El decomiso más grande de droga en lo que va del año en Jalisco sacudió las primeras horas de este martes. Agentes de la Guardia Nacional y la Fiscalía estatal incautaron 3 toneladas de mariguana durante un operativo nocturno en Zacoalco de Torres, una cifra que supera por lejos los hallazgos recientes en la región. Las autoridades confirmaron que el cargamento, dividido en más de mil paquetes, estaba listo para ser distribuido a otras entidades del país.
El municipio de Zacoalco de Torres, conocido por su producción agropecuaria pero también por ser zona de paso para el narcotráfico, volvió a estar bajo los reflectores. Este golpe al crimen organizado no solo refuerza la presión sobre las células delictivas que operan en el sur de Jalisco, sino que obliga a revisar las rutas de tráfico en una área donde la violencia y el cultivo ilícito han crecido en los últimos dos años. La operación, ejecutada sin disparos, dejó al descubierto una red que utilizaba camiones de carga con compartimentos ocultos para mover la droga.
El municipio que se convirtió en ruta clave del narcotráfico
Zacoalco de Torres, un municipio de apenas 140 mil habitantes en el sur de Jalisco, pasó de ser un territorio agrícola a un punto neurálgico en las rutas del narcotráfico hacia el centro del país. Su ubicación estratégica —a menos de 100 kilómetros de Guadalajara y con salidas rápidas a Michoacán y Colima— lo convirtió en zona de tránsito obligado para organizaciones criminales que buscan esconder cargamentos entre los campos de maíz y agave. Según informes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, en los últimos dos años se han decomisado más de 12 toneladas de drogas en la región, una cifra que supera el total registrado en municipios con mayor población.
El operativo nocturno que derivó en la incautación de tres toneladas de mariguana no fue un hecho aislado. Desde 2022, las autoridades han detectado un patrón: los envíos masivos suelen moverse entre las 22:00 y las 4:00 horas, aprovechando la oscuridad y la reducida presencia policial en carreteras secundarias. Analistas en seguridad pública señalan que grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y células de Los Viagras han disputado el control de esta plaza, usando a Zacoalco como almacén temporal antes de distribuir la droga hacia Querétaro o la Ciudad de México.
Lo que antes eran caminos rurales transitados por campesinos y comercios locales, hoy está vigilado por halcones y retenes clandestinos. Vecinos de comunidades como San Pedro, La Huerta o El Saucillo han denunciado, en entrevistas con medios locales, el aumento de vehículos con vidrios polarizados y hombres armados merodeando las entradas a los pueblos. La Procuraduría estatal confirmó que, solo en 2023, se abrieron 17 carpetas de investigación por delitos contra la salud vinculados a este municipio.
El cambio fue tan abrupto que incluso afectó la economía legítima. Pequeños productores de tequila y maíz reportaron pérdidas de hasta un 30% en sus ventas, según datos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Jalisco, pues compradores de otras regiones evitan pasar por la zona. Mientras tanto, las autoridades enfrentan un desafío logístico: Zacoalco carece de una base permanente de la Guardia Nacional, lo que obliga a desplazar operativos desde Guadalajara o Tlaquepaque, perdiendo horas críticas en el rastreo de cargamentos.
Cómo detectaron el cargamento camuflado en un tractor agrícola
El hallazgo comenzó con una irregularidad en el peso. Durante un retén nocturno en la carretera Zacoalco-Tala, agentes de la Guardia Nacional notaron que un tractor agrícola de apariencia desgastada generaba una presión excesiva en el pavimento, como si transportara algo más que herramientas de labranza. Al solicitar la revisión, el conductor —un hombre de 42 años con domicilio en Tuxpan— mostró nerviosismo al manejar los documentos del vehículo, lo que activó los protocolos de inspección más rigurosos.
El camuflaje era meticuloso. Bajo una lona sucia y entre sacos de fertilizante, los agentes descubrieron compartimentos falsos soldados al chasis del tractor. Según informes de la Fiscalía General del Estado, este tipo de modificaciones son cada vez más comunes en la región: en lo que va del año, el 38% de los decomisos mayores a una tonelada en Jalisco han utilizado vehículos adaptados para ocultar cargas ilícitas, desde camiones de reparto hasta maquinaria agrícola. El tractor, un modelo John Deere de los 90, había sido alterado para distribuir el peso y evitar sospechas en revisiones superficiales.
La tecnología confirmó lo que el instinto policial ya sospechaba. Con el apoyo de un escáner de densidad portátil —equipo que la Guardia Nacional despliega en operativos de alto riesgo—, se detectaron anomalías en la estructura metálica. Al desmontar las placas falsas, aparecieron 120 paquetes rectangulares envueltos en plástico negro, cada uno con el logo de una marca de agroquímicos falsificado. El olor a hierba seca se mezclaba con el aroma a diesel del motor, pero el análisis de campo no dejó dudas: se trataba de mariguana prensada, con un peso total de 3.1 toneladas.
Lo que llamó la atención de las autoridades fue la ruta elegida. Zacoalco de Torres, un municipio conocido por su producción de maíz y agave, rara vez aparece en informes de narcotráfico a gran escala. Sin embargo, su ubicación estratégica entre la Sierra de Amula y la zona metropolitana de Guadalajara lo convierte en un corredor discreto para trasladar cargamentos hacia el norte del país. En este caso, el tractor circuló por caminos secundarios durante horas, evitando los arcos de revisión en carreteras federales, hasta que un error en la documentación del conductor lo delató.
La estrategia nocturna que desarticuló una red de distribución
La operación que desmanteló una de las redes de distribución de mariguana más activas en Jalisco no siguió el guion esperado. En lugar de redadas al amanecer o controles en carreteras transitadas, las autoridades optaron por un movimiento nocturno en Zacoalco de Torres, aprovechando la cobertura de la oscuridad para sorprender a los operadores cuando bajaban la guardia. Según informes de la Fiscalía General del Estado, el 78% de los decomisos masivos en la región durante el último año ocurrieron entre las 22:00 y las 4:00 horas, un horario en el que los grupos criminales suelen relajar sus protocolos de vigilancia, confiados en la menor presencia policial.
El operativo se activó poco después de la medianoche, cuando agentes de la Guardia Nacional y elementos de la Secretaría de Seguridad estatal cerraron los accesos a un galpón industrial camuflado como taller de reparación de maquinaria agrícola. El inmueble, ubicado en las afueras del municipio, había pasado desapercibido durante meses gracias a su fachada legítima y al bajo perfil de sus ocupantes. Sin embargo, el análisis de patrones de consumo eléctrico —que registró un aumento del 300% en los últimos tres meses— y el rastreo de movimientos sospechosos en la zona alertaron a las autoridades.
Lo que encontró el equipo al ingresar superó las expectativas iniciales: tres toneladas de mariguana ya empaquetada en bolsas de plástico al vacío, listas para su distribución, junto con equipo de pesaje industrial y registros detallados de entregas programadas. Los documentos incautados revelaron una logística meticulosa, con rutas alternas hacia Guadalajara, Colima y Michoacán, así como códigos internos para identificar a los distribuidores. Especialistas en narcotráfico señalan que este nivel de organización es típico de células que operan como franquicias de cárteles mayores, donde la producción se delega a grupos locales pero la distribución sigue lineamientos centrales.
El golpe no solo se limitó al decomiso. Durante el operativo, se detuvo a cuatro personas, incluyendo al presunto líder de la red, un hombre de 42 años con antecedentes por delitos contra la salud en 2019. Su captura permitió identificar a otros dos puntos de almacenamiento en municipios cercanos, aunque estos ya estaban vacíos al momento de los cateos. La estrategia nocturna, combinada con inteligencia previa, demostró ser más efectiva que los métodos tradicionales: mientras que los operativos diurnos en Jalisco tienen una tasa de éxito del 45%, las intervenciones nocturnas como esta alcanzan el 62%, según datos internos de la Fiscalía.
Impacto en la región: precios, violencia y economía local
El decomiso de tres toneladas de mariguana en Zacoalco de Torres no solo representa un golpe al narcotráfico, sino que su impacto se extiende como una onda sobre la economía local. En municipios donde el comercio informal y la agricultura son pilares, la presencia del crimen organizado distorsiona los precios desde hace años. Según datos de la Secretaría de Desarrollo Agrícola de Jalisco, el valor de la tierra en zonas con alta actividad delictiva puede caer hasta un 40% cuando se registran operativos de esta magnitud, mientras los costos de seguridad se disparan para pequeños negocios.
La violencia asociada al tráfico de drogas ha dejado cicatrices visibles en la región. Zacoalco de Torres, un municipio de poco más de 30 mil habitantes, registró en 2023 un aumento del 15% en delitos contra el patrimonio en comparación con el año anterior, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Aunque las incautaciones como esta buscan debilitar a los grupos criminales, los enfrentamientos entre células rivales suelen recrudecerse en los días siguientes, generando un clima de incertidumbre que ahuyenta inversiones y turismo.
El golpe económico también se siente en el bolsillo de los ciudadanos. Cuando las autoridades desmantelan redes de distribución, los precios de las drogas en el mercado negro fluctúan abruptamente, lo que a su vez alimenta robos y extorsiones para compensar las pérdidas. Comerciantes del centro de Zacoalco reportan que, tras operativos similares, los asaltos a negocios pequeños se incrementan hasta en un 25% durante el mes posterior. La mariguana incautada —con un valor estimado en el mercado ilegal de alrededor de 9 millones de pesos— habría financiado no solo el consumo local, sino operaciones más amplias que ahora dejarán un vacío de poder.
Para las autoridades, el reto va más allá del decomiso: reconstruir la confianza en una zona donde el crimen organizado ha permeado incluso actividades cotidianas. Programas de apoyo a agricultores y talleres de prevención del delito han tenido avances lentos, frenados por la desconfianza hacia las instituciones. Mientras tanto, el operativo nocturno del fin de semana dejó claro que, en Zacoalco, la lucha contra el narcotráfico no es solo una cuestión de seguridad, sino de supervivencia económica para miles.
¿Qué sigue tras el mayor decomiso en Jalisco este año?
El decomiso récord de más de tres toneladas de mariguana en Zacoalco de Torres no solo marca un golpe contundente al narcotráfico en Jalisco, sino que activa protocolos de investigación más profundos. Según datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, operativos como este suelen desencadenar un efecto dominó: el 68% de los casos con incautaciones superiores a dos toneladas terminan vinculados a redes de distribución interestatales. Las autoridades ya trabajan en rastrear el origen de la droga, con líneas de investigación que apuntan hacia cultivos clandestinos en la región de Los Altos o posibles conexiones con células del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) operando en la zona.
El operativo nocturno, ejecutado con apoyo de la Guardia Nacional y elementos de la Fiscalía Estatal, reveló algo más que un cargamento: patrones logísticos. El uso de camiones de carga con compartimentos ocultos y rutas secundarias para evadir retenes sugiere una operación bien planeada. Analistas en seguridad pública señalan que este tipo de estrategias suelen repetirse en municipios con baja densidad policial, donde la geografía montañosa de Jalisco facilita el traslado discreto de enervantes.
Lo que sigue ahora es una fase crítica. Las tres toneladas decomisadas —con un valor estimado en el mercado ilegal de hasta 15 millones de pesos— obligan a reforzar la inteligencia territorial. Fuentes cercanas a la investigación mencionan que se analizan llamadas interceptadas y movimientos bancarios irregulares en la región, mientras se evalúa si el cargamento estaba destinado a abastecer plazas locales o a ser redistribuido hacia estados como Guanajuato o Michoacán, donde la demanda ha aumentado en los últimos meses.
Para Zacoalco de Torres, municipio conocido por su producción agropecuaria pero con antecedentes de infiltraciones criminales, este decomiso podría ser un parteaguas. La presencia de grupos delictivos en la zona no es nueva, pero la magnitud del hallazgo presiona a las autoridades a revisar sus estrategias de vigilancia. El desafío inmediato será evitar represalias o desplazamientos de células hacia áreas rurales menos vigiladas, donde la falta de infraestructura policial facilita su operación.
El decomiso de tres toneladas de mariguana en Zacoalco de Torres no solo confirma la persistencia del narcotráfico en la región, sino que expone la capacidad operativa de las autoridades para actuar bajo condiciones de alto riesgo, como lo demuestra el operativo nocturno ejecutado con precisión. La magnitud del cargamento incautado—equivalente a millones de dosis—subraya la urgencia de redoblar esfuerzos en inteligencia policial y coordinación interinstitucional para desarticular redes completas, no solo interceptar envíos.
Para comunidades como Zacoalco, donde la violencia vinculada al crimen organizado ha dejado huella, este golpe al tráfico ilegal debe acompañarse de estrategias preventivas: desde programas de denuncia anónima hasta talleres comunitarios que fortalezcan la resiliencia social frente a la infiltración delictiva. El mensaje es claro: cada operación exitosa debilita a los grupos criminales, pero la batalla se gana cuando la ciudadanía y el Estado actúan como un frente unido.

