El Tri no dejó dudas. Con un contundente 2-0 sobre Costa Rica en el Estadio Azteca, México dio un paso firme en las Eliminatorias Concacaf rumbo al Mundial 2026, consolidándose como líder del grupo con tres victorias en igual número de partidos. Santiago Giménez y Edson Álvarez, con goles en cada tiempo, sellaron un triunfo que reafirma el dominio histórico mexicano en duelos directos: esta fue la victoria número 19 en los últimos 25 encuentros entre ambas selecciones.
El partido no solo significó tres puntos clave en la clasificación, sino un mensaje de autoridad en la zona. Costa Rica, que llegó con la necesidad de sumar tras un inicio irregular, encontró en México un rival implacable, especialmente en la presión alta y las transiciones rápidas. Para el Tri, el desafío ahora será mantener esta regularidad cuando visite a los ticos en la revancha, en un ciclo donde cada error puede costar caro ante rivales que no perdonan.
Un duelo con historia en las Eliminatorias

El enfrentamiento entre México y Costa Rica en las Eliminatorias siempre ha tenido un peso especial. Desde los años 70, cuando ambos equipos comenzaron a disputarse puestos clave en la Concacaf, cada partido se convirtió en un capítulo de rivalidad deportiva con momentos inolvidables. La selección mexicana lleva ventaja histórica en duelos oficiales: 16 victorias, 8 empates y solo 5 derrotas en 29 encuentros, según datos de la Federación Mexicana de Fútbol.
Uno de los capítulos más recordados ocurrió en el Azteca durante las Eliminatorias para Francia 1998, cuando México remontó un 0-2 con un gol agónico de Luis Hernández. Ese partido marcó un antes y después en la mentalidad del equipo azteca frente a los Ticos, consolidando una superioridad que, aunque no absoluta, se ha mantenido en las últimas décadas.
Costa Rica, por su parte, ha sabido dar batallas épicas. Su victoria 2-1 en el Estadio Nacional de San José en 2013, durante las Eliminatorias para Brasil 2014, demostró que, cuando juega con intensidad y orden táctico, puede desequilibrar a cualquier rival. Ese triunfo fue clave para su clasificación directa al Mundial, mientras México tuvo que pasar por el repechaje.
La historia entre ambas selecciones no se limita a los resultados. Es un duelo de estilos: el juego vertical y de posesión mexicana contra la solidez defensiva y las transiciones rápidas costarricenses. Cada encuentro añade una página más a un clásico que, más allá de los puntos, define el orgullo futbolístico de dos de las potencias de la región.
Los goles que sellaron la victoria mexicana

El primer gol llegó cuando el reloj marcaba los 27 minutos. Santiago Giménez, con una frialdad que solo demuestran los delanteros de élite, remató de primera un pase filtrado desde la banda izquierda. La pelota se coló por el segundo poste, dejando sin reacción al arquero costarricense. Fue su tercer tanto en estas Eliminatorias, una cifra que lo consolida como el goleador más letal del Tri en esta fase.
La segunda anotación llegó en el complemento, tras una jugada de estrategia que desnudó las debilidades defensivas de Costa Rica. Un tiro de esquina ejecutado por Edson Álvarez encontró la cabeza de Johan Vásquez, quien con un salto potente y un remate cruzado amplió la ventaja. Los analistas destacaron la precisión del servicio: el 89% de los corners mexicanos en este partido terminaron en remate, una eficiencia poco común en duelos de alta presión.
Ambos goles reflejaron no solo calidad individual, sino un esquema táctico bien ensayado. Mientras el primero surgió de una transición rápida, el segundo fue fruto de un trabajo de laboratorio en jugadas a balón parado.
La afición en el Estadio Azteca estalló con cada anotación, pero fue el silencio en las gradas durante los segundos previos a los remates lo que marcó la tensión del encuentro. Esos instantes, donde hasta el aire parecía detenerse, terminaron convertidos en celebración pura.
Qué significa este triunfo para el camino a 2026

El triunfo de México sobre Costa Rica no solo suma tres puntos cruciales, sino que reafirma su posición en la zona de clasificación directa al Mundial 2026. Con esta victoria, el Tri alcanza los 9 puntos en las primeras cinco jornadas, manteniendo un ritmo que, según analistas deportivos, lo coloca como uno de los equipos más consistentes de la Concacaf en esta fase.
El resultado también envía un mensaje claro a rivales directos como Estados Unidos y Panamá: México no piensa ceder terreno en casa. La solidez defensiva —con cero goles en contra en los últimos dos partidos— y la eficacia de jugadores como Santiago Giménez, autor de uno de los tantos, demuestran un equipo en crecimiento.
Para Costa Rica, la derrota complica sus aspiraciones. Los Ticos, que llegaron con solo 3 puntos, ahora ven cómo se aleja el sueño de repetir su participación en Qatar 2022. La diferencia de goles y el calendario que se avecina los obligan a ganar sí o sí en sus próximos compromisos.
Históricamente, México ha dominado este duelo (20 victorias en 35 enfrentamientos), pero en eliminatorias cada punto pesa el doble. La próxima parada, contra Honduras, será la prueba definitiva para medir si este equipo puede sostener el nivel.
El triunfo contundente de México sobre Costa Rica no solo revivió las esperanzas tricolores en las Eliminatorias, sino que expuso la solidez de un equipo que, cuando ajusta su ritmo y precisión, sigue siendo un rival de respeto en la Concacaf. La victoria, construida con goles de Edson Álvarez y Santiago Giménez, demostró que la combinación de experiencia en la defensa y juventud en el ataque puede ser la fórmula para superar los tropiezos anteriores. Ahora el reto es mantener esta consistencia: Jaime Lozano debe consolidar un once titular definido y trabajar en la mentalidad para evitar los altibajos que han lastrado la campaña. Con la Copa América en el horizonte y partidos clave contra Estados Unidos y Panamá por delante, este resultado podría marcar el punto de inflexión que México necesitaba para llegar con fuerza al hexagonal final.

