El Estadio El Encanto presenció uno de esos finales que quedan grabados en la memoria del fútbol mexicano: Mazatlán remontó un marcador adverso con dos goles en el minuto 85 para arrebatarle la victoria 3-2 a Cruz Azul, en un duelo donde la épica superó cualquier pronóstico. El conjunto sinaloense, que llegó a ir perdiendo 2-1 hasta el minuto 78, desplegó un fútbol de urgencia en los instantes finales, con un desborde por banda izquierda que terminó en el empate y, apenas 90 segundos después, un remate cruzado desde el borde del área que selló la hazaña. Los números no mienten: fue la primera vez en la era moderna de la Liga MX que un equipo anota dos tantos en el mismo minuto para dar vuelta un partido.

El triunfo no solo revivió las aspiraciones de Mazatlán en el torneo, sino que reafirmó su reputación como un rival incómodo para cualquier escuadra, incluso para un Cruz Azul que llegó al encuentro como favorito tras una racha de tres victorias consecutivas. El Mazatlán – Cruz Azul se convirtió así en el partido más comentado de la jornada, no por la calidad técnica inicial —que tuvo altibajos—, sino por esa explosión de emociones en los compases finales que recordaron por qué el fútbol se juega hasta el último segundo. Para los aficionados de la Máquina, la derrota dolió doble: perdieron dos puntos que ya daban por seguros y, peor aún, vieron cómo su defensa, una de las menos goleadas del certamen, se desmoronó en el momento crucial.

Un Cruz Azul dominante que se desvaneció

El Cruz Azul llegó al Krakov con un dominio que parecía sentenciar el partido desde el primer tiempo. Con dos goles de Juan Escobar y Uriel Antuna antes del minuto 30, la Máquina controló el balón con una posesión que superó el 60% en los primeros 45 minutos, según datos de la Liga MX. La presión alta y los desbordes por las bandas ahogaron a un Mazatlán que apenas logró armar jugadas de peligro en contraataques aislados.

Pero el fútbol castiga la falta de contundencia. Aunque la defensa celeste mantuvo la línea alta y cortó la mayoría de los intentos rivales, un error en la salida de balón a los 67 minutos le dio oxígeno al equipo local. El gol de descontó de Mazatlán no fue casualidad: surgió de una recuperación en campo propio y una transición rápida que expuso los espacios que Cruz Azul dejó atrás al buscar el tercero.

Los analistas señalaron después del partido que el exceso de confianza jugó en contra. Con un marcador que parecía cómodo, el ritmo bajó. Las estadísticas muestran que, en los últimos 20 minutos, la Máquina perdió casi 10 puntos porcentuales de posesión y permitió cinco remates dentro del área, algo que no había ocurrido en todo el primer tiempo.

El desgaste físico también se notó. Cruz Azul, que venía de un partido exigente en Concachampions a mitad de semana, vio cómo sus laterales perdían frescura en las marcas. Mazatlán, en cambio, aprovechó el cansancio rival con cambios ofensivos que inclinaron la balanza.

El 2-2 llegó cuando ya nadie lo esperaba.

Dos disparos en 120 segundos que cambiaron todo

El reloj marcaba el minuto 85 cuando el Estadio El Encanto contuvo la respiración. Mazatlán, abajo en el marcador 2-1, parecía condenado a otra derrota en casa. Pero el fútbol, caprichoso como pocos, tenía preparado un guión distinto. Dos disparos en 120 segundos bastaron para voltear la historia: un remate cruzado de Roberto Meraz al 85:12 y un cabezazo letal de Jefferson Intriago al 86:58. Cruz Azul, invicto en sus últimos cinco partidos, no tuvo tiempo ni de reaccionar.

Analistas deportivos destacan que solo el 3% de los equipos en la Liga MX logran remontar un marcador adverso en los últimos cinco minutos de juego. Mazatlán no solo lo consiguió, sino que lo hizo con una precisión quirúrgica. El primer gol llegó tras una jugada ensayada en tiro de esquina, donde Meraz aprovechó un error en la marca de Juan Escobar. El segundo, un centro desde la banda izquierda que Intriago conectó sin oposición.

La reacción del banco azul fue inmediata, pero tardía. El técnico Martín Anselmi intentó ajustar la línea defensiva, pero el daño ya estaba hecho. Las estadísticas de velocidad de juego mostraron que, en esos dos minutos fatídicos, Mazatlán movió el balón un 40% más rápido que su promedio en el partido.

El silencio en las gradas se transformó en estruendo. Los aficionados, que minutos antes coreaban consignas de aliento, explotaron en una celebración que paralizó el puerto. Cruz Azul, por su parte, salió del campo con el rostro demacrado: dos errores defensivos en menos de dos minutos les costaron tres puntos y el liderato momentáneo del torneo.

La remontada que redefine la temporada de Mazatlán

El Mazatlán FC escribió una de esas páginas que quedan grabadas en la memoria del fútbol mexicano. Con el marcador 2-1 en contra y el reloj marcando el minuto 85, el equipo sinaloense desató una reacción que dejó sin palabras al Estadio El Encanto. Dos goles en menos de tres minutos—obra de Roberto Meraz y un remate cruzado de Jefferson Intriago—voltearon el partido y sellaron una victoria 3-2 que pocos vieron venir.

Lo extraordinario no fue solo el resultado, sino el contexto. Cruz Azul llegaba como favorito, con una racha de cinco partidos sin perder y una defensa que había concedido apenas tres goles en los últimos 450 minutos de juego. Los datos de Liga MX Stats señalaban que, desde 2020, solo el 8% de los equipos que iban perdiendo por un gol al minuto 80 lograba dar vuelta el marcador. Mazatlán no solo lo hizo: lo hizo con una intensidad que desbordó hasta al más escéptico.

El técnico Ramón Morales había insistido en los días previos en la necesidad de «jugar sin miedo». Sus palabras encontraron eco en un equipo que, lejos de encogerse ante la presión, aceleró el ritmo cuando el partido parecía perdido. La conexión entre el mediocampo y el ataque, criticada en jornadas anteriores, floreció justamente en el momento más crítico.

Esta remontada no es un simple triunfo más. Redefine la temporada de un Mazatlán que, hasta ahora, había navegado entre altibajos. Con este resultado, el equipo no solo suma tres puntos clave en la tabla, sino que envía un mensaje claro: la capacidad de reacción está viva, incluso contra gigantes como Cruz Azul.

El Mazatlán demostró una vez más que el fútbol no se juega sobre el papel, sino con garra y corazón, al lograr una remontada épica en los minutos finales que dejará marca en la memoria de la Liga MX. Dos goles en el 85, uno de ellos con un disparo cruzado de Montés que se coló como cuchillo en mantequilla, sellaron un 3-2 que expuso las carencias defensivas de Cruz Azul en los momentos decisivos—un error que equipos con menos jerarquía están aprovechando esta temporada.

Quien pretenda entender el verdadero ritmo del torneo debe fijarse en estos partidos: donde la intensidad no decae hasta el silbato final y los detalles, como un desmarque mal cubierto o un balón parado mal ejecutado, deciden destinos. La Máquina tendrá que ajustar su bloque si no quiere repetir tropiezos contra rivales que, como el Mazatlán, ya no temen plantarse de tú a tú ante los grandes.

El próximo capítulo de esta Liga promete más sorpresas, porque cuando el hambre supera al nombre, el espectáculo está garantizado.