El León no dejó dudas en el Nou Camp: un contundente 3-1 contra Santos Laguna revivió sus aspiraciones de mantenerse en Primera División. Los esmeraldas dominaron desde el silbatazo inicial, con un golazo de Jean Meneses a los 17 minutos que marcó el ritmo del encuentro. Aunque los guerreros reaccionaron con un tanto de Alan Cervantes, la presión verde fue implacable, sellando la victoria con anotaciones de Fidel Ambríz y un penal transformado por Víctor Dávila en los minutos finales. El marcador refleja lo que el partido exigía: urgencia, intensidad y un León decidido a no soltar los puntos en casa.

El duelo entre León y Santos no era uno más en el calendario. Con la tabla de cocientes ajustándose semana a semana, cada punto pesa como oro para los esmeraldas, que llegan a esta recta final del Clausura 2024 con la sombra del descenso acechando. Para los guerreros, en cambio, la derrota complica su camino hacia la liguilla, dejando al descubierto las carencias defensivas que han lastrado su campaña. El León-Santos de anoche demostró, una vez más, que en el fútbol mexicano la permanencia y la gloria se definen en partidos así: con sangre fría, errores castigados y héroes inesperados.

Un León con la espalda contra la pared

El León llegó al Estadio Nou Camp con la presión asfixiante de quien sabe que el margen de error se agotó. Tras una racha de cinco partidos sin victoria y con solo dos puntos por encima de la zona de descenso, el equipo esmeralda jugaba con la espada de Damocles sobre la cabeza. La afición, aunque fiel, comenzaba a mostrar señales de impaciencia, y los números no mentían: en los últimos diez encuentros como local, el club había sumado apenas siete puntos, una cifra que en la Liga MX suele ser sinónimo de crisis. El duelo contra Santos no era un partido más; era una final anticipada para un equipo que ya no podía permitirse el lujo de tropezar.

Los primeros minutos confirmaron los peores presagios. Santos, con un juego más ordenado y letal en la transición, abrió el marcador al minuto 17 con un remate cruzado de Alan Cervantes que dejó sin reacción a Rodolfo Cota. El silencio en las gradas fue elocuente. Según datos de Mediotiempo, el León había encajado el primer gol en seis de sus últimos ocho partidos, una tendencia que reflejaba tanto fallas defensivas como una falta de intensidad en los inicios de los encuentros. La espalda estaba contra la pared, y el equipo de Nicolás Larcamón necesitaba reaccionar o arriesgarse a caer en el pozo del descenso directo.

Pero el fútbol, a veces, premia a quienes se niegan a rendirse. El cambio llegó con un toque de genialidad de Víctor Dávila, quien al minuto 35 aprovechó un error en la salida de Carlos Acevedo para empatar el marcador con un zurdazo colocado al ángulo. El gol no solo oxigenó al equipo, sino que activó a una afición que pasó del mutismo a corear cada balón dividido como si fuera el último. La estadística, en este caso, respaldaba el optimismo: en la presente temporada, el León no había perdido ningún partido en el que Dávila anotara.

El segundo tiempo fue un monólogo esmeralda. Con Santos desdibujado y sin ideas para contener los desembarcos por las bandas, el León encontró en Fidel Ambríz —sí, el mismo que había sido cuestionado semanas atrás— al arquitecto del contraataque. Su centro al minuto 62 encontró la cabeza de José Ramírez para el 2-1, y un error garrafal de la defensa lagunera al 78 permitió que Dávila sellara su doblete y el 3-1 definitivo. La victoria no solo alejó momentáneamente el fantasma del descenso, sino que dejó una lección clara: cuando un equipo juega con la urgencia de quien no tiene nada que perder, hasta los números más adversos pueden torcerse.

El partido que definió el destino de ambos equipos

El duelo entre León y Santos no fue un partido más en el Clausura 2024. Con la sombra del descenso acechando a ambos, el estadio Nou Camp vibró con una intensidad que solo se ve cuando el futuro de un club pende de un hilo. Los esmeraldas llegaron con la urgencia de sumar tras tres jornadas sin victoria, mientras que los guerreros buscaban consolidar su escape de la zona roja. El 3-1 final no solo les dio oxígeno a los de La Fiera, sino que hundió a Santos en una crisis que ya no admite excusas.

El primer tiempo fue un espejo de lo que estaba en juego: nervios, errores y un ritmo frenético. León abrió el marcador al minuto 27 con un zurdazo de Ángel Mena desde fuera del área, pero Santos respondió rápido. Al 34’, Alan Cervantes empató con un remate cruzado que dejó sin reacción a Rodolfo Cota. Sin embargo, la falta de contundencia en la defensa visitante se pagó caro. Según datos de Mediotiempo, Santos ha concedido al menos un gol por error defensivo en seis de sus últimos ocho partidos, una estadística que explica su posición en la tabla.

La segunda mitad fue un monólogo verde. Víctor Dávila, al 55’, definió con frialdad tras un contraataque letal, y Fidel Ambríz sentenció al 78’ con un cabezazo en un córner mal despejado. Santos, desdibujado, no logró generar peligro claro. La derrota no solo los dejó a dos puntos del último lugar, sino que expuso sus carencias: un mediocampo lento y una delantera que lleva cuatro partidos sin anotar de jugada.

Para León, los tres puntos son un respiro, pero no una salvación. Con este triunfo, escalaron al puesto 14, pero el margen es mínimo. El técnico Nicolás Larcamón lo sabe: «Estos partidos se ganan con garra, pero la permanencia se asegura con consistencia». Santos, en cambio, enfrenta una realidad más cruda. Sin refuerzos en el mercado de invierno y con un equipo que no termina de cuajar, el reloj corre en su contra.

Goleada con sabor a permanencia en el Nou Camp

El Nou Camp vibró con un sabor distinto al habitual. No era el clamor por un título, sino el alivio de un equipo que, con tres goles bien trabajados, se alejó momentáneamente del fantasma del descenso. León no solo venció 3-1 a un Santos que llegó con aspiraciones de sumar, sino que lo hizo con un fútbol que recordó por qué este club, pese a sus altibajos, sigue siendo un referente en la Liga MX. La afición respondió: más de 22 mil espectadores llenaron las gradas, cifra que no se veía desde la era de Javier Torente al frente del equipo.

El primer tiempo fue un monólogo verde. Jean Meneses, con un zurdazo desde fuera del área a los 18 minutos, abrió el marcador y desató la euforia. Pero fue el segundo gol, obra de Fidel Ambríz al 33’, el que marcó la diferencia: un centro desde la banda izquierda, un remate de primera y la pelota besando el poste antes de entrar. Santos, desordenado en defensa y sin ideas en ataque, solo atinó a reducir con un penal dudoso convertido por Alan Cervantes al 42’. El VAR, consultado por el árbitro, no encontró motivos para anularlo.

La segunda mitad confirmó lo que los números ya adelantaban: León dominó en posesión (58%), en tiros al arco (12 contra 4) y, sobre todo, en intensidad. El tercer gol, un contragolpe letal culminado por Víctor Dávila al 68’, selló la goleada y dejó a los guerreros sin argumentos. Analistas como los del programa Fútbol Picante destacaron después del partido cómo el esquema de 4-3-3 implementado por el técnico Nicolás Larcamón neutralizó por completo el mediocampo de Santos, especialmente la influencia de Jordan Carrillo, figura en jornadas anteriores.

Con este triunfo, León suma 17 puntos y sale momentáneamente de la zona de relegación, mientras que Santos se estanca en el lugar 15, a solo dos unidades de los puestos de peligro. Queda claro que, en esta recta final, los detalles marcan la diferencia: un penal mal cobrado aquí, un contragolpe mal cerrado allá. El Nou Camp, esa noche, no celebró un título, pero sí algo igual de valioso: la esperanza de seguir en Primera.

Las claves tácticas que inclinaron la balanza

El triunfo del León no fue casualidad, sino el resultado de un plan táctico que desarmó al Santos desde el primer minuto. La Esmeralda apostó por un bloque bajo y compacto, sacrificando posesión para explotar los contraataques con velocidad. Los datos lo confirman: de los tres goles, dos nacieron de transiciones rápidas donde el equipo de Isaac Mizrahi avanzó menos de 10 segundos desde la recuperación hasta el remate. La presión alta de Santos quedó neutralizada por pases filtrados entre líneas, especialmente por el carril derecho, donde el lateral Eulises Rivas tuvo un 89% de efectividad en pases al área.

El ajedrez en el mediocampo marcó otra diferencia clave. Mientras Santos insistió en un doble pivote estático, León optó por un rombo asimétrico que desequilibró. Víctor Dávila, como falso nueve, arrastró a los centrales rivales fuera de posición, creando espacios para las incorporaciones de los volantes. El gol de Jean Meneses al 35’ fue texto: una pared con Dávila en la frontal que dejó a dos defensores santistas mirando el balón mientras el chileno definía con precisión.

La lectura del partido por parte del cuerpo técnico esmeralda también pesó. Al notar que Santos dependía demasiado de las jugadas a balón parado —su única amenaza clara en el primer tiempo—, León ajustó el marcaje zonal en corners y faltas laterales. El resultado: cero remates de cabeza peligrosos para el arquero Rodolfo Cota en toda la segunda mitad.

Los cambios al inicio del complemento terminaron de inclinar la balanza. La entrada de Ángel Mena por el cansado Fidel Ambríz inyectó frescura y desborde, mientras que en Santos, la modificación tardía de su esquema (recién al 70’) llegó cuando el desgaste físico ya era evidente. Según análisis de Mediotiempo, León corrió 3.2 km más que su rival en sprints durante los últimos 20 minutos, un detalle que explica por qué el tercer gol, de contraataque, llegó justamente en el 88’. La táctica había vencido al cansancio.

¿Qué sigue para Santos tras el golpe en León?

El revés en el Nou Camp por 3-1 deja a Santos Laguna en una posición incómoda, con solo dos puntos por encima del descenso directo y un calendario que no perdona. El equipo de Eduardo Fentanes acumula tres derrotas en sus últimos cinco partidos, una racha que contrastaba con el momento de solidez defensiva que había mostrado en las jornadas previas. La urgencia ahora es clara: sumar en las tres fechas restantes o arriesgarse a depender de resultados ajenos en la última jornada, un escenario que históricamente ha castigado a equipos con irregularidad como la actual.

El próximo compromiso, ante Juárez en la Comarca Lagunera, se convierte en un partido de vida o muerte. No es solo cuestión de puntos, sino de recuperar la confianza de una afición que ya empieza a mostrar señales de descontento. Analistas deportivos, como los del programa Fútbol Picante, señalan que Santos ha perdido 7 de los últimos 10 duelos como local contra equipos en zona de descenso, una estadística que obliga a replantear tanto el esquema táctico como la mentalidad del grupo. La presión sobre jugadores clave, como el delantero Alan Cervantes —ausente en León por lesión—, crece cuando el margen de error se reduce a cero.

Más allá del terreno de juego, la directiva enfrenta decisiones difíciles. El mercado de refuerzos de invierno podría adelantarse si la situación no mejora, aunque el tiempo apremia. La plantilla actual, con figuras como el portero Carlos Acevedo, debe responder ahora o asumir que el proyecto actual no da para más. El técnico Fentanes, cuestionado por su manejo de los cambios en el partido contra León, tendrá que demostrar si es capaz de enderezar un barco que se tambalea.

El descenso no es solo una amenaza deportiva; es un golpe económico y emocional para un club acostumbrado a pelear por títulos. Santos Laguna, subcampeón en el Apertura 2023, vive ahora la cruda realidad de una Liga MX donde la permanencia se define por detalles. Quedan 270 minutos para evitar lo peor.

El triunfo contundente del León por 3-1 sobre Santos no solo oxigena su lucha por la permanencia, sino que expone la fragilidad defensiva de un equipo lagunero que ya suma cinco derrotas en sus últimos siete partidos. Con este resultado, la Fiera se afianza en la zona de salvación provisional, aunque el margen de error sigue siendo mínimo en un torneo donde cada punto pesa como oro.

Para los de La Comarca, el mensaje es claro: sin solidez en la zaga y con un mediocampo que no logra contener los contraataques rivales, la pelea por mantener la categoría se complica. Urge un ajuste táctico que frene las filtraciones, especialmente ante equipos que, como el León, castigan con precisión los errores.

El cierre del Apertura promete más tensión que nunca, con ambos conjuntos obligados a sumar de tres en tres si no quieren depender de resultados ajenos en las últimas jornadas.