Desde este lunes, la Línea Amarilla del Metro de CDMX opera con cuatro trenes adicionales durante las horas pico, una medida que incrementa su capacidad en un 15% y beneficia directamente a más de 400 mil usuarios diarios. La ampliación, anunciada por el Sistema de Transporte Colectivo (STC), responde a la creciente demanda en esta ruta crítica que conecta Buenavista con San Lázaro, pasando por estaciones con alta afluencia como Garibaldi y Bellas Artes. Los nuevos convoyes, modelo NM-16, se suman a la flota existente para reducir los tiempos de espera, que en horarios críticos solían superar los 10 minutos.

La Línea Amarilla del Metro no solo es una de las más transitadas de la red, sino también un eje clave para miles de capitalinos que dependen de ella para llegar a centros laborales, educativos y de salud. Con esta expansión, las autoridades buscan aliviar el hacinamiento en vagones, un problema recurrente en tramos como el que va de Hidalgo a Juárez, donde la saturación llega a superar el 200% de su capacidad. La estrategia forma parte de un plan más amplio para modernizar el servicio, que incluye mantenimiento preventivo y la renovación de vías en sectores críticos.

De una línea saturada a mejoras concretas

La Línea 2 del Metro, conocida como la Amarilla, ha sido durante años sinónimo de aglomeraciones y tiempos de espera prolongados. Con más de 400 mil usuarios diarios en días laborables, según cifras oficiales del Sistema de Transporte Colectivo, esta ruta que conecta Cuatro Caminos con Tasqueña registraba saturación crítica en horarios pico, especialmente entre las 7:00 y 9:00 horas.

El aumento de cuatro trenes en circulación durante las horas de mayor demanda no es un ajuste menor. Especialistas en transporte urbano destacan que, en sistemas como el de la CDMX, incrementar la frecuencia de paso en un 20% puede reducir hasta en un 30% los tiempos de espera en andenes, siempre que la infraestructura lo permita.

Los cambios ya se sienten. Usuarios reportan menos presión en estaciones clave como Hidalgo, Bellas Artes y Pino Suárez, donde antes era común ver filas que se extendían más allá de los torniquetes. La medida, aunque temporal en un principio, responde a un plan de optimización que incluye también mejoras en la señalización y mantenimiento preventivo de vías.

Queda por ver si la solución se sostiene a mediano plazo. La Línea Amarilla, con sus 23.4 kilómetros de longitud y 24 estaciones, sigue siendo una de las más demandadas del sistema, y su capacidad depende no solo de más trenes, sino de una coordinación eficiente con otras líneas y modos de transporte.

Cuatro trenes extra: horarios y rutas afectadas

Los usuarios de la Línea 2 del Metro, conocida como la Amarilla, contarán con cuatro trenes adicionales durante las horas pico a partir de esta semana. El refuerzo operará de lunes a viernes entre las 7:00 y las 10:00 horas, así como de 17:00 a 20:00 horas, abarcando los tramos de mayor demanda: Tasqueña a Cuatro Caminos.

Especialistas en transporte público señalan que esta medida podría reducir hasta un 15% los tiempos de espera en estaciones críticas como Pino Suárez y Hidalgo, donde la afluencia supera los 80 mil pasajeros diarios en conjunto.

Las rutas afectadas incluyen los servicios expresos que conectan con la Línea 1 (Rosa) en Pino Suárez y con la Línea 3 (Verde Olivo) en Hidalgo, donde se registrarán ajustes menores en los horarios de paso para optimizar la sincronización. Los trenes adicionales circularán con una frecuencia promedio de 3 minutos en las horas de mayor saturación.

El Sistema de Transporte Colectivo recomendó a los usuarios consultar las pantallas informativas en las estaciones o la aplicación oficial para confirmar los horarios actualizados, ya que algunos trenes podrían sufrir variaciones de hasta 2 minutos según la demanda en tiempo real.

¿Qué sigue para la Línea 2 tras esta expansión?

La incorporación de cuatro trenes adicionales en hora pico no es el final, sino un paso estratégico dentro de un plan más amplio. Especialistas en movilidad urbana señalan que la Línea 2 —con un flujo diario que supera los 600 mil usuarios— requiere intervenciones estructurales para reducir saturaciones en tramos críticos como Tasqueña-Zócalo. La prioridad ahora apunta a optimizar la frecuencia entre convoyes, actualmente en 2.5 minutos durante las horas de mayor demanda.

En el corto plazo, las autoridades evalúan ajustes en los horarios de mantenimiento preventivo. Esto permitiría extender el servicio hasta la medianoche en días laborables, una demanda recurrente de los usuarios que dependen del transporte público en turnos nocturnos.

Más allá de los trenes, la modernización de sistemas de señalización y la renovación de vías en curvas pronunciadas —como las cercanas a Pino Suárez— figuran en la agenda técnica. Estos trabajos, aunque menos visibles, son clave para evitar retrasos por fallas mecánicas.

La expansión también abre el debate sobre la integración con otros modos de transporte. Mientras la Línea 12 sigue en recuperación, la Línea 2 podría convertirse en el eje articulador de un esquema que incluya más rutas de Metrobús y corredores de trolebús en el sur de la ciudad.

La incorporación de cuatro trenes adicionales en la Línea Amarilla durante las horas pico no solo alivia la saturación en estaciones críticas como Pantitlán o Oceanía, sino que demuestra cómo ajustes operativos concretos pueden mejorar la experiencia de millones de usuarios sin requerir obras monumentales. El beneficio es inmediato: menos esperas en andenes y viajes más predecibles en un corredor que conecta zonas densamente pobladas con el centro de la ciudad. Quienes transitan diariamente por esta línea ganarán al planear sus desplazamientos entre las 7:00 y 9:30 horas, horario donde el refuerzo tendrá mayor impacto, aunque conviene verificar los horarios actualizados en los canales oficiales del Metro para evitar contratiempos. Este movimiento sienta un precedente claro sobre el potencial de optimizar la infraestructura existente antes que apostar por expansiones costosas, un enfoque que bien podría replicarse en otras líneas con demandas similares.