El Estadio Hidalgo se quedó en silencio cuando los Bravos de Juárez completaron una de las remontadas más electrizantes del Clausura 2024. Con dos goles en el último cuarto de hora—uno de ellos en el minuto 90+3—, el conjunto fronterizo arrebató los tres puntos a un Pachuca que dominó el partido durante 75 minutos pero se derrumbó en el tramo final. La victoria 2-1 no solo revivió las aspiraciones de Juárez en la lucha por la permanencia, sino que expuso las grietas defensivas de un equipo tuzo que, pese a su posesión y llegadas claras, pagó caro los errores en la recta final.

El duelo entre Juárez vs Pachuca no era cualquier encuentro: se enfrentaban un equipo desesperado por sumar de a tres y otro que, aunque irregular, aún albergaba esperanzas de colarse entre los primeros lugares. Pero el fútbol, como suele hacerlo, castigó con saña. Los Bravos, que llegaron al partido con solo una victoria en sus últimos siete juegos, demostraron que en este torneo la resistencia mental pesa tanto como el talento. Mientras, Pachuca—con figuras como Salvatore Caruso y Erick Sánchez en cancha—se quedó sin argumentos cuando más los necesitaba. La pregunta ahora no es si el resultado fue justo, sino cómo afectará este tropiezo en casa a la moral de un equipo que ya no puede permitirse más despistes.

Un Pachuca invicto que se desmorona en casa

Un Pachuca invicto que se desmorona en casa

El Pachuca llegó al partido con una racha imbatida de siete juegos, pero el invicto se esfumó en el estadio Hidalgo. Un equipo que había demostrado solidez en la defensa y precisión en el ataque se vio superado por su propia presión. Los Tuzos dominaron el balón durante gran parte del encuentro, con un 62% de posesión, pero la falta de contundencia en el área los condenó.

El primer tiempo reflejó un Pachuca reconocible: control del mediocampo, pases filtrados y llegadas constantes. Sin embargo, la efectividad brilló por su ausencia. Las estadísticas lo confirman: de los 15 remates intentados, solo 3 llegaron entre los tres palos.

La fragilidad mental se hizo evidente cuando Juárez empató al 75’. Lo que comenzó como un partido controlado se convirtió en un desastre táctico. Las líneas defensivas perdieron sincronía, los laterales quedaron expuestos y el mediocampo dejó de ser un muro. En 15 minutos, el equipo de Guillermo Almada pasó de gestionar un resultado a sufrir una derrota que huele a advertencia.

Analistas señalan que este tipo de colapsos suelen ocurrir cuando un equipo confía demasiado en su racha. El Pachuca, acostumbrado a cerrar partidos con autoridad, no supo reaccionar ante la primera señal de peligro.

Los goles de Velázquez y García que cambiaron el partido

Los goles de Velázquez y García que cambiaron el partido

El partido dio un giro radical cuando Ake Loba filtró un pase entre líneas para encontrar a Aldo Velázquez en el minuto 76. El delantero, con la fría sangre de un goleador nato, controló con el pecho y remató cruzado desde el borde del área. El balón se coló por el segundo poste, dejando sin reacción al arquero Carlos Moreno. Fue el primer gol de Juárez en el partido y el quinto de Velázquez en el torneo, consolidándolo como uno de los máximos anotadores de la Liga MX esta temporada.

Pachuca intentó reaccionar, pero la presión de los Bravos ahogó cualquier intento de contraataque. A los 82 minutos, un error en la salida de la defensa hidalguense permitió que Denil Maldonado robara el balón en mediocampo. Con un toque rápido, habilitó a Javier García por la banda izquierda. El extremo, sin pensarlo dos veces, amagó el centro y disparó con la zurda. El remate, colocado al ángulo, selló la remontada y el 2-1 definitivo.

Analistas destacados señalaron después del encuentro que la clave estuvo en la eficiencia: Juárez solo tuvo tres llegadas claras en el segundo tiempo, pero convirtió dos. Pachuca, en cambio, desperdició cinco oportunidades en los primeros 45 minutos, incluyendo un penal atajado por el portero visitante.

La afición local en el Estadio Hidalgo guardó silencio. Los goles de Velázquez y García no solo le dieron los tres puntos a Juárez, sino que expusieron las debilidades defensivas de un Pachuca que, pese a dominar el balón, no supo cerrar el partido.

Juárez escalona en la tabla y presiona a los líderes

Juárez escalona en la tabla y presiona a los líderes

El triunfo de Juárez no solo revirtió un marcador adverso, sino que lo lanzó al séptimo puesto de la tabla general con 18 puntos. Un salto significativo si se considera que, hace apenas tres jornadas, el equipo fronterizo languidecía en la mitad inferior de la clasificación. La remontada ante Pachuca —con goles en el 76’ y el 88’— demostró una solidez mental que antes parecía esquiva.

Analistas destacan cómo la defensa, antes permeable, ahora suma dos partidos consecutivos sin recibir goles en el segundo tiempo. La estadística es reveladora: en los últimos cinco encuentros, Juárez ha rescatado siete de los nueve puntos posibles cuando el rival abría el marcador.

La presión sobre los líderes se hace tangible. Con este resultado, la diferencia entre el primer lugar y el séptimo se reduce a apenas seis unidades. Más allá de los números, el mensaje es claro: en la Liga MX, ningún equipo puede darse el lujo de relajarse.

Pachuca, por su parte, ve cómo su ventaja en la cima se desvanece. Lo que parecía un trámite en casa terminó siendo un tropiezo que reabre la pelea por el liderato.

El Juárez demostró una vez más que el fútbol no se juega sobre el papel, sino con garra y corazón, rematando un partido que parecía perdido con dos goles en el tramo final que dejaron al Pachuca sin respuestas en su propio estadio. La remontada no solo le regala tres puntos vitales en la tabla, sino que refuerza su reputación como un equipo que nunca baja los brazos, incluso contra rivales de mayor jerarquía.

Quienes sigan la Liga MX harían bien en no subestimar a los Bravos: su capacidad para reponerse bajo presión y explotar los errores defensivos —como los que cometió la zaga hidalguense ayer— los convierte en un adversario peligroso para cualquier aspirante al título. Ahora, con este impulso, el desafío será mantener la regularidad y demostrar que este tipo de actuaciones pueden ser la norma, no la excepción.