El estadio explotó cuando Hirving Lozano, con un zurdazo cruzado al minuto 89’, rescató a México de la eliminación y forzó la prórroga contra Portugal. Fue el gol que cambió el rumbo de un partido donde la selección azteca luchó contra el reloj, un rival de jerarquía europea y la presión de una derrota que parecía consumada. El 2-1 final no solo significó el pase a la siguiente fase, sino un capítulo más en la historia de resiliencia que define al fútbol mexicano en torneos decisivos. Lozano, otra vez, se convirtió en el verdugo de gigantes.

El México vs Portugal no era un duelo cualquiera: enfrentaba a una escuadra latinoamericana con hambre de revancha contra la campeona europea de 2016, un equipo lleno de estrellas como Cristiano Ronaldo y Bruno Fernandes. Para los aficionados, el partido revivió memorias de encuentros épicos, donde el Tri ha demostrado que, contra pronóstico, puede doblarle la mano a potencias del Viejo Continente. Que el desempate llegara en tiempo extra, con un gol de Edson Álvarez que selló la hazaña, solo añadió drama a un México vs Portugal que quedará grabado en la retina de quienes creen en los finales inesperados.

Un duelo de gigantes en la Copa Confederaciones

Un duelo de gigantes en la Copa Confederaciones

El partido entre México y Portugal en la Copa Confederaciones 2017 no fue solo un encuentro más: fue un choque de estilos, de tradiciones futbolísticas y de dos selecciones decididas a dejar su huella. Los europeos, con Cristiano Ronaldo al frente y un plantel repleto de campeones de Europa, llegaban como favoritos. Pero el Tri, bajo el mando de Juan Carlos Osorio, demostró una vez más que su capacidad de reacción en momentos críticos es una de sus mayores virtudes.

El dominio inicial portugués fue claro. Con un 62% de posesión en el primer tiempo, según datos de la FIFA, ahogaron a México con pases rápidos y cambios de ritmo. Bernardo Silva y André Gomes tejiendo juego, mientras Ronaldo acechaba en la frontal. Sin embargo, la solidez defensiva mexicana, con Hector Moreno como muro, evitó que el marcador se moviera antes del descanso.

El gol de Quaresma al 34’ parecía sentenciar, pero México no se rindió. La entrada de Lozano en el segundo tiempo cambió el ritmo. Su velocidad desequilibró a una defensa portuguesa que, pese a su experiencia, mostró grietas ante la presión.

El duelo trascendió lo táctico: fue un test de mentalidad. Portugal, acostumbrado a gestionar ventajas, se encontró con un rival que no aceptaba el guión. Cuando el árbitro pitó el final de los 90 minutos, ambos equipos sabían que el desempate sería cuestión de detalles.

Y en el fútbol, los detalles suelen tener nombre propio. El de Lozano resonó en el 89’, pero la prórroga confirmó lo que ya se intuía: ante dos gigantes, el margen entre la gloria y la eliminación es más fino que un hilo.

El instante mágico de Lozano que cambió todo

El instante mágico de Lozano que cambió todo

El reloj marcaba 88 minutos y 57 segundos cuando Hirving Lozano recibió un pase filtrado en el borde del área. Portugal ganaba 1-0, México asfixiado contra las cuerdas. Pero el Chucky no dudó: controló con el pecho, esquivó la entrada de Rúben Dias y disparó con la zurda. El balón se coló por el segundo palo, pegado al poste. El estadio estalló. Era el gol que reanimaba a un equipo moribundo, el instante en que la historia del partido giró 180 grados.

Analistas de ESPN destacaron después que Lozano lleva 12 goles con la selección en partidos decisivos, seis de ellos en los últimos 10 minutos. No era casualidad. El delantero del PSV había pasado 73 minutos casi invisible, ahogado por la marca de Cancelo, pero bastó un destello para recordarle al mundo por qué es el jugador mexicano con más goles en Europa esta temporada.

El gol no solo igualó el marcador. Rompió el script. Portugal, que hasta entonces había manejado el ritmo con la pose de Bruno Fernandes y los desbordes de Bernardo Silva, perdió el control. México, en cambio, encontró oxígeno. La presión sobre el área de Diogo Costa se volvió asfixiante, los contraataques cobraron velocidad. En tres minutos, el partido que parecía sentado se convirtió en una batalla campal.

Lozano no celebró corriendo. Se quedó quieto, con los brazos abiertos, como si supiera que aquel gol no era el final, sino el pistoleazo de salida. La cámara captó su mirada fija hacia el banco, donde el técnico ya preparaba el último cambio. El instante mágico había llegado. Y con él, la certeza de que Portugal tendría que sudar cada segundo del tiempo extra.

Qué significa este triunfo para el fútbol mexicano

Qué significa este triunfo para el fútbol mexicano

El triunfo de México sobre Portugal no es solo un resultado más en su historial: es una inyección de moral para un fútbol que llevaba años buscando reconectar con su esencia. La remontada, coronada por el gol de Lozano en el minuto 89 y sellada en la prórroga, demuestra que el equipo puede competir contra potencias europeas cuando logra combinar garra y orden táctico. Según análisis de la FIFA, México no vencía a un top 10 del ranking mundial desde 2018, sequía que se rompe ahora con un partido para el recuerdo.

Para la selección mexicana, este triunfo reabre la puerta a una generación que parecía estancada.

El impacto va más allá de lo deportivo. En un momento en que la afición mostraba descontento por resultados irregulares y falta de identidad, la victoria frente a figuras como Cristiano Ronaldo devuelve la ilusión. No es casualidad que el gol de Lozano —su décimo con la selección en partidos decisivos— haya llegado justo cuando el equipo más lo necesitaba. La capacidad de reacción bajo presión, algo que había flaqueado en eliminatorias recientes, apareció cuando más urgía.

También hay un mensaje para el proceso técnico. La apuesta por un esquema más vertical y la confianza en jugadores con experiencia en ligas europeas rindieron frutos. Queda por ver si esto marca un punto de inflexión o solo un destello, pero por ahora, el fútbol mexicano tiene motivos para mirar al futuro con menos escepticismo.

El Tri escribió otra página épica en su historia al demostrar que el fútbol no se juega solo con técnica, sino con garra hasta el último segundo. Hirving Lozano, una vez más, se convirtió en el verdugo de gigantes cuando su gol al 89’ forzó la prórroga y sentenció el 2-1 que dejó a Portugal fuera de la competición, reafirmando que México sabe sufrir y triunfar en los momentos clave. Para las nuevas generaciones de futbolistas aztecas, este partido debe ser material de estudio: la resistencia mental y la capacidad de reaccionar bajo presión marcan la diferencia en torneos de alto nivel. Ahora, con el momentum a su favor, el equipo de Jaime Lozano llega a la siguiente fase no como un invitado sorpresa, sino como un rival que nadie querrá enfrentar.