México gradúa apenas 5,000 profesionales en áreas STEM al año, según datos de la OCDE, mientras la demanda de expertos en ciencia de datos y sostenibilidad crece a un ritmo del 20% anual en el sector privado. Ante este déficit, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) responde con una apuesta audaz: cinco licenciaturas inéditas que buscan formar a la próxima generación de líderes en campos críticos para el desarrollo nacional. Las nuevas carreras, alojadas en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, no solo amplían la oferta académica de la máxima casa de estudios, sino que redefinen su rol en la formación de perfiles híbridos, capaces de navegar entre algoritmos y desafíos ambientales.
La Facultad de Estudios Superiores Acatlán UNAM, conocida por su enfoque interdisciplinario y su conexión con las necesidades del mercado laboral, consolida con este lanzamiento su posición como pionera en educación superior pública. Las licenciaturas—que abarcan desde inteligencia artificial aplicada hasta economía circular—llegán en un momento en que empresas como Mercado Libre, Pemex y startups mexicanas reportan escasez de talento especializado. Para los estudiantes, esto significa acceso a programas diseñados con asesoría de industrias clave, donde la teoría se prueba en laboratorios equipados con tecnología de vanguardia y proyectos con impacto real en comunidades. La movida no es casual: es una señal clara de que la UNAM apuesta por cerrar brechas desde las aulas.
La FES Acatlán amplía su oferta académica con enfoque innovador
La Facultad de Estudios Superiores Acatlán no se limita a sumar programas; redefine su proyecto académico con una mirada puesta en los desafíos globales. Las cinco nuevas licenciaturas —desde Ciencia de Datos hasta Desarrollo Sostenible— responden a una demanda concreta: según datos de la UNESCO, el 63% de las empresas en América Latina reportan escasez de profesionales capacitados en áreas STEM con enfoque socioambiental. La apuesta es clara: formar perfiles que combinen rigor técnico con sensibilidad crítica.
El cambio va más allá de los planes de estudio. La FES Acatlán integró metodologías activas como aprendizaje basado en proyectos y laboratorios interdisciplinarios, donde estudiantes de distintas carreras colaboran en soluciones reales. Un ejemplo es el nuevo Laboratorio de Innovación Socioambiental, equipado con tecnología para simular escenarios de crisis climática y analizar datos en tiempo real.
La flexibilidad también marca la diferencia. Los alumnos podrán cursar asignaturas optativas entre las cinco licenciaturas, algo poco común en programas tradicionales. Esto permite, por instance, que un futuro científico de datos tome cursos de economía circular o que un especialista en sostenibilidad profundice en inteligencia artificial aplicada.
La infraestructura acompañó la transformación: se habilitaron dos edificios con aulas híbridas, una biblioteca especializada en desarrollo sostenible y un centro de cómputo con acceso a plataformas como Google Earth Engine para análisis geoespacial. La inversión supera los 18 millones de pesos, financiada en parte por fondos de la UNAM y alianzas con el sector privado.
Especialistas en educación superior destacan que este modelo rompe con la segmentación clásica entre «ciencias duras» y «humanidades». En su lugar, propone un diálogo constante entre disciplinas, donde la ética y la tecnología avanzan al mismo ritmo.
Ciencia de datos y sostenibilidad: las carreras que marcan tendencia
El mercado laboral ya no habla de tendencias, sino de exigencias. Según el Foro Económico Mundial, siete de cada diez empresas priorizarán contratar perfiles con habilidades en ciencia de datos y sostenibilidad para 2025. La FES Acatlán no solo responde a esta demanda, sino que la anticipa con programas diseñados para formar profesionales capaces de interpretar patrones complejos o diseñar soluciones ambientales desde el rigor académico.
Ciencia de datos deja de ser un nicho para convertirse en columna vertebral de sectores tan dispares como la banca, la salud o la agricultura. Las nuevas licenciaturas en esta área no se limitan a enseñar algoritmos: integran ética, visualización avanzada y aplicaciones reales en proyectos sociales. Un graduado de estos programas no solo maneja Python o R, sino que sabe traducir números en decisiones estratégicas.
La sostenibilidad, por su parte, ya no es un complemento, sino un requisito. Las carreras en este campo combinan conocimientos técnicos —como evaluación de impacto ambiental— con marcos legales y económicos. El enfoque es práctico: desde optimizar cadenas de suministro hasta desarrollar políticas públicas con base científica.
Lo distintivo de la FES Acatlán radica en su modelo interdisciplinario. Aquí, un estudiante de sostenibilidad puede colaborar con futuros científicos de datos para analizar, por ejemplo, el consumo energético en zonas urbanas usando machine learning. No se trata de especializarse en silencio, sino de resolver problemas donde la tecnología y el medio ambiente se intersectan.
Cómo inscribirse y qué oportunidades laborales esperan a los egresados
El proceso de inscripción para las nuevas licenciaturas en ciencia de datos y sostenibilidad de la FES Acatlán sigue el calendario oficial de la UNAM. Los aspirantes deben registrar su solicitud en la página del Concurso de Selección, completar el examen de admisión y, en caso de ser seleccionados, formalizar su ingreso con la documentación requerida antes de las fechas límite. La convocatoria 2025 abrirá en febrero, con evaluaciones programadas entre mayo y junio.
Los egresados de estos programas entrarán a un mercado con demanda creciente. Según datos de la ENOE, las vacantes para especialistas en análisis de datos y sostenibilidad ambiental aumentaron un 32% entre 2021 y 2023, con salarios iniciales que oscilan entre $25,000 y $40,000 pesos mensuales en el sector privado. Empresas como Mercado Libre, Walmart México y consultorías ambientales ya colaboran con la FES Acatlán para vincular a estudiantes con proyectos reales.
La bolsa de trabajo de la UNAM y la oficina de vinculación de la facultad ofrecen acompañamiento desde el primer semestre. Talleres de preparación para entrevistas, ferias de reclutamiento con empresas socias y acceso a plataformas como LinkedIn Learning —con licencias gratuitas para alumnos— forman parte de los recursos disponibles. Los graduados también podrán optar por posgrados en instituciones aliadas, como el Colegio de la Frontera Sur o el INECOL, gracias a convenios académicos.
Para quienes buscan emprender, la incubadora de negocios de la FES Acatlán brinda asesoría en modelos sostenibles y acceso a fondos semilla. El perfil multidisciplinario de las nuevas licenciaturas —que combinan estadística, programación y políticas públicas— permite a los egresados diseñar soluciones desde el inicio, como lo demostró el equipo ganador del Hult Prize 2023, integrado por estudiantes de la UNAM.
La expansión de la FES Acatlán con estas cinco licenciaturas en ciencia de datos y sostenibilidad no solo refleja su compromiso con las demandas actuales del mercado laboral, sino que consolida a la UNAM como pionera en formar profesionales capaces de enfrentar los retos tecnológicos y ambientales del siglo XXI. Programas como Ciencia de Datos para Negocios o Tecnologías para la Sostenibilidad abren puertas a campos emergentes donde la escasez de talento especializado es evidente, combinando rigor académico con aplicaciones prácticas desde el primer semestre.
Quienes busquen diferenciar su perfil en áreas con proyección global deberían analizar con detalle los planes de estudio —especialmente los vínculos con empresas e instituciones— y considerar cómo estas carreras pueden alinearse con certificaciones internacionales en inteligencia artificial o energías renovables. El momento para capitalizar estas oportunidades es ahora, antes de que la saturación reduzca su ventaja competitiva.
Este movimiento estratégico de la Acatlán no es un punto final, sino el inicio de una transformación más amplia en la educación superior mexicana, donde la interdisciplina y la innovación dejarán de ser excepciones para convertirse en el estándar.

