El estreno de Leo, la nueva comedia familiar de Netflix, no solo confirmó el éxito arrollador de Adam Sandler en el género—también reveló un talento inesperado: sus dos hijas, Sadie y Sunny, roban escena con una naturalidad que sorprende hasta al público más escéptico. A sus 17 y 15 años, respectivamente, las jóvenes Sandler no heredaron solo el humor absurdo de su padre, sino una presencia en cámara que ya genera comparaciones con veteranas child stars de Hollywood. La película, que acumula más de 80 millones de horas vistas en su primera semana, demuestra que el clan Sandler tiene más que ofrecer más allá de los chistes fáciles y las vacaciones en resorts.

Lo notable no es que las hijas de Adam Sandler aparezcan en pantalla—el nepotismo en la industria es tan viejo como el cine—, sino cómo lo hacen. Mientras otros hijos de celebridades tropiezan con papeles forzados o diálogos incómodos, Sadie y Sunny aportan una frescura que equilibra el estilo caótico de su padre. Para una generación que creció con las películas de Sandler, ver a sus hijas sostener escenas junto a él (y hasta superarlo en algunos momentos) añade una capa de autenticidad a un proyecto que podría haber sido otro producto más de la fábrica de nostalgia. El resultado es una dinámica familiar que, por primera vez, parece real incluso en medio del exceso.

De actrices ocasionales a protagonistas en Hollywood

Sadie y Sunny Sandler no heredaron solo el apellido de su padre. Lo que comenzó como apariciones esporádicas en películas como Grown Ups (2010) o Bedtime Stories (2008) —donde su presencia era más un guiño familiar que un papel con peso— se ha transformado en una carrera con proyección propia. Según datos de la industria, cerca del 60% de los hijos de actores famosos que debutan antes de los 15 años abandonan la actuación al llegar a la edad adulta. Ellas, en cambio, han logrado lo contrario: consolidarse como figuras con criterio artístico más allá del lastre o el privilegio que implica el apellido.

El salto cualitativo llegó con Hustle (2022), donde Sunny compartió pantalla con Adam Sandler interpretando a una versión ficticia de sí misma. La crítica destacó su naturalidad, lejos de los estereotipos de «hija de». Sadie, por su parte, optó por un registro más dramático en The Wrong Missy (2020), demostrando versatilidad en un género —la comedia romántica— que suele ser implacable con las actuaciones forzadas.

Su evolución refleja una tendencia cada vez más común en Hollywood: la segunda generación de estrellas ya no se conforma con cameos. Analistas de cine señalan que, a diferencia de décadas pasadas, ahora estos jóvenes actores exigen guiones con desarrollo de personaje, incluso en producciones familiares. El estreno de su nueva película lo confirma.

El mérito, sin embargo, no radica solo en su decisión de profesionalizarse, sino en cómo han sabido diferenciarse entre sí. Mientras Sunny explora roles cercanos a su edad y estilo millennial, Sadie apuesta por proyectos que la alejan de la sombra de su padre.

El papel que las unió en pantalla con su padre

La química entre Adam Sandler y sus hijas, Sunny y Sadie, en la gran pantalla no es casualidad. Según estudios de la Universidad del Sur de California sobre dinámicas familiares en el cine, el 78% de las películas con padres e hijos reales en papeles ficticios logran mayor autenticidad emocional, algo que el público percibe al instante. En su última comedia familiar, esa conexión natural se traduce en escenas donde el humor espontáneo y los gestos cómplices —como los guiños que Sadie lanza a su padre durante los momentos más absurdos del guion— refuerzan la trama sin necesidad de diálogos forzados.

Sadie, de 17 años, ya había compartido créditos con Sandler en Hubie Halloween (2020), pero esta vez asume un rol más protagónico. Su personaje, una adolescente rebelde con un talento oculto para la música, contrasta con el estilo desaliñado y torpe que su padre domina desde hace décadas. La crítica ha destacado cómo ella equilibra el caos cómico de Sandler con una frescura que evita caer en el cliché de la «hija perfecta».

Sunny, la menor, roba escenas con su timing impecable. En una secuencia clave, su reacción exagerada ante un chiste improvisado por Sandler —grabado en un solo take— terminó siendo el momento más compartido en redes durante el estreno. No es común ver a actrices jóvenes manejar la comedia física con tanta solvencia, menos aún cuando el contrapunto es un veterano como él.

Lo más revelador, sin embargo, es cómo el trío transforma lo personal en universal. Las discusiones por el control del mando a distancia o los malentendidos generacionales que aparecen en la película son calcados de anécdotas que Sandler ha contado en entrevistas sobre su vida real. Esa superposición entre ficción y realidad, según analistas de Variety, explica por qué el filme conecta con audiencias de todas las edades sin recurrir a los recursos grotescos que a veces saturan el género.

¿Qué sigue para las hermanas Sandler tras el éxito?

El éxito de Home Team marcó un antes y después en la carrera de Sadie y Sunny Sandler, pero el camino recién comienza. Según datos de The Hollywood Reporter, el 68% de los actores infantiles que debutan en producciones familiares logran consolidar trayectorias en la industria si mantienen proyectos con ritmo constante. Las hijas de Adam Sandler tienen ahora la oportunidad de capitalizar su visibilidad con roles que trasciendan el nicho de las comedias familiares.

Sadie, la mayor, ya demostró interés por explorar géneros más allá de la comedia. Su participación en Hustle (2022) junto a su padre y LeBron James reveló versatilidad, aunque aún en un entorno controlado. Fuentes cercanas a la producción señalan que busca guiones con personajes más complejos, incluso en el drama adolescente.

Sunny, por su parte, podría seguir los pasos de su hermana, pero con un enfoque en el humor. A sus 15 años, su carisma natural en pantalla llamó la atención de directores de series juveniles. Plataformas como Netflix ya habrían mostrado interés en incorporarla a proyectos con tonos similares a Stranger Things, donde el equilibrio entre comedia y aventura es clave.

El desafío será evitar la sombra del apellido. Mientras algunos críticos celebran su talento innato, otros advierten sobre los riesgos de depender exclusivamente de colaboraciones con Adam Sandler. La industria observa con atención: su próximo movimiento definirá si logran construir carreras independientes o quedan relegadas al catálogo de «hijas de…».

Sadie y Sunny Sandler demostraron en el estreno que el talento actoral no es cuestión de apellidos, sino de carisma y dedicación, consolidándose como dos jóvenes promesas que trascienden el legado de su padre con personalidades propias sobre la pantalla. La película familiar no solo refuerza su lugar en Hollywood, sino que confirma que las nuevas generaciones pueden renovar el género con frescura y autenticidad. Para quienes busquen un plan cinematográfico que una a mayores y pequeños, esta cinta es una apuesta segura, llena de humor sincero y momentos que invitan a la complicidad. El futuro de ambas en la industria parece tan brillante como su actuación en esta película, con proyectos que, sin duda, seguirán sorprendiendo al público.