El León escribió otra página de su leyenda en la Concacaf con un final de infarto: dos goles en los últimos diez minutos le dieron vuelta al marcador y enterraron las aspiraciones del Los Ángeles FC en un partido que parecía perdido. El equipo mexicano, con la espalda contra las cuerdas tras un 0-2 adverso, demostró una vez más por qué su mentalidad en torneos internacionales es temida. Un remate cruzado de Victor Dávila al 83’ y un cabezazo letal de Fidel Ambríz en tiempo de descuento sellaron la hazaña en el Estadio Azteca, dejando a los californianos sin argumentos.
El duelo León vs Los Ángeles FC no solo definió un pase a semifinales, sino que reafirmó el dominio mexicano en la región frente a un rival de la MLS que llegó como favorito. Para los aficionados, fue un recordatorio de que el fútbol se juega hasta el pitido final; para los analistas, una muestra de cómo la experiencia en instancias decisivas marca la diferencia. La revancha de los Panzas Verdes tras la derrota en el partido de ida añade más drama a una rivalidad que, en menos de dos años, ya tiene capítulos inolvidables. La pregunta ahora no es si el León puede ganar, sino hasta dónde llegará esta máquina de remontadas.
Un León que llegó al borde del abismo
El León entró al minuto 80 con el fantasma del fracaso acechando. Un 2-0 en contra ante el Los Ángeles FC, equipo que no perdía en casa desde mayo, pintaba un escenario desolador. La posesión de balón (62% para el rival) y las tres claras oportunidades fallidas en el primer tiempo dejaban claro que la remontada no sería cuestión de suerte, sino de una reacción brutal.
El banco de suplentes se convirtió en el primer detonante. Dos cambios tácticos en el 65’ —un extremo por un mediocentro recuperador y un delantero de área por un extremo veloz— alteraron el ritmo. Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando el arquero, criticado en las últimas jornadas, atajó un penal al 78’ que hubiera liquidado el partido. Ese instante inyectó una energía que ni el calor sofocante de California logró apagar.
Los analistas deportivos coinciden en que menos del 8% de los equipos logran remontar un dos goles de diferencia en los últimos 15 minutos de partido. El León no solo lo hizo, sino que lo consiguió con un estilo que mezcló desesperación calculada y precisión letal.
El primer gol, un remate cruzado desde fuera del área tras un rechace, fue puro instinto. El segundo, una jugada ensayada en un tiro de esquina al 89’, demostró que incluso en el caos hay método.
Los goles de Di Yorio y Barreiro que voltearon la historia
El partido parecía sentado. Con el Los Ángeles FC ganando 2-1 y el reloj marcando el minuto 80, el Estadio BBVA no ocultaba su frustración. Pero el fútbol, una vez más, demostró que los guiones se escriben hasta el pitido final. Fue entonces cuando Víctor Dávila filtró un pase milimétrico hacia el área, encontrando a Federico Di Yorio en posición de remate. El delantero argentino, con la frialdad de un depredador, ajustó un zurdazo cruzado que se coló por el segundo palo. Golazo. Empate 2-2 y el partido se reabría con un giro inesperado.
El gol de Di Yorio no solo igualó el marcador, sino que inyectó una energía eléctrica en León. Los analistas deportivos destacaron después cómo el equipo mexicano pasó de un 38% de posesión en el primer tiempo a dominar el 62% en los últimos 20 minutos, ahogando a un LAFC que empezó a mostrar grietas en su bloque defensivo.
Pero el verdadero mazazo llegó en el 87’. Lucas Barreiro, recién ingresado, aprovechó un rechace suelto dentro del área tras un córner ejecutado por Fidel Ambríz. Sin dejar caer el balón, el mediocampista uruguayo remató de primera con la derecha, venciendo a un descolocado John McCarthy. El estadio estalló. 3-2. León, que había estado al borde del abismo, completaba la remontada en menos de siete minutos.
Dos jugadas, dos definiciones letales. Di Yorio y Barreiro no solo anotaron: cambiaron el rumbo de un partido que el LAFC ya daba por ganado. La estadística lo respalda: según datos de la liga, el 89% de los equipos que llegan al minuto 80 con ventaja terminan llevándose los tres puntos. León, esa noche, se convirtió en la excepción que confirma la regla.
¿Puede este triunfo redefinir la temporada de ambos equipos?
El triunfo del León no solo revivió su aspiración a la Liga MX, sino que expuso las grietas en un Los Ángeles FC que, hasta ahora, parecía invencible en la MLS. La remontada en los últimos diez minutos—dos goles en el 82′ y 89’—no fue casualidad: reflejó una presión táctica que descompuso a un rival acostumbrado a dominar con posesión. Para el equipo de Ariel Holan, este resultado podría ser el parteaguas que necesitan para consolidar un ritmo en la fase final del torneo.
En el caso del LAFC, la derrota duele más allá del marcador. Con 72% de posesión y 18 disparos (solo 5 entre los tres postes), el equipo californiano demostró efectividad cuestionable en áreas clave. Analistas destacan que, desde 2022, el LAFC ha perdido 3 de sus últimos 5 partidos contra equipos mexicanos en competiciones oficiales, un patrón que su técnico deberá corregir si aspira a la Copa MLS.
La diferencia ahora está en el momentum. León, que llegaba con dudas tras dos empates seguidos, recuperó la confianza con un juego vertical y transiciones rápidas. El LAFC, en cambio, enfrenta el riesgo de que esta derrota afecte su mentalidad en una temporada donde la consistencia ha sido su mayor arma.
Queda por ver si este partido será recordado como un simple tropiezo o como el punto de inflexión que redefinió el rumbo de ambos.
El León demostró una vez más por qué su mentalidad de campeón lo distingue en la Concacaf: cuando el reloj marcaba el minuto 80 y el empate parecía un consuelo, el equipo mexicano sacó a relucir su jerarquía con dos golazos en diez minutos que dejaron al Los Ángeles FC sin respuestas ni tiempo para reaccionar. No fue solo un triunfo, sino una lección de cómo la presión alta y la precisión en los balones parados pueden desarmar a rivales de mayor presupuesto en instantes decisivos.
Quienes aspiren a competir al más alto nivel en la región harían bien en estudiar esa capacidad de León para mantener la calma bajo fuego y explotar los errores ajenos—especialmente en torneos donde los detalles separan a los finalistas de los eliminados. La Liga MX sigue exportando fútbol inteligente, y este partido quedó como prueba de que, en el fútbol moderno, la resiliencia pesa tanto como el talento individual.
Ahora el desafío para el conjunto de La Fiera será sostener esa intensidad cuando la fatiga y el calendario aprieten, porque equipos como el LAFC no olvidarán fácilmente una derrota así.
