Kylian Mbappé demostró una vez más por qué es el faro ofensivo del París Saint-Germain al anotar dos goles en la victoria 3-1 sobre el Stade Brestois, un resultado que consolida al equipo parisino en la cima de la Ligue 1. Con estos tantos, el delantero francés suma ya 12 dianas en la temporada, reafirmando su papel como pieza clave en el esquema de Luis Enrique. El Parque de los Príncipes vibró con una actuación que combinó velocidad, precisión y esa frialdad ante el arco que define al capitán del PSG.
El duelo entre PSG vs Stade Brestois no solo fue un examen de fuego para los parisinos, sino también un reflejo de la irregularidad que aún persigue al equipo en momentos defensivos. Aunque el marcador final favoreció claramente al conjunto local, el gol visitante de Romain Del Castillo recordó que la solidez en la zaga sigue siendo una asignatura pendiente. En una liga donde el margen de error se reduce partido a partido, cada enfrentamiento como el PSG vs Stade Brestois se convierte en una oportunidad para ajustar detalles antes de los desafíos europeos que acechan en el horizonte.
El PSG recupera el ritmo en Liga

El París Saint-Germain volvió a mostrar su mejor versión en Ligue 1 con una victoria contundente que le permite afianzar su liderato. Tras un inicio de temporada con altibajos, el equipo de Luis Enrique encadenó su tercera victoria consecutiva en el campeonato, recuperando la solidez defensiva y la efectividad en ataque que lo caracterizan. El Parque de los Príncipes vibró con un Mbappé inspirado, pero también con un colectivo más compacto, algo que los analistas ya destacaban como clave para aspirar al título.
La diferencia con partidos anteriores fue evidente desde el primer tiempo. El PSG controló el ritmo con un 62% de posesión y generó 18 remates, el doble que en su último encuentro frente al Clermont. La presión alta y los desbordes por banda asfixiaron a un Brest que, pese a su resistencia inicial, terminó cediendo ante la calidad individual de los parisinos.
No todo fue perfección: algunos errores en la salida de balón recordaron las fragilidades que costaron puntos en jornadas pasadas. Sin embargo, la capacidad para corregir sobre la marcha —como el ajuste táctico que neutralizó a Le Douaron, máxima figura visitante— demostró madurez.
Con este triunfo, el PSG suma 25 puntos en 11 jornadas y amplía su ventaja a cinco unidades sobre el Niza. La Liga, que parecía escapársele entre lesiones y adaptaciones, vuelve a ser territorio conocido.
Mbappé brilla con un doblete letal

El Parque de los Príncipes vibró con cada toque de Kylian Mbappé. El delantero francés no necesitó más de 20 minutos para desequilibrar el partido: un zurdazo cruzado al primer palo que el portero de Brest, Marco Bizot, solo pudo ver pasar. Fue el gol número 200 de su carrera en el PSG, una cifra que pocos alcanzan con 25 años y menos aún con su desparpajo.
Su segundo tanto llegó tras una jugada colectiva que comenzó en la defensa. Vitinha filtró un pase entre líneas, Dembélé asistió con precisión milimétrica y Mbappé, sin pensarlo dos veces, definió con la fría eficacia que lo caracteriza. Los analistas ya señalan que su promedio de 0.87 goles por partido en esta temporada lo coloca entre los tres máximos goleadores de las cinco grandes ligas europeas.
Brest intentó reaccionar, pero cada contraataque parisino terminaba en sus botas. Su velocidad en los últimos 30 metros —registrada en 36 km/h durante el primer tiempo— dejó en evidencia a una defensa que no encontró respuestas.
Cuando el árbitro pitó el final, Mbappé se llevó el balón bajo el brazo como trofeo simbólico. No fue solo otro doblete: fue una declaración de intenciones en una temporada donde el PSG aspira a todo.
Galtier ajusta piezas antes del Bayern

Christophe Galtier no se dejó llevar por el triunfo. Aunque el PSG se impuso 3-1 al Brest con un Mbappé letal, el técnico francés ya piensa en el Bayern. Las rotaciones fueron clave: Vitinha entró por Ruiz, mientras que Mukiele reemplazó a Hakimi en el lateral derecho, ajustes que buscan dosificar esfuerzos de cara al crucial partido de Champions.
El cambio más llamativo llegó en el mediocampo. Con Ugarte como pivote fijo, Galtier probó a Vitinha en un rol más ofensivo, aprovechando su capacidad para llegar al área. Según datos de Opta, el portugués tocó 45 balones en 60 minutos, con un 92% de precisión en el pase. Un guante de seda para un partido donde el control fue tan importante como el resultado.
En defensa, la salida de Hakimi no fue casual. El marroquí acumula minutos esta temporada y el Bayern exige piernas frescas. Mukiele, menos explosivo pero más posicional, cumplió sin sobresaltos. Galtier sabe que contra los bávaros cada detalle cuenta.
Mbappé, autor de dos goles, jugó 75 minutos. Suficiente para mantener su ritmo, pero sin desgastarse. La gestión de los recursos, en un equipo con aspiraciones en tres frentes, se vuelve tan estratégica como el propio juego.
El PSG demostró por qué sigue siendo un rodillo en la Ligue 1, con Mbappé como figura indiscutible: dos goles, asistencias letales y un ritmo que desbordó a un Brest que, pese al esfuerzo, no encontró respuestas ante la jerarquía parisina. El 3-1 en el Parque de los Príncipes refuerza la ventaja en la cima y deja claro que, con o sin lesiones, este equipo tiene recursos para mantener el ritmo hasta el final. Quienes sigan la liga no deberían perder de vista el próximo duelo contra el Lens, donde la defensa —el único flanco débil ante Brest— tendrá su verdadero examen. La máquina de Luis Enrique ya está en marcha, y el título parece cada vez más cerca de su vitrina.

