El fuego arrasó con tres viviendas en menos de dos horas, dejando a 15 familias sin techo y daños materiales que superan los dos millones de pesos. El siniestro, ocurrido en la colonia Lomas de Memetla, se propagó con rapidez debido a los fuertes vientos y la cercanía entre las construcciones, según reportes de los cuerpos de emergencia. Aunque no se registraron víctimas mortales, cinco personas resultaron con intoxicación por humo y fueron trasladadas a hospitales cercanos para recibir atención médica.
Cuajimalpa de Morelos, una de las alcaldías con mayor crecimiento poblacional en la Ciudad de México, enfrenta nuevamente los riesgos de una infraestructura urbana saturada y la falta de medidas preventivas adecuadas. Este incendio no es un caso aislado: en lo que va del año, la zona ha registrado al menos siete emergencias similares, todas vinculadas a fallas eléctricas o negligencia en el manejo de materiales inflamables. Para los residentes de Cuajimalpa de Morelos, el incidente reabre el debate sobre la urgencia de revisar los protocolos de seguridad y la respuesta de las autoridades ante desastres que, como este, podrían evitarse.
El origen del siniestro en la zona residencial
El fuego que arrasó parte de una colonia en Cuajimalpa de Morelos la madrugada del martes se originó en un cortocircuito en la instalación eléctrica de una vivienda en la calle Jardines de la Hacienda. Según el reporte técnico de la Coordinación General de Protección Civil y Gestión Integral de Riesgos de la Ciudad de México, el sobrecalentamiento de un cableado obsoleto —con más de 20 años sin mantenimiento— provocó chispas que incendiaron un colchón abandonado en el patio trasero. Las llamas se propagaron con rapidez debido a los vientos de hasta 15 km/h registrados esa noche y a la cercanía entre las construcciones, típicas de zonas residenciales con alta densidad poblacional.
Testigos relataron que el olor a quemado se percibió desde las 2:40 a.m., pero los primeros intentos por sofocar el incendio con extintores domésticos resultaron inútiles. Para cuando llegaron los bomberos, 17 minutos después del primer llamado de emergencia, las llamas ya habían consumido el 60% de la primera casa y amenazaban con extenderse a las propiedades vecinas. La demora en la contención inicial —atribuida por especialistas en gestión de riesgos a la falta de hidrantes operativos en un radio de 200 metros— agravó los daños materiales.
Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre incendios urbanos en la zona poniente de la capital, publicado en 2022, advierte que el 38% de los siniestros en viviendas de Cuajimalpa están vinculados a fallas eléctricas no detectadas a tiempo. El documento señala que, en colonias con infraestructura envejecida como la afectada, el riesgo se multiplica durante la temporada seca, cuando la humedad relativa del aire desciende por debajo del 30%. Esta condición, combinada con materiales de construcción inflamables como techos de lámina y muros de madera, convierte cualquier chispa en un focos de incendio de difícil control.
Mientras las autoridades investigan si hubo negligencia en el mantenimiento de la instalación eléctrica, vecinos denunciaron que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) había ignorado al menos dos solicitudes previas para revisar los postes de luz en la cuadra. El delegado de Cuajimalpa, en rueda de prensa, evitó pronunciarse sobre responsabilidades y se limitó a confirmar que se reforzarán los operativos de revisión en 12 colonias con características similares.
Daños materiales y pérdidas reportadas por los vecinos
El fuego arrasó con más de la mitad de los enseres domésticos en las tres viviendas afectadas. Según reportes de los bomberos de la Ciudad de México, las llamas consumieron principalmente muebles de madera, electrodomésticos y documentos personales, dejando a las familias sin bienes básicos de supervivencia. En una de las casas, ubicada en la calle 5 de Mayo, el techo de lámina colapsó por completo, mientras que en las otras dos propiedades los daños estructurales obligarán a reparaciones mayores antes de que puedan ser habitables nuevamente.
Los vecinos describieron cómo el humo negro cubrió la colonia durante más de dos horas, manchas que aún persisten en las fachadas de las casas cercanas. «Se perdió todo lo que habíamos juntado en años», comentó una residentes mientras revisaba los restos carbonizados de su cocina. Protección Civil estimó que el 60% de los bienes materiales en las viviendas siniestradas quedaron inservibles, incluyendo ropa, colchones y artículos escolares de los menores.
Entre las pérdidas más críticas destacan los medicamentos y equipos médicos de dos adultos mayores con enfermedades crónicas, así como las herramientas de trabajo de un carpintero local, cuya fuente de ingresos dependía de un taller improvisado en el patio trasero. La Cruz Roja Mexicana reportó que, en casos como este, la recuperación de documentos oficiales (actas de nacimiento, credenciales, títulos de propiedad) puede tardar hasta seis meses, lo que retrasará aún más la normalización de las familias.
El olor a quemado impregnó no solo las estructuras dañadas, sino también los objetos rescatables. Vecinos de casas aledañas relatan que sus propias pertenencias —como cortinas, alfombras y hasta alimentos almacenados— quedaron contaminadas por el hollín, generando gastos adicionales en limpieza o reposición. Mientras las autoridades evalúan si el siniestro tuvo origen en una fuga de gas o en un cortocircuito, el costo preliminar de los daños materiales supera los 1.2 millones de pesos, según cálculos de la delegación Cuajimalpa.
Acciones inmediatas de bomberos y protección civil
Los primeros reportes al 911 activaron el protocolo de emergencia a las 3:47 a.m., cuando las llamas ya consumían el techo de una vivienda en la calle 5 de Mayo, colonia Lomas de Vista Hermosa. En menos de 12 minutos, siete unidades de bomberos de Cuajimalpa —incluyendo dos pipas con capacidad para 10,000 litros de agua cada una— se desplegaron en el lugar, apoyadas por elementos de Protección Civil de la alcaldía. El operativo inicial se centró en contener el avance del fuego hacia las viviendas colindantes, donde el viento de la madrugada amenazaba con propagar las llamas a estructuras de madera y laminas de asbesto.
Mientras dos equipos atacaban el fuego con mangueras de alta presión, un tercer grupo evacuó a las familias que aún permanecían en sus casas, muchas de ellas despertadas por el olor a quemado y los gritos de los vecinos. Según datos de la Dirección General de Bomberos de la Ciudad de México, en incendios residenciales con materiales combustibles como los registrados en Cuajimalpa, el 68% de las víctimas mortales ocurren por inhalación de humo en los primeros 20 minutos. Esta estadística aceleró la decisión de desalojar un radio de 50 metros, incluso cuando algunas personas intentaban rescatar pertenencias.
Para las 5:00 a.m., el incendio ya había sido controlado en un 80%, pero los bomberos mantuvieron vigilancia durante cuatro horas más para sofocar puntos calientes en los escombros. Protección Civil instaló un perímetro de seguridad con cinta amarilla y asignó a dos paramédicos para atender a tres menores con crisis de ansiedad y a un adulto mayor con problemas respiratorios leves. Paralelamente, personal de la alcaldía comenzó a registrar los daños: tres viviendas con afectaciones estructurales graves —una de ellas con colapso parcial del segundo piso— y pérdidas materiales estimadas en más de medio millón de pesos solo en enseres domésticos.
El operativo incluyó la coordinación con la Comisión Federal de Electricidad para cortar el suministro en la zona y evitar riesgos por cables derribados. Antes del amanecer, un camión de la Secretaría de Obras y Servicios públicos llegó para retirar escombros y evaluar la estabilidad de las paredes afectadas. Las 15 familias damnificadas fueron trasladadas temporalmente al albergue comunitario «Benito Juárez», donde se les proporcionó colchonetas, cobijas y kits de higiene.
Refugios temporales para las familias afectadas
Las autoridades de Cuajimalpa de Morelos activaron de inmediato un protocolo de emergencia para garantizar refugio temporal a las 15 familias afectadas por el incendio que arrasó con tres viviendas en la colonia Bosques de las Lomas. El gobierno local, en coordinación con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, habilitó el Centro Comunitario «Lic. Miguel Alemán» como albergue provisional, equipado con colchones, mantas y kits de higiene básicos. Según datos de la Cruz Roja Mexicana, este tipo de espacios debe cumplir con estándares mínimos de 3.5 metros cuadrados por persona para evitar hacinamiento y garantizar condiciones dignas.
El albergue opera las 24 horas con personal de apoyo psicológico y trabajadoras sociales, quienes evalúan las necesidades específicas de cada familia. Niños, adultos mayores y personas con discapacidad recibieron prioridad en la asignación de espacios, mientras que se instalaron módulos separados para garantizar privacidad. Protección Civil reportó que, hasta el momento, siete de las familias ya fueron reubicas en casas de parientes cercanos, reduciendo la presión sobre el refugio.
Paralelamente, el DIF Cuajimalpa distribuyó 45 despensas con víveres no perecederos y artículos de primera necesidad, como pañales y medicamentos básicos. La dependencia también gestiona donaciones de ropa y calzado a través de un centro de acopio instalado en las oficinas municipales. Organismos como el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI) analizan ya las condiciones estructurales de las viviendas dañadas para determinar si son susceptibles de reparación o requieren demolición.
Mientras las familias esperan soluciones permanentes, el albergue temporal ofrece talleres de contención emocional y asesoría legal para orientarlas en los trámites de seguro habitacional o apoyos gubernamentales. La experiencia en emergencias similares, como los incendios de 2021 en la alcaldía Álvaro Obregón, demostró que el acompañamiento psicosocial en las primeras 72 horas reduce significativamente el riesgo de trauma prolongado en los afectados.
Medidas preventivas para evitar nuevos incidentes
Tras el incendio que afectó a tres viviendas en la colonia Lomas de Vista Hermosa, autoridades de Protección Civil de Cuajimalpa de Morelos reforzaron las recomendaciones para prevenir incidentes similares. Según datos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México, el 60% de los incendios en zonas residenciales durante 2023 se originaron por fallas eléctricas, sobrecarga de enchufes o negligencia en el uso de estufas y calentadores. La delegación insistió en que revisar instalaciones eléctricas al menos una vez al año y evitar conexiones improvisadas podría reducir hasta un 40% los riesgos en hogares con más de una década de antigüedad.
El uso de calentadores y estufas en temporada de frío exige precauciones adicionales. En Cuajimalpa, donde las temperaturas pueden descender hasta 5°C en diciembre y enero, se recomienda mantener una distancia mínima de un metro entre estos aparatos y cortinas, muebles o ropa. También es crucial no dejarlos encendidos sin supervisión y verificar que cuenten con certificaciones de seguridad.
Otra medida clave es la instalación de detectores de humo, dispositivos que, según estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México, aumentan en un 50% las posibilidades de evacuación oportuna en caso de incendio. En la zona afectada, solo el 20% de las viviendas contaba con estos sistemas. Protección Civil anunció talleres comunitarios para enseñar a los vecinos a colocarlos y darles mantenimiento básico.
La acumulación de materiales inflamables en patios o azoteas —como cartón, plásticos o maderas— agravó las llamas en el reciente siniestro. Las brigadas locales recordaron que, además de limpiar estas áreas, es vital tener extintores accesibles y conocer su funcionamiento. Para familias en situaciones vulnerables, la delegación ofrece apoyo para adquirir equipos básicos a través del programa «Hogar Seguro».
Finalizadas las labores de evaluación, las autoridades subrayaron que la prevención depende tanto de acciones individuales como de la colaboración vecinal. Reportar cables pelados, fugas de gas o comportamientos de riesgo en inmuebles aledaños puede marcar la diferencia. En Cuajimalpa, donde la densidad poblacional y la antigüedad de algunas colonias elevan los peligros, la coordinación entre residentes y servicios de emergencia se volvió prioridad.
El incendio en Cuajimalpa de Morelos dejó al descubierto no solo la vulnerabilidad de las colonias ante emergencias, sino también la urgencia de reforzar protocolos de prevención y respuesta en zonas residenciales con alta densidad poblacional. Tres viviendas destruidas y quince familias sin techo son cifras que obligan a revisar desde las instalaciones eléctricas hasta los accesos para cuerpos de bomberos, fallas que, en muchos casos, se repiten hasta convertirse en tragedias evitables.
Ante esto, los vecinos pueden exigir a las autoridades locales inspecciones periódicas en la red de gas y tendidos eléctricos, así como promover brigadas comunitarias capacitadas en manejo de extintores y rutas de evacuación, medidas que, aunque básicas, salvan vidas cuando el fuego avanza más rápido que los servicios de emergencia. La reconstrucción de lo perdido tomará meses, pero la lección debe traducirse en acciones concretas antes de que otro siniestro—evitable—vuelva a dejar familias en la calle.

