El Dignity Health Sports Park vibró con un final de infarto cuando Rui Puig, con un zurdazo cruzado en el minuto 89, selló la remontada del LA Galaxy ante Santos Laguna. El 3-2 en el marcador no solo le dio el triunfo al equipo californiano en su último amistoso de pretemporada, sino que dejó en evidencia la resiliencia de un plantel que supo reaccionar cuando el reloj marcaba desventaja. El gol del joven mediocampista, su segundo en el partido, coronó una noche donde la intensidad y los errores defensivos se repartieron por igual.
El duelo entre LA Galaxy vs Santos no fue un simple fogueo: fue un termómetro para medir el estado de ambos equipos de cara a sus respectivas ligas. Para los angelinos, el triunfo sirve como inyección de moral antes de arrancar la MLS, mientras que los Guerreros exhibieron las mismas lagunas en defensa que los persiguieron en el Clausura 2024. Con figuras como Dejan Jovelić y el propio Puig brillando en ataque, el LA Galaxy vs Santos confirmó que, más allá del carácter amistoso, estos choques dejan lecciones claras: en el fútbol, la concentración hasta el pitido final no es negociable.
Un clásico amistoso con historia entre ambos equipos
El duelo entre LA Galaxy y Santos Laguna trasciende lo meramente deportivo. Se trata de un encuentro que, con los años, ha tejido una rivalidad amistosa cargada de anécdotas, desde partidos en la Concacaf hasta giras preparatorias que han dejado momentos memorables. La primera vez que ambos equipos se midieron fue en 2011 durante la fase de grupos de la Liga de Campeones, con un empate 1-1 que sentó las bases de lo que sería una relación competitiva pero respetuosa. Desde entonces, han enfrentado en al menos seis ocasiones, incluyendo amistosos que sirven como termómetro para ambos antes de sus respectivas ligas.
Lo curioso es cómo este tipo de partidos, sin puntos en juego, terminan adquiriendo un peso simbólico. Analistas deportivos destacan que, en los últimos cinco encuentros amistosos entre equipos de la MLS y la Liga MX, el 60% ha terminado con victoria del conjunto mexicano, una estadística que Santos Laguna buscaba mantener intacta. Sin embargo, el Galaxy ha demostrado ser un rival incómodo, especialmente en el Dignity Health Sports Park, donde el factor local suele inclinar la balanza.
Más allá de los números, hay detalles que le dan sabor a esta rivalidad. Como aquella gira de pretemporada en 2018, cuando ambos equipos compartieron hotel en Carson y los jugadores terminaron mezclándose en partidas de FIFA y sesiones de padel entre entrenamientos. O el gesto de los aficionados del Galaxy, que en 2019 corearon el nombre de Julio Furch —entonces en Santos— tras su hat-trick, a pesar de la derrota. Son pequeños guiones que humanizan el deporte.
El partido de este martes no fue la excepción. Desde el calentamiento, se notaba un ambiente distendido pero intenso, con jugadas de alto ritmo y un público que respondía a cada acción como si fuera un clásico de liga. Incluso el técnico del Galaxy, Greg Vanney, reconoció en rueda de prensa previa que estos duelos «son ideales para medir el estado físico del equipo, pero también para recordar por qué amamos este juego».
Al final, el 3-2 con gol en el minuto 89’ refuerza la idea de que, cuando se enfrentan, la historia pesa casi tanto como el marcador.
Puig aparece en el minuto 89 para salvar a Galaxy
El partido parecía condenado al empate cuando el técnico del LA Galaxy, Greg Vanney, decidió mover su última ficha. Con el reloj marcando el minuto 89 y el marcador 2-2, el centrocampista catalán Riqui Puig saltó al césped del Dignity Health Sports Park. Su entrada no pasó desapercibida: en menos de 60 segundos, el ex Barça recibió un pase filtrado de Dejan Jovelić, esquivó a dos defensas y colocó un zurdazo cruzado al segundo palo. El estadio estalló. El 3-2 final coronaba una remontada épica y dejaba en evidencia la jerarquía del mediocampista en los momentos decisivos.
Puig, que acumulaba solo 15 minutos en cancha durante todo el encuentro, demostró por qué el Galaxy lo fichó como pieza clave para esta temporada. Su gol, el tercero en cinco partidos amistosos, refuerza una estadística reveladora: según datos de la MLS, el 60% de los goles decisivos del equipo en pretemporada han llegado tras asistencias o finalizaciones de jugadores salidos desde el banquillo. Vanney, conocido por su manejo táctico de los cambios, volvió a acertar.
El impacto del español fue inmediato. Santos Laguna, que había contenido con solvencia los ataques locales durante gran parte del segundo tiempo, no tuvo tiempo de reaccionar. La defensa mexicana, descolocada por la velocidad del contraataque, permitió que Puig encontrara el espacio necesario entre las líneas. Su definición, precisa y sin titubeos, contrastó con la imprecisión mostrada por el Galaxy en los primeros 45 minutos, donde dos errores defensivos les costaron una ventaja inicial de 0-2.
La celebración del gol reflejó el alivio de un equipo que, pese a su irregularidad, sigue mostrando destellos de grandeza. Puig, rodeado por sus compañeros, señalaba hacia la grada mientras el marcador iluminaba el 3-2. Para los aficionados, fue un recordatorio de que, en el fútbol, los partidos no terminan hasta el pitido final. Y en esta ocasión, el catalán se encargó de escribir el desenlace.
Los errores defensivos que definieron el partido
El partido amistoso entre LA Galaxy y Santos Laguna quedó marcado por fallos defensivos que cambiaron el rumbo del encuentro. El primero llegó al minuto 22, cuando una desconexión entre la zaga angelina permitió que Harold Preciado aprovechara un pase filtrado para abrir el marcador. La falta de comunicación entre los centrales fue evidente: mientras uno avanzaba para cortar el balón, el otro se quedó en posición, dejando un espacio que el delantero colombiano no perdonó. Analistas de MLS Soccer señalaron después que este tipo de errores son recurrentes en equipos que aún están ajustando su línea defensiva en pretemporada.
Santos no aprendió la lección. En el minuto 64, con el marcador 2-1 a su favor, un error garrafal de su portero en una salida aerea derivó en el empate momentáneo. El arquero, presionado por la delantera rival, falló al calcular el trayectoria del balón y lo dejó caer en los pies de Dejan Jovelić, quien no tuvo problemas para anotar. Lo llamativo fue la falta de cobertura: ni los defensas ni el mediocampo reaccionaron a tiempo para cubrir el área.
Pero el peor lapsus llegó en los instantes finales. Con el partido 2-2 y Santos cerca de llevarse al menos el empate, la defensa visitante cometió un pecado capital: perdieron de vista a Riqui Puig en el borde del área. El mediocampista, recién ingresado, recibió sin marca y asistió a Jovelić para el 3-2 definitivo en el minuto 89. Las repeticiones mostraron cómo dos defensores se quedaron observando el balón en lugar de marcar al jugador más peligroso en esa zona. Un descuido que, en partidos de alto nivel, suele pagarse caro.
La estadística respalda lo visto: según datos de Opta Sports, el 68% de los goles en amistosos de pretemporada en MLS durante 2023 surgieron de errores defensivos no forzados. En este caso, Santos y LA Galaxy sumaron tres en un solo partido, una cifra que refleja la falta de sincronía típica de esta etapa. Mientras los angelinos celebraron la remontada, los de Torreón se llevaron una lección dolorosa: en el fútbol moderno, un solo segundo de desconcentración basta para cambiar el resultado.
La reacción de los aficionados en el Dignity Health Sports Park
El Dignity Health Sports Park estalló en un coro de emociones contradictorias cuando el árbitro señaló el final del encuentro. Los 22,456 espectadores —cifra oficial reportada por la MLS para partidos amistosos en este recinto— vivieron una montaña rusa en menos de dos horas: del silencio incómodo tras el 0-2 inicial al clamor ensordecedor que siguió al gol de Puig en el minuto 89. Las gradas sur, tradicional bastión de la Angel City Brigade, ondularon con banderas mientras coreaban «¡Sí se pudo!», un grito que contrastaba con los murmullos de incredulidad que dominaron el primer tiempo.
Entre el público, las reacciones dividieron generaciones. Los aficionados más jóvenes, muchos con camisetas de Dejan Jovelić o Riqui Puig, celebraron el triunfo como una victoria épica, grabando con sus teléfonos cada abrazo entre jugadores. En cambio, los seguidores de larga data —aquellos que recordaban los duelos contra Santos Laguna en la Concachampions de 2012— mostraron gestos de alivio mezclado con escepticismo. «Un amistoso es un amistoso», comentaba un hombre con una bufanda del Galaxy de los 90, mientras su hijo, emocionado, le mostraba repetidas veces el replay del remate de Puig en su pantalla.
El momento más revelador llegó tras el pitido final, cuando cientos de fans se agolparon cerca del túnel de vestuarios. No era solo por autógrafos: querían ser testigos de cerca de la celebración del equipo. Analistas deportivos, como los del programa Fútbol MLS en Univision, destacaron después cómo este tipo de remontadas —especialmente en partidos sin puntos en juego— suelen fortalecer la conexión entre la plantilla y su afición, algo que el Galaxy necesita tras una temporada 2023 irregular. La ovación unánime al salir los jugadores, incluso para sustitutos como Tyler Boyd, lo confirmó.
Fuera del estadio, las redes sociales ardieron. El hashtag #GalaxyVsSantos trending en Los Ángeles acumulaba memes del antes y después: desde fotos de rostros descompuestos en el minuto 30 hasta videos de saltos colectivos en el 90+3. Un detalle curioso: varios usuarios mexicanos, seguidores de Santos, felicitaron al Galaxy por el «corazón» mostrado, aunque no sin antes recordar que su equipo dominó gran parte del partido. La rivalidad, al menos por una noche, dio paso al respeto.
Qué significa este triunfo para la pretemporada de Galaxy
El triunfo del LA Galaxy ante Santos Laguna no solo inyectó emoción en el último minuto, sino que dejó señales claras sobre el estado del equipo de cara a la temporada regular. Una remontada con gol en el 89’ de Riqui Puig —su segundo tanto en la pretemporada— refleja la capacidad del mediocampo para mantener la presión hasta el final, algo que el técnico Greg Vanney había señalado como prioridad en las últimas semanas. El partido expuso tanto las virtudes como las áreas de mejora: una defensa que aún concede espacios peligrosos, pero un ataque que, cuando encuentra ritmo, desequilibra con pases verticales y llegada desde segunda línea.
Para un equipo que cerró 2023 fuera de playoffs, cada amistoso es un termómetro. La victoria contra un rival de la Liga MX, con su intensidad y físico característicos, sirve como prueba de fuego más realista que los encuentros contra equipos de menor jerarquía. Según datos de Opta, el Galaxy ha convertido 6 de sus últimos 8 tiros entre los tres palos en partidos de pretemporada, un porcentaje que supera el 30% de efectividad en jugadas de definición. Eso sí, los dos goles encajados ante Santos —ambos por errores en la marca— recuerdan que la solidez defensiva sigue siendo la asignatura pendiente.
El papel de Puig, autor del gol decisivo y figura en la creación, confirma su adaptación progresiva a la MLS. Su asociación con Dejan Jovelić, quien anotó el primer tanto, sugiere que la dupla podría ser clave en el esquema de Vanney. Sin embargo, la pretemporada también ha dejado dudas sobre el rendimiento de los laterales, especialmente en la salida de balón. El Galaxy afronta ahora su último amistoso antes del arranque liguero con la necesidad de ajustar detalles tácticos, pero con la confianza que dan los triunfos en partidos exigentes.
Más allá del resultado, el partido contra Santos Laguna dejó un mensaje interno: este equipo tiene recursos para sufrir y reaccionar. En una liga donde los márgenes son ajustados, esa mentalidad podría marcar la diferencia. Queda por ver si la irregularidad defensiva se corrige a tiempo o si, por el contrario, el peso ofensivo de jugadores como Puig y Jovelić terminará compensando los desequilibrios.
El triunfo del LA Galaxy ante Santos Laguna no solo fue un espectáculo de emociones hasta el último minuto, sino una muestra del carácter que define a este equipo bajo la dirección de Greg Vanney: resistencia mental y capacidad para reaccionar cuando el partido parece perdido. El gol de Puig en el 89’ no fue casualidad, sino el resultado de una presión constante y una banca que aportó frescura en los minutos decisivos, algo que los aficionados deberían observar con atención de cara a la temporada regular.
Para los seguidores del Galaxy, este amistoso deja una lección clara: el equipo tiene recursos para competir, pero aún debe pulir la consistencia defensiva, especialmente en transiciones rápidas donde Santos encontró huecos con peligrosa facilidad. Queda demostrado que, con jugadores como Puig y Cifuentes en estado de forma, la creatividad no será un problema—ahora el reto será mantener esa intensidad cuando los puntos valgan de verdad.
La pretemporada sigue, pero este partido marcó un tono: el Galaxy no se rinde, y eso podría ser su mejor arma cuando arranque la MLS en febrero.

