El fuego arrasó con 12 viviendas y dejó tres personas con quemaduras graves en un voraz incendio registrado la madrugada de este jueves en la colonia Lomas de Guadalupe, en Mineral de la Reforma. Los bomberos tardaron más de cuatro horas en controlar las llamas, que se extendieron con rapidez debido a los fuertes vientos y la cercanía entre las construcciones. Las autoridades confirmaron que dos de los heridos, un adulto mayor y un niño de cinco años, fueron trasladados de urgencia a un hospital de Pachuca con pronóstico reservado.
El siniestro no solo dejó pérdidas materiales millonarias, sino que expuso, una vez más, los riesgos de la densidad poblacional y la falta de infraestructura preventiva en zonas residenciales de Mineral de la Reforma, municipio conurbado a la capital hidalguense. Vecinos denunciaron que los hidrantes más cercanos no tenían presión suficiente, lo que retrasó las labores de extinción. Mientras las familias afectadas reciben apoyo temporal en albergues, el gobierno local ya anunció una investigación para determinar si hubo negligencia en los protocolos de seguridad.
El municipio que crece entre el riesgo y la industria
Mineral de la Reforma no es un municipio cualquiera en Hidalgo. Nació de la explosión demográfica que trajo consigo la industria automotriz y la cercanía con Pachuca, pero su crecimiento ha sido tan acelerado como desordenado. Según datos del INEGI, entre 2010 y 2020 su población se disparó un 42%, convirtiéndolo en uno de los diez municipios con mayor expansión en el país. Ese ritmo, sin embargo, ha dejado al descubierto las costuras de una planeación urbana frágil.
Entre polígonos industriales y fraccionamientos de interés social, el territorio municipal se estira como un rompecabezas mal armado. Las colonias más jóvenes, como Carboneras o MAGU, surgieron casi de la noche a la mañana, con calles estrechas, redes de agua entubada deficitarias y, en muchos casos, sin alumbrado público suficiente. La presión por vivienda a bajo costo choca con la falta de servicios básicos, un cóctel que especialistas en gestión de riesgos señalan como caldo de cultivo para emergencias como el incendio reciente.
La paradoja es evidente: mientras empresas como Honda o Nestlé generan miles de empleos en la zona, los trabajadores que las sostienen viven en áreas donde un cortocircuito o una fuga de gas pueden convertirse en tragedia en minutos. La Secretaría de Desarrollo Urbano de Hidalgo reconoció en 2023 que al menos el 30% de las construcciones en el municipio operan sin licencias actualizadas.
El fuego que arrasó con 12 viviendas el pasado fin de semana no fue un hecho aislado, sino el síntoma de un modelo de crecimiento que prioriza la velocidad sobre la seguridad. Las brigadas de protección civil locales admiten que, en temporada de estiaje, los recursos para atender contingencias se ven rebasados por la demanda.
Doce familias pierden sus hogares en minutos
El fuego avanzó con una velocidad devastadora. En menos de veinte minutos, las llamas consumieron completamente doce viviendas en la colonia Lomas de Plata, dejando a igual número de familias sin techo. Vecinos describieron cómo el humo negro cubrió el cielo en cuestión de segundos, mientras el viento avivaba las llamas hacia las estructuras de madera y lámina que predominan en la zona.
Testigos relataron escenas de pánico: madres cargando a sus hijos entre los gritos, adultos mayores atrapados en patios traseros, y el sonido estruendoso de techos colapsando. La proximidad entre las viviendas —muchas construidas sin los metros de separación que exige el reglamento municipal— aceleró la propagación. Según datos de Protección Civil de Hidalgo, el 68% de los incendios en zonas urbanas marginales se deben a conexiones eléctricas improvisadas, un riesgo latente en colonias como esta.
Entre los escombros, solo quedaron los marcos carbonizados de lo que fueron camas, estufas y muebles de toda una vida. Algunas familias lograron rescatar documentos y fotografias en bolsas de plástico, pero la mayoría perdió todo. El olor a quemado aún impregnaba el aire horas después, mezclado con el aroma metálico del agua que los bomberos usaron para sofocar los últimos focos.
Mientras las autoridades evaluaban los daños, los afectados recibían cobijas y agua en un albergue temporal instalado en una escuela primaria cercana. La Cruz Roja reportó que tres personas —dos adultos y un menor— permanecían en estado crítico por inhalación de humo y quemaduras de segundo grado.
Reconstrucción urgente y alertas que no cesan
El fuego avanzó con una velocidad que sorprendió incluso a los equipos de emergencia. Según informes de Protección Civil estatal, las llamas consumieron más de 5 hectáreas en menos de dos horas, arrasando con estructuras de madera y lámina que caracterizan a las colonias populares de Mineral de la Reforma. Los bomberos reportaron que el 60% de las viviendas afectadas carecían de sistemas contra incendios básicos, un dato que refleja la vulnerabilidad de zonas donde la urbanización crece sin planificación.
Las alertas no cesaron ni siquiera cuando el incendio fue controlado. Vecinos denuncian que las sirenas de evacuación sonaron con retraso, mientras el humo ya cubría las calles. Autoridades municipales reconocieron fallas en el protocolo, aunque atribuyeron los retrasos a cortes en el suministro eléctrico que inutilizaron parte de la red de alerta temprana.
La reconstrucción comenzó de inmediato, pero con recursos limitados. Brigadas de la Cruz Roja y voluntarios locales distribuyeron kits de emergencia, mientras ingenieros evaluaban los riesgos de derrumbes en las viviendas dañadas. El gobierno estatal prometió apoyos económicos, aunque habitantes como María López —una de las afectadas— señalan que «las promesas ya las conocemos; lo que urge son acciones».
El siniestro dejó al descubierto otra realidad: la falta de hidrantes operativos en la zona. Un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, publicado en 2023, advirtió que el 40% de los hidrantes en Mineral de la Reforma no funcionan por falta de mantenimiento. Esta vez, los bomberos tuvieron que recorrer hasta 3 kilómetros para abastecerse de agua.
El incendio en Mineral de la Reforma dejó al descubierto las vulnerabilidades en infraestructura y respuesta ante emergencias, con 12 familias sin hogar y tres personas en estado crítico, un recordatorio crudo de cómo los desastres transforman vidas en segundos. La lentitud en la contención del fuego y la falta de hidrantes operativos cerca de la zona afectada agravaron una tragedia que, según bomberos locales, pudo haberse mitigado con protocolos más ágiles y recursos mejor distribuidos.
Ante esto, las autoridades municipales deben priorizar revisiones técnicas en las redes de agua y sistemas de alerta temprana, además de reforzar los simulacros comunitarios, especialmente en colonias con alta densidad de viviendas de materiales inflamables como las dañadas en este siniestro. Mientras las familias afectadas reciben apoyo temporal en albergues, la reconstrucción de sus hogares será la prueba real de si la administración local aprende de sus fallas o repite los mismos errores en el próximo incendio.

