El Clausura 2024 ya tiene su partido para el recuerdo: FC Juárez rescató un triunfo épico en el minuto 96, con dos goles en tiempo de descuento que voltearon un 0-1 adverso y dejaron al Atlas sin argumentos en el Estadio Olímpico Benito Juárez. Los Bravos no solo sumaron tres puntos clave en la lucha por la permanencia, sino que infligieron una herida moral a un equipo rojinegro que, pese a dominar gran parte del encuentro, vio cómo se le escapaba la victoria en los instantes finales. La remontada, firmada por Ake Loba y un autogol de Jeremy Márquez, se convirtió en la octava en lo que va del torneo, pero ninguna con el dramatismo y la carga emocional de esta noche en Ciudad Juárez.
El duelo entre Juárez vs Atlas no era cualquier encuentro. Se enfrentaban un equipo desesperado por salir del sótano de la tabla y otro que, aunque con aspiraciones más altas, arrastraba dudas en su rendimiento fuera de casa. La derrota deja al Rojinegro con solo un punto en sus últimos tres partidos, mientras que los Bravos respiran aliviados tras una racha de seis juegos sin conocer la victoria. Pero más allá de los números, lo que quedó grabado fue la resistencia de un Juárez que, cuando todo parecía perdido, encontró en el descuento la fórmula para humillar a un rival que ya celebraba de más. El Clausura, otra vez, demostró que en el fútbol mexicano nada está escrito hasta que el árbitro pita el final.
El drama de la zona baja en el Clausura
El Atlas se hunde en la tabla general del Clausura 2024 tras una derrota que duele más por la forma que por el resultado. Con este tropiezo, los Zorros acumulan su tercera caída consecutiva y se estancan en el sótano de la clasificación, donde la urgencia por puntos se vuelve cada vez más crítica. La afición rojinegra, acostumbrada a ver a su equipo en puestos de liguilla, ahora observa con preocupación cómo el equipo de Benjamín Mora no logra encontrar rumbo: solo 4 puntos en 7 jornadas hablan de una crisis que va más allá de lo táctico.
La defensa, históricamente el pilar del Atlas, se ha convertido en su talón de Aquiles. Contra Juárez, los errores en la marca y la falta de contundencia en el juego aéreo permitieron que los Bravos capitalizaran cada oportunidad. Analistas destacan que, en este torneo, el equipo ha recibido goles en el 78% de los partidos, una cifra que lo coloca entre las peores defensas de la Liga MX.
El golpe anímico es evidente. Perder en el descuento, con dos goles en menos de tres minutos, no solo cuesta tres puntos, sino que deja secuelas psicológicas. Mora tendrá que recomponer a un vestuario donde figuras como Aldo Rocha o Julian Quiñones—este último, ausente por lesión—brillan por su ausencia en momentos clave.
La próxima jornada, frente a Puebla, se presenta como un duelo de supervivencia. Quedarse sin victoria en casa podría arrastrar al Atlas a una batalla directa contra el descenso, algo impensable para una institución con sus aspiraciones.
Dos goles en tiempo añadido que cambiaron todo
El reloj marcaba 90 minutos cuando el Atlas creía tener el triunfo asegurado. Un 1-0 ajustado, pero suficiente para mantenerse en la pelea por la liguilla. Sin embargo, el fútbol tiene esa crueldad: en el primer minuto de descuento, Ake Loba remató de cabeza un centro desde la izquierda. El estadio Bravo explotó. El empate llegó cuando el Atlas ya pensaba en los tres puntos.
El golpe no terminó ahí. Con el equipo rojinegro descolocado, Juárez aprovechó el desorden. A los 90+4’, un contraataque fulminante terminó con un disparo rasante de Leyes que se coló por el segundo poste. Dos goles en 180 segundos. Una remontada que los analistas señalan como la más rápida del Clausura 2024 en tiempo añadido.
El Atlas, que había controlado el partido con un 58% de posesión y 12 remates (solo 3 entre los tres palos), vio cómo el guion se le escapaba en el tramo final. La defensa, firme durante casi todo el encuentro, falló en los momentos clave: desmarques mal cubiertos y una falta de reacción ante el segundo gol que definió el partido.
Para Juárez, los tres puntos no solo significan oxígeno en la tabla, sino un mensaje claro: este equipo no se rinde. El técnico lo había repetido en rueda de prensa durante la semana: «Los partidos se deciden hasta el pitido final». Nadie en el Bravo lo olvidará después de esta noche.
Atlas se complica y Juárez respira en la tabla
El Atlas se hunde en la clasificación tras un final de infarto en Ciudad Juárez. Los Bravos remataron con dos goles en tiempo de descuento lo que ya era una noche complicada para los Rojinegros, que suman su tercera derrota consecutiva en el Clausura. La presión por los malos resultados comienza a sentirse en la directiva, donde las críticas al esquema táctico y la falta de contundencia ofensiva se vuelven recurrentes.
Con este tropiezo, Atlas cae al puesto 15 con apenas 8 puntos en 10 jornadas, a solo dos unidades del último lugar. Los números no engañan: es el segundo peor ataque del torneo, con apenas 7 anotaciones en todo el certamen. Analistas señalan que el equipo de Palacio no logra consolidar un bloque defensivo sólido ni generar juego asociado en mediocampo, errores que se pagan caro contra rivales de menor jerarquía.
Mientras, Juárez trepa a la zona media de la tabla. El triunfo les permite llegar a 14 puntos y alejarse momentáneamente de la pelea por el descenso. Más allá del resultado, lo destacable fue la reacción en los minutos finales: un centro desde la banda izquierda y un remate de cabeza en el 90+3 desataron el éxtasis en el Olímpico Benito Juárez.
La diferencia entre ambos equipos no radica solo en el marcador. Atlas acumula 5 partidos sin ganar, mientras que los fronterizos suman 3 victorias en sus últimos 4 compromisos como locales.
El Juárez demostró una vez más que el fútbol no se juega sobre el papel, sino con garra y corazón, arrebatando un triunfo épico en los descuentos que deja al Atlas contra las cuerdas en el Clausura. Dos goles en el tiempo añadido no solo revivieron a un equipo que parecía condenado, sino que expusieron las grietas defensivas de un rival que pagó caro su falta de contundencia en los minutos finales. Los Bravos deben aprovechar este impulso para consolidar su ritmo, mientras que el Rojinegro urge una revisión táctica—especialmente en la gestión de partidos ajustados—si no quiere ver cómo se le escapa la clasificación. La Liga MX sigue escribiendo capítulos de infarto, y este duelo será recordado como ese tipo de noches que definen temporadas.
