El fuego devoró 12 locales del Mercado 16 de Septiembre en menos de dos horas. Las llamas, que comenzaron cerca de las 5:30 de la tarde del martes, dejaron un saldo de tres comerciantes con quemaduras de segundo grado, dos de ellos hospitalizados, y pérdidas materiales que superan el millón doscientos mil pesos. Los bomberos de Toluca de Lerdo, Méx, tardaron casi 90 minutos en controlar el siniestro, complicado por el acopio de mercancías inflamables y la estructura metálica del inmueble, que aceleró la propagación del calor.
El incidente no solo afectó a los locatarios directos, sino que paralizó el abastecimiento de cientos de familias en la zona centro de Toluca de Lerdo, Méx, donde el mercado es un punto clave para la venta de abarrotes, carnes y productos frescos. Autoridades municipales ya anunciaron una investigación para determinar si hubo negligencia en el manejo de instalaciones eléctricas, mientras los damnificados exigen apoyos inmediatos para reanudar sus actividades. El impacto económico, sin embargo, trasciende lo individual: comercios vecinos reportan una caída del 40% en ventas desde el cierre parcial del recinto.
Origen del siniestro en el corazón comercial
El fuego se originó en el área de almacenes del Mercado 16 de Septiembre, donde se apilan cajas de cartón, plásticos y materiales inflamables que abastecen a los más de 400 locales comerciales. Según el reporte preliminar de la Dirección de Protección Civil de Toluca, las llamas iniciaron alrededor de las 3:17 a.m. en un depósito de la zona sur del inmueble, propagándose con rapidez por la acumulación de mercancía y la falta de pasillos despejados que cumplieran con las normas de seguridad. Testigos señalaron que el humo negro se vio desde calles aledañas antes de que llegaran los primeros bomberos.
Un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) sobre riesgos en mercados públicos, publicado en 2022, advierte que el 68% de estos espacios en la entidad operan con sobrepoblación de puestos y almacenamiento inadecuado de materiales combustibles. El caso del 16 de Septiembre no es la excepción: inspectores municipales habían emitido al menos dos recomendaciones en el último año para reorganizar los depósitos, pero los comerciantes argumentaban limitaciones de espacio.
La chispa inicial pudo provenir de un corto circuito en el tendido eléctrico precario que alimenta neveras y equipos de los puestos de carnes y pescados, según versiones de los primeros respondientes. Aunque el mercado cuenta con extintores, varios estaban vencidos o mal ubicados, lo que retrasó los esfuerzos iniciales por contener el fuego antes de la llegada de las unidades especializadas.
Lo que comenzó como un incidente localizado escaló en minutos. El calor derritió tuberías de PVC, liberando gas que avivó las llamas hacia los techos de lámina, donde la temperatura superó los 800°C. Los daños más graves se concentraron en los pasillos centrales, donde el colapso parcial de estructuras metálicas obligó a evacuar a los comerciantes que intentaban rescatar mercancía.
Testigos relatan minutos de pánico y humo espeso
El olor a plástico quemado aún flotaba en el aire cuando los primeros testigos comenzaron a relatar lo ocurrido. A las 11:47 de la mañana, un cortocircuito en un puesto de electrónicos del Mercado Benito Juárez desencadenó lo que en segundos se convirtió en una pesadilla. «Primero se escuchó un chasquido fuerte, como un petardo, y luego el humo negro empezó a salir a borbotones por los pasillos 3 y 4», describió María del Carmen López, comerciante de abarrotes desde hace 12 años en el lugar. Los gritos de «¡Salgan, se quema todo!» se mezclaron con el estruendo de los extintores que poco podían contra las llamas que devoraban los toldos de lona y los empaques de unicel.
En menos de cinco minutos, la visibilidad dentro del mercado se redujo a menos de dos metros. Según informes de Protección Civil del Estado de México, la densidad del humo superó los 2,000 partes por millón de monóxido de carbono en zonas críticas, nivel considerado de alto riesgo para la salud. «No veías ni tu propia mano, solo sentías el calor en la cara y el picor en los ojos», contó Javier Mendoza, quien ayudaba a su tío en un local de zapatería. Algunos intentaron sofocar el fuego con cubetas de agua, pero las altas temperaturas —que alcanzaron los 400°C en el epicentro— hicieron estallar botellas de refresco y envases de aerosol, esparciendo el incendio con mayor velocidad.
El pánico cundió cuando una parte del techo de lámina comenzó a crujir. «Todos corrimos hacia la salida de emergencia por la calle de Allende, pero había tanta gente que varios tropezaron y cayeron», relató una joven que preferió no dar su nombre mientras se ajustaba una venda en el brazo. Los heridos más graves, un hombre de 56 años con quemaduras de segundo grado y una mujer con crisis asmática por la inhalación de humo, fueron atendidos en el lugar por paramédicos de la Cruz Roja antes de ser trasladados al Hospital General de Toluca. Entre el caos, algunos comerciantes intentaron rescatar mercancía, pero las llamas ya habían consumido tres puestos completos de ropa y calzado.
Fuera del mercado, decenas de personas observaban cómo las llamas se elevaban sobre los techos, mientras bomberos de cuatro estaciones diferentes trabajaban para controlar el siniestro. El operativo tardó cerca de 90 minutos en sofocar por completo el fuego, pero para entonces el daño ya estaba hecho: 18 locales afectados, pérdidas materiales preliminares calculadas en 1.2 millones de pesos y un mercado que, según sus locatarios, tardará semanas en reabrir por completo.
Pérdidas millonarias: locales arrasados y mercancía destruida
El fuego devoró más de 40 puestos en el Mercado Juárez de Toluca, dejando tras de sí un panorama desolador: estructuras carbonizadas, techos derrumbados y montones de mercancía reducida a cenizas. Los comercios más afectados fueron los dedicados a la venta de ropa, calzado y artículos electrónicos, donde las llamas consumieron existencias completas valoradas en cientos de miles de pesos. Testigos relataron cómo el humo negro se alzaba a más de 15 metros de altura, visible desde calles aledañas, mientras los bomberos luchaban por contener el avance hacia zonas con materiales inflamables.
Según el reporte preliminar de la Dirección de Protección Civil de Toluca de Lerdo, las pérdidas materiales superan los 1.2 millones de pesos, cifra que podría incrementarse tras evaluar daños estructurales en áreas adyacentes. Especialistas en gestión de riesgos señalan que mercados con infraestructura antigua —como este, construido hace más de 50 años— son especialmente vulnerables a incendios por el uso de instalaciones eléctricas obsoleto y la acumulación de materiales combustibles en pasillos estrechos. En este caso, el siniestro se originó cerca de un almacén de plásticos, lo que aceleró su propagación.
Entre los escombros, comerciantes recuperaban lo poco que quedó: cajas de cartón chamuscadas, maniquíes derretidos y etiquetas de precios calcinadas. Algunos, como doña Rosa Martínez —dueña de un puesto de telas desde 1998—, perdieron no solo su inventario, sino también herramientas de trabajo y registros contables. «Aquí no había seguro. Todo lo que junté en años se fue en horas», comentó entre lágrimas, mientras revisaba los restos de su máquina de coser.
Las autoridades municipales anunciaron un operativo de apoyo para agilizar la limpieza de escombros y evaluar la seguridad de los locales colindantes, aunque aún no se ha confirmado un plan de indemnización. Mientras tanto, el olor a quemado persiste en el aire, recordatorio tangible de cómo un descuido —o un cortocircuito— bastó para borrar décadas de esfuerzo en una de las zonas comerciales más concurridas de la capital mexiquense.
Medidas de seguridad que fallaron según bomberos
El incendio que arrasó con 15 locales del mercado Benito Juárez en Toluca expuso fallas críticas en las medidas de seguridad que, según el reporte preliminar de los bomberos, agravaron el siniestro. Las inspecciones posteriores revelaron que al menos 60% de los extintores en el área afectada estaban vencidos o mal mantenidos, algunos con manómetros marcando presión cero. Los equipos de emergencia también encontraron salidas de emergencia bloqueadas por mercancía y puestos improvisados, una violación clara al Reglamento de Protección Civil del Estado de México, que exige vías despejadas de al menos 1.2 metros de ancho.
Testigos y comerciantes confirmaron que las alarmas contra incendios no sonaron durante los primeros 20 minutos del siniestro. Según estándares de la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra Incendios), los sistemas de detección deben activarse en menos de 90 segundos para evitar la propagación descontrolada. La demora en este caso permitió que las llamas se extendieran desde un puesto de pirotecnia ilegal —prohibida en mercados públicos— hacia zonas de textiles y plásticos, materiales altamente inflamables.
Otro punto crítico fue la ausencia de un plan de evacuación visible. Aunque el mercado contaba con un protocolo teórico, none de los 43 comerciantes entrevistados por las autoridades supo identificar las rutas de escape designadas. La falta de señalización luminiscente y de personal capacitado para guiar la evacuación generó caos: dos de los tres heridos sufrieron lesiones al tropezar en medio del humo denso, según el parte médico.
Los bomberos destacaron que, pese a las revisiones anuales obligatorias, no había registros de simulacros en los últimos 18 meses. La experiencia en incendios similares —como el del mercado de La Merced en 2021— demuestra que los ejercicios prácticos reducen hasta en un 40% el tiempo de respuesta de los ocupantes. En Toluca, la combinación de negligencia en mantenimiento, desorden estructural y falta de entrenamiento convirtió un fuego contenido en una emergencia de proporciones millonarias.
Reconstrucción y apoyos: el plan para reactivar el mercado
Las autoridades municipales de Toluca de Lerdo activaron un plan de reconstrucción acelerada para el mercado afectado por el incendio, con un presupuesto inicial de $1.8 millones asignados al Fondo de Apoyo a Comerciantes. La estrategia prioriza la reparación de estructuras dañadas en un plazo no mayor a 45 días, según lo establecido en el protocolo de emergencia para desastres en mercados públicos. Equipos de Protección Civil ya evaluaron los riesgos estructurales, mientras que la Secretaría de Desarrollo Económico local coordina la logística para reubicar temporalmente a los 42 puestos afectados.
Para mitigar el impacto económico, el gobierno estatal anunció un programa de créditos blandos con tasas preferenciales del 3% anual, en colaboración con instituciones financieras locales. Según datos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en el Estado de México, el 68% de los comerciantes en mercados tradicionales operan sin seguro contra incendios, lo que agrava su vulnerabilidad ante este tipo de siniestros. En este caso, los apoyos incluirán asesoría legal para gestionar indemnizaciones con las aseguradoras de los pocos locatarios que sí contaban con cobertura.
La reconstrucción no se limitará a lo material. Psicólogos de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) ofrecerán talleres de atención emocional para los comerciantes y sus familias, tras confirmarse que tres de los heridos —dos mujeres y un hombre— presentaron crisis de ansiedad derivadas del evento. Las sesiones arrancarán la próxima semana en un módulo instalado en las inmediaciones del mercado.
Mientras avanzan las obras, el Ayuntamiento implementó un operativo de limpieza con maquinaria especializada para retirar escombros y residuos tóxicos generados por la combustión de plásticos y textiles. La zona será desinfectada antes de reiniciar actividades, siguiendo los lineamientos de la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEDE-2012 para instalaciones eléctricas, cuyo incumplimiento se investiga como posible causa del siniestro.
El incendio en el mercado Benito Juárez de Toluca no solo dejó tres comerciantes hospitalizados y pérdidas materiales que superan el millón y medio de pesos, sino que expuso, una vez más, los riesgos de operar en espacios con instalaciones eléctricas obsoletas y medidas de prevención insuficientes. La rapidez de los bomberos evitó una tragedia mayor, pero el daño económico —que afecta directamente a decenas de familias dependientes del comercio informal— subraya la urgencia de actuar antes de que otro siniestro escalé sin control.
Ante esto, las autoridades municipales deben acelerar las revisiones técnicas en mercados públicos, priorizando sistemas de extinción accesibles, salidas de emergencia despejadas y capacitaciones periódicas para locatarios, mientras los comerciantes exigen —con razón— respuestas claras sobre apoyos para reconstruir sus puestos. Toluca, con su densidad comercial y crecimiento acelerado, no puede permitirse que la negligencia se convierta en un patrón: la reconstrucción del mercado debe ser el primer paso hacia un modelo que garantice seguridad sin ahogar la economía local.

