El Hospital General Balbuena se ha convertido en uno de los principales bastiones contra el dengue en la Ciudad de México, donde su personal médico atiende hasta 120 casos diarios de pacientes con síntomas de la enfermedad. Las cifras, confirmadas por las autoridades sanitarias, reflejan un aumento del 40% en consultas relacionadas con este padecimiento en comparación con el mismo periodo del año anterior, una señal clara de que la epidemia no da tregua. Los pasillos abarrotados y las áreas de urgencias operando al límite son ya una postal cotidiana en este nosocomio ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza, donde el equipo de salud trabaja contra reloj para evitar complicaciones en los casos más graves.

La saturación en el Hospital General Balbuena no es un fenómeno aislado, sino el termómetro de una crisis que afecta a toda la capital. Con la temporada de lluvias aún en curso y el calor persistente, los criaderos de mosquitos Aedes aegypti—transmisores del dengue— se multiplican en colonias cercanas como la Moctezuma o la Merced, donde los servicios de fumigación no siempre llegan a tiempo. Para los habitantes de estas zonas, el hospital no solo representa un centro de atención, sino un salvavidas en un sistema de salud pública que lucha por mantener el ritmo ante la demanda creciente. La pregunta que pocos se atreven a formular en voz alta es hasta cuándo podrán sostenerse estos números sin colapsar.

Crisis por dengue colapsó urgencias en Balbuena*

El servicio de urgencias del Hospital General Balbuena opera al límite. Desde que los casos de dengue se dispararon en la Ciudad de México, el área destinada a pacientes críticos registra una ocupación del 140%, según datos internos. Los pasillos se han convertido en extensiones improvisadas de consultorios, con camillas alineadas y personal médico moviéndose entre espacios que no estaban diseñados para atención masiva.

La saturación no es solo física. Médicos y enfermeras acumulan turnos de hasta 16 horas para cubrir la demanda, mientras los insumos básicos —como sueros y analgésicos— escasean. «Atendemos entre 120 y 150 casos diarios solo de dengue, y al menos el 30% requiere hospitalización», advirtió un infectólogo del nosocomio durante una revisión de protocolos.

El colapso se agrava con la llegada de pacientes de zonas aledañas como Iztapalapa y Venustiano Carranza, donde los centros de salud no cuentan con capacidad para manejar complicaciones graves. La falta de camas obliga a priorizar casos según gravedad, dejando en espera a quienes presentan síntomas leves pero persistentes.

Las autoridades sanitarias locales reconocieron la crisis, aunque sin ofrecer soluciones inmediatas. Mientras tanto, en Balbuena, el personal improvisa: reutiliza equipos desinfectados y deriva a pacientes estables a clínicas cercanas para liberar espacio.

Médicos reportan síntomas graves en ocho de cada diez casos*

El cuadro clínico del dengue en el Hospital General Balbuena refleja una tendencia alarmante: ocho de cada diez pacientes presentan síntomas graves, según reportes del personal médico. Los casos más críticos incluyen fiebre hemorrágica, dolor abdominal intenso y vómitos persistentes, condiciones que exigen hospitalización inmediata para evitar complicaciones fatales.

Especialistas en enfermedades infecciosas señalan que la cepa DEN-2, predominante en esta temporada, está asociada a manifestaciones más agresivas que en años anteriores. La saturación de servicios ha obligado a habilitar áreas adicionales para atención de emergencia.

Entre los 120 pacientes diarios, el 30% requiere manejo con sueros intravenosos y monitoreo constante, de acuerdo con datos internos del nosocomio. La rapidez en la detección resulta clave: quienes acuden en las primeras 48 horas de síntomas tienen un 60% menos de riesgo de desarrollar dengue hemorrágico.

La gravedad de los casos ha llevado a las autoridades a reforzar protocolos de hidratación y control de plaquetas, mientras se intensifican campañas de fumigación en zonas aledañas al hospital.

Autoridades refuerzan fumigación en colonias cercanas al hospital*

Las autoridades sanitarias de la Ciudad de México intensificaron las acciones de fumigación en un radio de 500 metros alrededor del Hospital General Balbuena, luego de que la unidad registrara un promedio de 120 consultas diarias por casos sospechosos de dengue. Equipos de la Secretaría de Salud local trabajan desde las 6:00 horas en colonias como Moctezuma 1ra y 2da Sección, donde se ha detectado mayor concentración del mosquito Aedes aegypti.

El operativo incluye la aplicación de insecticidas en espacios públicos, viviendas y áreas verdes, priorizando zonas con reportes de agua estancada. Según datos de la Dirección General de Epidemiología, el 68% de los criaderos del vector se ubican en recipientes como cubetas, llantas y floreros dentro de los hogares.

Personal del hospital colaboró en la identificación de puntos críticos, mientras que promotores de salud distribuyen material informativo sobre medidas preventivas. Las brigadas también instalaron ovitrampas para monitorear la presencia de larvas.

La estrategia se suma al llamado a la población para eliminar objetos que acumulen agua, principal factor de proliferación del mosquito transmisor.

El Hospital General Balbuena se ha convertido en un bastión crítico contra el dengue en la Ciudad de México, donde su personal médico atiende hasta 120 casos diarios, una cifra que refleja tanto la gravedad del brote como la capacidad de respuesta del sistema público de salud. La saturación de servicios y la rapidez con que avanza la enfermedad exigen medidas inmediatas, desde la detección temprana hasta el refuerzo de protocolos de higiene en colonias vulnerables. Ante el riesgo de que los contagios sigan escalando con la temporada de lluvias, las autoridades sanitarias deben priorizar campañas de fumigación focalizadas y la distribución de repelentes en zonas de alto riesgo, mientras la población refuerza acciones básicas: eliminar criaderos de mosquitos, usar manga larga al amanecer y atardecer, y acudir al médico ante los primeros síntomas. La experiencia en Balbuena deja claro que, sin una estrategia coordinada entre gobierno y ciudadanos, el dengue seguirá ganando terreno en los próximos meses.