chivas en un duelo donde la creatividad de André Jasson y la solidez defensiva de Ventura Alvarado deberán compensar la ausencia de figuras clave como Fernando Arce y Alejandro Andrade. La alineación planteada por Pablo Guede apuesta por un bloque compacto y transiciones rápidas, pero el desafío será mantener el ritmo contra un rival que llega con mayor regularidad en el torneo.

Los aficionados rayados deben estar atentos a cómo se comporta la línea media sin Arce, pues ahí podría definirse el partido; un mediocampo con poca circulación de balón sería fatal ante la presión rojiblanca. El próximo capítulo de este Clásico Tapatío no solo medirá la capacidad de respuesta del equipo, sino también si la estrategia de Guede logra sorprender en un escenario donde el margen de error es mínimo.