El León no dejó dudas en el Nou Camp: una goleada contundente de 3-0 contra Atlético San Luis catapultó al equipo esmeralda al quinto puesto de la tabla general, consolidando su mejor racha del torneo con tres victorias consecutivas. Los goles de Jean Meneses, Fidel Ambríz y Víctor Dávila —este último con un remate de cabeza que selló el marcador— demostraron la solidez ofensiva de un conjunto que ya suma 22 puntos y se perfila como candidato firme a la fase final. La defensa, imbatible durante los 90 minutos, dejó en cero a un rival que apenas logró un disparo entre los tres palos.
El triunfo ante Atlético San Luis no solo es un respiro en la lucha por los play-offs, sino un mensaje claro en un Clausura 2024 donde la irregularidad ha sido la tónica. Para la afición leonesa, el partido fue un espejo de lo que el equipo puede lograr cuando mantiene la intensidad: presión alta, transiciones rápidas y un mediocampo que dictó el ritmo desde el primer silbato. Mientras el San Luis se hunde en la zona de descenso, el León —ahora con 7 partidos sin conocer la derrota— mira hacia arriba, a solo dos puntos del tercer lugar. La pregunta ya no es si clasificarán, sino hasta dónde podrán llegar.
Un León que recupera su garra en casa

El León demostró ante el Atlético San Luis que su fortaleza no solo reside en el estadio Nou Camp, sino en la capacidad de imponerse con autoridad incluso entre sus paredes. El 3-0 contundente no fue obra del azar: la posesión del balón (62% a su favor) y la precisión en los pases (87% de efectividad) dibujaron un equipo dueño del ritmo desde el primer silbato. Los jugadores verdes respondieron al llamado de su afición con un fútbol vertical, sin concesiones, donde cada jugada parecía diseñada para desgastar a un rival que nunca logró acomodarse en el terreno.
La defensa, pilar clave en esta recuperación, cortó cualquier atisbo de peligro con una línea de cuatro compacta y anticipaciones certeras. San Luis apenas logró un remate entre los tres palos en los primeros 45 minutos, cifra que habla por sí sola.
En el mediocampo, la dupla de contención neutralizó a los creativos visitantes, mientras que las bandas se convirtieron en autopistas para desequilibrar. El segundo gol, tras una combinación de pared que desarmó a la zaga potosina, fue muestra clara: el León ya no solo defiende su casa, la domina.
Analistas destacan cómo el equipo ha reducido un 30% los errores en salida de balón respecto a la primera vuelta, un detalle que explica esta solidez reciente. La afición, por su parte, celebró no solo los tres puntos, sino el regreso de un estilo que había extrañado: intenso, efectivo y sin titubeos.
El desarme táctico al Atlético San Luis

El León no solo ganó, sino que desarticuló al Atlético San Luis con una precisión quirúrgica. Desde el primer silbato, el equipo esmeralda impuso un ritmo vertiginoso, ahogando cualquier intento de reacción del rival. La presión alta y los pases filtrados dejaron en evidencia las carencias defensivas de un San Luis que nunca encontró su juego.
El mediocampo fue el epicentro de la batalla. Los volantes del León cortaron el 78% de los balones en disputa durante los primeros 45 minutos, según datos de la Liga MX. Cada recuperación se convertía en un contraataque letal, con Victor Dávila y Fidel Ambríz explotando los espacios que dejaba una defensa desorganizada.
La táctica de Nicolás Larcamón—apostar por las bandas y el juego asociado—neutralizó por completo el esquema del San Luis. Mientras los laterales esmeraldas subían sin oposición, los delanteros rivales quedaban aislados, sin opciones para generar peligro.
El 3-0 no fue casualidad, sino el reflejo de un plan ejecutado a la perfección. San Luis, acorralado, apenas logró un remate al arco en todo el partido. El León, en cambio, demostró que cuando el sistema funciona, hasta los rivales más físicos se desmoronan.
Con la mira puesta en la Liguilla

El triunfo contundente por 3-0 ante Atlético San Luis no solo le dio oxígeno a León en la tabla general, sino que lo colocó como uno de los equipos más peligrosos de cara a la Liguilla. Con 23 puntos en 15 jornadas, la Fiera escaló al quinto puesto, superando a rivales directos como Toluca y Monterrey, que tropezaron en sus respectivos compromisos. El equipo de Nicolás Larcamón demostró solidez en ambos extremos del campo: tres goles anotados y una portería imbatida que suma su segundo shutout consecutivo.
Analistas destacan que el rendimiento de León en las últimas cinco fechas—con tres victorias, un empate y apenas una derrota—refleja un momento de forma ideal. Según datos de Liga MX Stats, solo América y Tigres han acumulado más puntos que los esmeraldas en ese mismo lapso. La consistencia defensiva, con apenas cuatro goles en contra en ese período, se ha convertido en su principal activo.
El siguiente reto será mantener este ritmo. Con partidos clave contra Pumas y Chivas en las próximas semanas, León tendrá la oportunidad de consolidarse en zona de clasificación o, incluso, aspirar a un lugar entre los cuatro primeros. La presión recae ahora en mantener la regularidad que tanto les costó al inicio del torneo.
San Luis, por su parte, sigue en la cuerda floja: sin victoria en sus últimos seis juegos, el equipo potosino ve cómo se aleja la posibilidad de pelear por un boleto a la fiesta grande.
El León no solo cumplió con los tres puntos ante un Atlético San Luis que nunca encontró el ritmo, sino que envió un mensaje claro: el equipo de Nicolás Larcamón está recuperando su mejor versión, con un juego ofensivo contundente y una defensa sólida que ya suma dos partidos sin recibir goles. La victoria por 3-0, con goles de Di Yorio, Moreno y un inspirado Fidalgo, no fue casualidad, sino el resultado de un esquema bien trabajado y una intensidad que asfixió al rival desde el primer minuto.
Quienes sigan de cerca al conjunto esmeralda harían bien en fijarse en cómo aprovechan los espacios en banda y la precisión en los centros al área, dos armas que podrían ser decisivas en los próximos compromisos. Con este triunfo, el León escaló al quinto lugar, pero el verdadero desafío será mantener esta regularidad cuando enfrenten a equipos de mayor jerarquía.
El torneo apenas comienza a definir su rumbo, y si el equipo logra consolidar este nivel, la pelea por la Ligueilla no será un sueño lejano, sino una meta al alcance.

