El Mercado Libertad San Juan de Dios vuelve a la vida con 120 puestos completamente renovados, tras dos años de obras que transformaron su estructura sin perder el alma de un recinto con más de un siglo de historia. La rehabilitación, que incluyó mejoras en accesibilidad, instalaciones eléctricas y espacios comunes, devuelve a los tapatíos un ícono que combinaba el deterioro con el bullicio de comerciantes y clientes. Ahora, con una inversión superior a los 80 millones de pesos, el mercado no solo recupera su esplendor arquitectónico —con esos arcos de ladrillo y techos altos que lo hicieron famoso—, sino que se adapta a las exigencias de un comercio moderno.

La reapertura no es solo una noticia para los locatarios, sino para toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. El Mercado Libertad San Juan de Dios, ubicado en el corazón del Centro Histórico, ha sido durante décadas un punto de encuentro donde se mezclan tradiciones —como los antojitos de la cocina jalisciense— con la venta de productos frescos y artesanías. Su cierre temporal obligó a muchos a buscar alternativas, pero su regreso promete reactivar la economía local y recuperar ese ritmo único que lo convirtió en el segundo mercado techado más grande de Latinoamérica. La pregunta ahora no es si volverá a ser el mismo, sino cómo su nueva etapa redefinirá el comercio tradicional en la ciudad.

De un mercado histórico a una obra monumental

El Mercado Libertad, conocido como San Juan de Dios, no es solo un espacio comercial: es un testigo silencioso de la historia de Guadalajara. Inaugurado en 1890 bajo el mandato de Porfirio Díaz, su estructura de hierro forjado —traída desde Bélgica— lo convirtió en el primer mercado metálico de Latinoamérica. Durante décadas, sus pasillos albergaron desde vendedores de especias hasta artesanos, mientras la ciudad crecía a su alrededor.

La restauración reciente respetó ese legado. Según datos de la Secretaría de Cultura de Jalisco, más del 70% de los elementos originales —como las columnas de fundición y las celosías de hierro— se conservaron mediante técnicas de limpieza con láser y refuerzo estructural. El desafío era claro: modernizar sin borrar las huellas del tiempo.

Los 120 puestos renovados ahora combinan funcionalidad con detalles que rinden homenaje al pasado. Los techos abovedados, antes oscurecidos por décadas de hollín, recuperaron su brillo inicial. Incluso los azulejos del piso, diseñados en patrones geométricos típicos del siglo XIX, se replicaron fielmente donde el desgaste los había borrado.

El resultado es un diálogo entre épocas: mientras los locales incorporan sistemas de refrigeración y iluminación LED, las fachadas mantienen la esencia de un mercado que vio pasar desde la Revolución Mexicana hasta la globalización. No es una simple rehabilitación, sino la reafirmación de un símbolo.

Los puestos que renacen con luz, espacio y tecnología

Los 120 puestos del Mercado Libertad no solo recuperaron su esencia, sino que la multiplicaron. La renovación priorizó la luz natural, con claraboyas que inundan los pasillos y techos más altos que mejoran la ventilación. Según estudios de diseño comercial, los espacios con iluminación adecuada aumentan hasta un 30% la permanencia de los clientes.

La tecnología también marcó la diferencia. Terminales de pago digital, sistemas de refrigeración eficientes y conexiones eléctricas modernizadas equipan ahora cada local. Los tenderos, muchos con décadas en el mercado, recibieron capacitación para manejar estas herramientas sin perder el trato cercano que los caracteriza.

El espacio ganó fluidez. Los pasillos se ensancharon, eliminando cuellos de botella, y las áreas comunes incorporaron mobiliario urbano para descansar. Las fachadas de los puestos, antes ocultas tras toldos desgastados, exhiben ahora diseños uniformes pero con toques personalizados que reflejan la identidad de cada comercio: desde carnicerías con detalles en acero inoxidable hasta puestos de especias con estanterías de madera tallada.

La apuesta por la accesibilidad fue radical. Rampas, pisos antideslizantes y señalética en braille convierten al mercado en un referente inclusivo. Un cambio que, según arquitectos especializados en rehabilitación de espacios públicos, debería ser estándar en mercados tradicionales.

Cómo visitar el nuevo corazón comercial de Guadalajara

El Mercado Libertad, ahora reluciente tras una remodelación que demandó 24 meses y una inversión superior a los 80 millones de pesos, abre sus puertas con un diseño que fusiona tradición y modernidad. Los 120 puestos renovados —distribuidos en dos plantas— exhiben estructuras de acero y madera tratada, materiales seleccionados para resistir el flujo diario de más de 15,000 visitantes que, según datos de la Cámara de Comercio de Jalisco, frecuentaban el recinto antes de su cierre. La distribución prioriza corredores amplios, con anchuras mínimas de 3.5 metros, para evitar aglomeraciones.

Acceder es más sencillo que nunca. El nuevo corazón comercial de Guadalajara cuenta con cuatro entradas principales, dos por la calle San Juan de Dios y otras dos por la avenida Juárez, todas adaptadas para personas con movilidad reducida. Los estacionamientos cercanos, como el de Plaza Fundación, ofrecen tarifas preferenciales los días entre semana, mientras que los fines de semana el ayuntamiento habilitó un servicio de valet parking gratuito en horarios pico.

Quienes busquen explorar el mercado sin prisas pueden aprovechar las visitas guiadas que arrancan este mes. Organizadas por el colectivo Guadalajara Turística, los recorridos —con cupo limitado a 12 personas— incluyen paradas en puestos emblemáticos como La Esquina del Mole, donde aún se prepara la receta original de 1958, o Los Portales, famoso por sus cajetas de leche de cabra. Los guías, capacitados en historia local, contextualizan cada rincón.

Para evitar contratiempos, los comerciantes recomiendan visitar el mercado en horarios matutinos, cuando la afluencia es menor y los productos están en su punto fresco. La mayoría de los puestos abre a las 8:00 a.m., aunque los de alimentos preparados —como los antojitos de Doña Meche— comienzan a servir desde las 7:00 a.m. Los pagos con tarjeta ya son aceptados en el 90% de los locales, un cambio radical frente a la época en que solo se manejaba efectivo.

El Mercado Libertad en San Juan de Dios no solo recupera su esplendor como ícono comercial de Guadalajara, sino que renace con una infraestructura moderna que equilibra tradición y funcionalidad. Los 120 puestos renovados, junto con las mejoras en accesibilidad y servicios, posicionan al espacio como un destino obligado para quienes buscan productos locales con la autenticidad de antaño pero en un entorno actualizado. Quienes planeen visitarlo encontrarán en los horarios ampliados y las áreas rediseñadas una experiencia más fluida, ideal para explorar desde los antojitos jaliscientes hasta las artesanías que han definido su identidad por décadas. Este relanzamiento marca el inicio de una nueva etapa donde el mercado, más que un sitio de compra, se consolida como un punto de encuentro cultural para la ciudad.