Los números no mienten: la Major League Soccer (MLS) cerró 2023 con un promedio de 22,117 espectadores por partido, superando por primera vez en su historia a la Liga MX, tradicional gigante en asistencia dentro del fútbol norteamericano. El dato, confirmado por cifras oficiales de ambas competiciones, marca un hito en la rivalidad MLS vs Liga MX y refleja el crecimiento acelerado de la liga estadounidense, que en solo una década pasó de ser un torneo modesto a consolidarse como un referente en taquilla.

El cambio de tendencia no es casual. Mientras la Liga MX registró una caída del 3% en su afluencia durante la misma temporada, la MLS sumó récords en estadios como el BMO Stadium de Los Ángeles (27,673 por juego) o el Lower.com Field de Columbus (21,000 en fase regular), demostrando que la batalla MLS vs Liga MX ya no se limita a lo deportivo. Para los aficionados, las implicaciones son claras: el fútbol en Estados Unidos y Canadá ya no es un mercado emergente, sino una potencia con ambición de liderazgo regional.

El crecimiento imparable de la MLS en las gradas

El ascenso de la MLS en las gradas ya no es una promesa, sino una realidad consolidada. La liga estadounidense cerró 2023 con un promedio de 22,117 espectadores por partido, superando por primera vez a la Liga MX en asistencia media. El dato no solo refleja un crecimiento sostenido —el quinto año consecutivo batiendo récords—, sino también un cambio cultural: el fútbol en Estados Unidos y Canadá dejó de ser un deporte minoritario para convertirse en un espectáculo masivo.

Estadios como el Mercedes-Benz de Atlanta, con llenos superiores a los 70,000 fans en partidos clave, o el explosivo ambiente en el Lower.com Field de Columbus demuestran que la MLS ya no depende solo de franquicias tradicionales. Equipos como St. Louis City SC, en su año debut, promediaron 22,423 espectadores, cifras que muchos clubes mexicanos envidiarían. La inversión en infraestructura y la profesionalización de la experiencia del aficionado han dado sus frutos.

Analistas deportivos señalan que este crecimiento no es casual. La estrategia de la MLS —expansión a mercados emergentes, rivalidades regionales bien explotadas y una política de precios accesibles— contrasta con la saturación de horarios y la falta de renovación en algunos estadios de la Liga MX. Mientras en México el promedio de asistencia cayó un 3% en 2023, en Norteamérica el fútbol sigue ganando terreno, incluso en ciudades sin tradición previa.

El reto ahora es mantener el ritmo. Con la Copa Mundial 2026 en el horizonte, la MLS tiene la oportunidad de afianzar su posición no solo como la liga con más público en la Concacaf, sino como un referente global en gestión de aficionados.

Dónde y cómo la liga estadounidense dejó atrás a México

El crecimiento de la MLS no se limita a las cifras de asistencia. Mientras la Liga MX sigue concentrando su fuerza en estadios históricos como el Azteca o el BBVA, la liga estadounidense expandió su presencia con recintos modernos en mercados clave. Ciudades como Atlanta, Seattle y Charlotte demostraron que el fútbol puede llenar gradas con una experiencia diseñada para familias y nuevos aficionados, no solo para el público tradicional.

La estrategia de localización marcó la diferencia. La MLS apostó por sedes en zonas urbanas con alto poder adquisitivo y diversidad demográfica, donde el entretenimiento alrededor del partido—desde food trucks hasta eventos previos—se volvió tan relevante como el propio juego. En contraste, muchos equipos mexicanos dependen de una base de seguidores leales pero con menos recursos para innovar en la experiencia del espectador.

Un informe de Sports Business Journal destacó que el 60% de los estadios de la MLS tienen menos de 20 años, mientras que en México solo el 30% supera ese umbral. Esto se traduce en comodidades que atraen a un público más amplio: asientos con mayor espacio, tecnología de última generación y accesibilidad.

La Liga MX aún domina en pasión y tradición, pero la MLS ganó terreno con infraestructura y un modelo de negocio adaptado a las demandas actuales. No es casualidad que, según datos de 2023, el promedio de asistencia en EE.UU. superara por primera vez al mexicano en más de dos mil espectadores por partido.

¿Puede Liga MX recuperar su ventaja en los estadios?

El declive en la asistencia a los estadios de la Liga MX no es casualidad. Durante la última década, la afluencia promedio por partido cayó de 25,557 espectadores en 2013 a apenas 21,356 en 2023, según datos de la Federación Mexicana de Fútbol. Mientras la MLS celebra récords históricos, el fútbol mexicano enfrenta un desafío claro: recuperar el vínculo con su afición en las gradas.

El problema va más allá de los números. Analistas deportivos señalan que la experiencia en los estadios ha perdido atractivo: horarios incómodos, precios elevados en zonas premium y una percepción de falta de seguridad en algunos recintos alejan a los seguidores. La MLS, en cambio, ha invertido en infraestructura y promociones familiares, atrayendo a un público más diverso.

No todo está perdido. Clubes como Monterrey y Guadalajara mantienen llenos cercanos al 90% de capacidad, demostrando que el interés persiste cuando hay gestión inteligente. La clave podría estar en replicar esas estrategias a nivel liguero.

La competencia con la MLS ya no es solo deportiva, sino de modelo de negocio. Sin cambios estructurales, la brecha en las tribunas seguirá ampliándose.

Los números de 2023 dejan claro que la MLS no solo compite con la Liga MX en cancha, sino que ya la supera en las gradas, con un promedio de asistencia que refleja un crecimiento sostenido y una conexión más sólida con su público. El contraste entre el lleno en estadios como el Mercedes-Benz de Atlanta o el BMO de Toronto y la caída en recintos mexicanos tradicionalmente emblemáticos marca un cambio de era en el fútbol de la región.

Para las directivas de ambos lados, el reto ya no es solo atraer estrellas, sino diseñar experiencias que llenen estadios partido tras partido, desde precios accesibles hasta infraestructura moderna. La Liga MX, con su historia y pasión, tiene las herramientas para reaccionar; la MLS, en cambio, debe consolidar este momento sin confundir éxito puntual con dominio absoluto.

El 2024 será el año donde se defina si esta tendencia es un espejismo estadístico o el inicio de una nueva jerarquía en el fútbol norteaméricano.