Los Dallas Cowboys han convertido el MetLife Stadium en territorio propio los últimos tres años. Con victorias consecutivas en 2021, 2022 y 2023 —incluido un contundente 49-17 en la Semana 1 de esta temporada—, la franquicia de Texas no solo domina el historial reciente, sino que ha convertido el ny giants vs cowboys en un duelo de superioridad clara. La defensa de Dallas, segunda mejor contra la carrera en la NFL, y un ataque liderado por Dak Prescott con 24 touchdowns en la temporada, exponen las debilidades de un equipo neoyorquino que llega con el peor récord de la división (5-8) y una ofensiva anémica, última en yardas por juego.
El enfrentamiento de la Semana 15 no es otro partido más en el calendario: es una prueba de fuego para unos Giants que arrastra una racha de cinco derrotas en sus últimos seis juegos y una crisis en la línea ofensiva, permitiendo 47 capturas al quarterback en lo que va de año. Mientras los Cowboys pelean por asegurar el título divisional y un bye en playoffs, el ny giants vs cowboys se transforma en un examen de orgullo para Brian Daboll. Sin Saquon Barkley —fuera por lesión— y con Daniel Jones bajo presión constante, Nueva York necesita más que un milagro: requiere un plan impecable para evitar que la sombra de Dallas siga alargándose sobre su temporada.
Un historial de rivalidad con sabor a derrota

La rivalidad entre Giants y Cowboys trasciende el simple deporte. Desde 1960, cuando Dallas ingresó a la NFL como equipo de expansión, cada encuentro ha cargado con el peso de una historia escrita en su mayoría por los texanos. Los números no mienten: en 127 enfrentamientos oficiales, los Cowboys lideran la serie con 73 victorias, dejando a Nueva York con un sabor amargo que se repite con frecuencia.
El último capítulo de esta pugna, sin embargo, duele más que otros. Tres derrotas consecutivas ante Dallas —incluida la humillación de la temporada pasada con un marcador de 49-17— han convertido este duelo en una prueba psicológica para el vestuario de los Giants. Analistas deportivos señalan que, desde 2020, el equipo neoyorquino ha permitido un promedio de 30 puntos por partido contra su rival de división, una cifra que expone sus debilidades defensivas en los momentos clave.
No es solo cuestión de estadísticas. Hay algo en el AT&T Stadium que parece paralizar a los Giants. La afición cowboy, con su tradicional ruido ensordecedor, y la presión de un partido que suele decidir el rumbo de la división Este, han creado un escenario donde Nueva York tropieza una y otra vez.
La memoria colectiva del equipo aún guarda el fantasma de 2016, cuando una victoria en Dallas les habría dado el pase a playoffs. Perdieron 19-10. Desde entonces, cada visita a Texas se siente como una deuda pendiente.
Saquon Barkley y la ofensiva que debe despertar

El corazón de la ofensiva de los Giants late con ritmo irregular. Saquon Barkley, ese corredor explosivo que en 2022 acumuló 1,312 yardas terrestres, ahora arrastra promedios que no reflejan su potencial: apenas 3.3 yardas por acarreo en las últimas cuatro semanas. No es el mismo jugador que desequilibraba defensivas con cortes precisos y velocidad de primer down.
El problema va más allá de Barkley. La línea ofensiva, con cambios constantes por lesiones, ha permitido 27 capturas en los últimos tres juegos. Cuando el quarterback no tiene tiempo y el juego terrestre no avanza, las opciones se reducen a pases forzados bajo presión.
Analistas de la NFL señalan un patrón claro: en las victorias de los Giants este año, Barkley superó las 80 yardas combinadas (terrestres y aéreas). Contra Dallas, un equipo que cede 105 yardas por tierra en promedio, podría ser la oportunidad para romper la sequía.
La clave no está solo en sus piernas, sino en cómo el coordinador ofensivo Mike Kafka diseña jugadas que exploten los huecos entre los tackles de los Cowboys. Si Barkley recupera su ritmo, la ofensiva entera respira.
El pronóstico y cómo ver el partido decisivo

El duelo entre Giants y Cowboys en la semana 15 llega cargado de tensión, con Dallas como favorito en las casas de apuestas (-6.5) tras dominar el histórico enfrentamiento. Los analistas destacan una tendencia clara: en los últimos cinco partidos entre ambos, los Cowboys han promediado 30.2 puntos por juego, mientras que la ofensiva de Nueva York apenas superó los 17 en tres de esos encuentros. La presión recae sobre Daniel Jones para revertir una racha que se extiende desde 2021, cuando los Giants lograron su última victoria en esta rivalidad.
El pronóstico meteorológico en el AT&T Stadium no será un factor decisivo. Se espera un techo cerrado y condiciones controladas, con temperatura estable en los 22°C. Esto elimina variables climáticas, dejando el resultado en manos del rendimiento puro.
Para los aficionados en Estados Unidos, el partido se transmitirá en Fox a las 4:25 p.m. ET, con cobertura previa desde las 3:30 p.m. Los suscriptores de NFL+ podrán seguirlo en vivo desde dispositivos móviles, mientras que en México y Latinoamérica ESPN y Star+ tendrán los derechos. Las opciones de streaming incluyen FuboTV y YouTube TV para quienes busquen alternativas al cable tradicional.
La clave estará en la línea ofensiva de los Giants. Dallas lidera la NFL en capturas (52 en la temporada), y su defensa, comandada por Micah Parsons, ha registrado al menos tres sacks en cuatro de los últimos seis juegos. Si Nueva York no protege a Jones, la racha negativa podría alargarse.
El duelo del domingo no es solo otro partido de temporada regular: es una prueba de carácter para unos Giants que necesitan recuperar su identidad defensiva y consistencia ofensiva si quieren mantener vivas sus aspiraciones en la NFC. La racha de tres derrotas consecutivas ha expuesto fallos en la línea ofensiva y una secundaria vulnerable, errores que Dallas no dudará en explotar si Nueva York no ajusta su juego desde el primer cuarto.
Para romper la mala racha, el equipo de Brian Daboll debe priorizar el control del reloj con un juego terrestre efectivo—Saquon Barkley tendrá que ser el eje—y forzar a Dak Prescott a jugar bajo presión constante, algo que solo lograrán si Kayvon Thibodeaux y Dexter Lawrence dominan la línea de scrimmage. Más allá del resultado, este encuentro marcará el tono de lo que queda de temporada: un triunfo reavivaría la chispa en un vestuario que ya conoció el sabor de los playoffs el año pasado.

