Kylian Mbappé volvió a demostrar por qué es el faro del París Saint-Germain. Con dos goles decisivos en el Parque de los Príncipes, el delantero francés lideró la remontada del PSG en un partido vibrante que terminó 3-2 frente al Mónaco, consolidando su papel como figura clave en los momentos de presión. El primero llegó al minuto 36, un remate cruzado desde el borde del área que dejó sin opciones a Philipp Köhn; el segundo, en el 70, fue un disparo letal tras una asistencia de Dembélé que selló la victoria. Así, el mónaco versus psg dejó otra exhibición del número 7, que ya suma 15 tantos en la Ligue 1 esta temporada.
El encuentro no solo fue un duelo entre dos equipos con aspiraciones distintas —el Mónaco luchando por Europa, el PSG por no soltar el liderato—, sino también un reflejo de la irregularidad que ha marcado al conjunto parisino en 2024. El mónaco versus psg expuso, una vez más, las grietas defensivas del equipo de Luis Enrique, que encajó dos goles en los primeros 20 minutos. Pero cuando el partido se complicó, apareció Mbappé: su capacidad para decidir en instantes críticos sigue siendo la gran baza de un PSG que, pese a los tropiezos, mantiene el rumbo en la liga francesa.
El duelo que reabrió la Liga 1

El Parque de los Príncipes vibró con un clásico que recordó por qué el PSG-Mónaco siempre trasciende lo deportivo. No era un partido cualquiera: se enfrentaban el líder indiscutible de la Liga 1 y el equipo que, en la última década, más veces le ha arrebatado puntos en su propio feudo. La historia reciente pesaba: el Mónaco había ganado tres de los últimos cinco encuentros en París, incluyendo aquella goleada 3-1 en 2021 que dejó al descubierto las grietas de un PSG en transición.
Esta vez, sin embargo, el guion cambió desde el minuto 17. Mbappé, con esa capacidad suya para convertir el caos en arte, abrió el marcador con un zurdazo cruzado que se coló por el segundo palo. El estadío estalló, pero la respuesta del Mónaco llegó rápido: Minamino, en una jugada de contra letal, igualó con un toque sutil que descolocó a Donnarumma. El ritmo fue vertiginoso, como corresponde a un duelo donde ambos equipos superaron los 20 remates en partidos anteriores esta temporada, según datos de Opta.
Lo que siguió fue un ajedrez táctico con cambios de ritmo brutales. Galtier apostó por ahogar al rival con presión alta, mientras que Hütter buscó los espacios detrás de la defensa parisina con balones largos a Ben Yedder. El 2-1 antes del descanso, obra nuevamente de Mbappé, parecía sentenciar, pero el Mónaco demostró por qué es el segundo mejor equipo en remontadas esta temporada.
El tanto de Maripán al 69’ revivió el fantasma de las derrotas pasadas. El central chileno, en una jugada de córner, se elevó por encima de toda la zaga para empatar con un cabezazo imparable. El silencio en las gradas duró exactamente 120 segundos, hasta que Neymar, con un pase filtrado milimétrico, habilitó a Mbappé para el 3-2 definitivo.
Al final, el marcador reflejó lo ajustado del encuentro, pero también la jerarquía de un PSG que supo sufrir cuando tocó.
Mbappé desata su magia en 10 minutos decisivos

El Parque de los Príncipes contuvo la respiración cuando el reloj marcaba el minuto 79. Con el empate en el aire y un Mónaco que no cedía, Mbappé tomó el control del partido como solo él sabe hacerlo. Un regate fulminante por la banda izquierda dejó a dos defensores en el camino antes de asistir a Vitinha para el 2-2. Pero el francés no se conformó con ser protagonista: tres minutos después, remató con precisión quirúrgica un pase de Dembélé para poner el 3-2 definitivo.
Los números respaldan lo que los ojos vieron. Según datos de Opta, Mbappé ha anotado o asistido en sus últimos siete partidos contra el Mónaco, una racha que consolida su estatus de verdugo histórico del equipo del Principado. Esta vez, sin embargo, el impacto fue más contundente: dos acciones decisivas en un lapso de 180 segundos, suficiente para voltear un partido que se escapaba.
Lo más llamativo no fue solo la eficacia, sino el momento. Cuando el PSG parecía ahogado por la presión de un rival que jugaba con ventajas tácticas en mediocampo, Mbappé apareció como un relámpago. Su primer gol, un zurdazo colocado al segundo palo, demostró una frialdad poco común en un delantero de 25 años. El segundo, en cambio, fue pura explosión: velocidad, cambio de ritmo y definición letal.
Analistas destacados ya señalan que esta capacidad para decidir en instantes críticos —como los 10 minutos que cambiaron el signo del choque— es lo que separa a Mbappé de otros cracks de su generación. No basta con brillar; hay que hacerlo cuando el partido lo exige.
¿Qué significa este triunfo para el futuro del PSG?

El triunfo del PSG ante el Mónaco no es solo tres puntos en la clasificación, sino un mensaje claro: el equipo parisino sigue siendo el gran dominador de la Ligue 1, incluso en partidos donde el rival planta cara. Con este resultado, el conjunto de Luis Enrique suma su décima victoria en las últimas once jornadas, consolidando una ventaja que ya roza los diez puntos sobre el segundo clasificado. Mbappé, con su doblete, demostró una vez más por qué es el faro del proyecto: no hay crisis que su talento no pueda iluminar.
Analistas del fútbol francés señalan que la capacidad del PSG para remontar un marcador adverso —como el 0-2 inicial— revela una madurez táctica que antes brillaba por su ausencia. La estadística lo respalda: en esta temporada, el equipo ha rescatado puntos en seis ocasiones tras ir perdiendo, algo que no ocurría desde la era Tuchel.
Para la directiva, este partido sirve de vitrina. Con el mercado invernal en el horizonte y rumores sobre posibles refuerzos en defensa, la solidez mostrada en el Parque de los Príncipes —pese a los errores iniciales— puede ser el argumento definitivo para atraer a jugadores de élite.
Mbappé, sin embargo, sigue siendo la pieza clave. Su conexión con Dembélé y Vitinha en el segundo tiempo dejó detalles de fútbol de alto voltaje, recordando que, cuando el PSG juega a su ritmo, pocos equipos en Europa pueden seguirle el paso. La pregunta ya no es si ganarán la liga, sino hasta dónde podrán llegar en Champions.
El PSG de Luis Enrique demostró que, incluso en sus versiones más irregulares, tiene en Kylian Mbappé un salvavidas de lujo: su doblete contra el Mónaco no solo rescató tres puntos clave en la lucha por el título, sino que recordó por qué su velocidad y definición siguen siendo el arma más letal de la Ligue 1. Un partido donde los errores defensivos y la falta de solidez en el mediocampo quedaron eclipsados por la jerarquía individual, pero que deja claro que el equipo parisino no puede permitirse más tropiezos si quiere mantener a raya a un Brest que no afloja. Para los aficionados, el mensaje es simple: disfruten del espectáculo de Mbappé mientras dure, pero exijan más consistencia colectiva si el objetivo es algo más que un título doméstico. La próxima parada, el choque contra el Rennes, será la prueba perfecta para ver si el PSG aprendió la lección o si volverá a depender de su estrella para salir del apuro.

