Desde el 15 de octubre, doce radares móviles se sumaron al sistema de vigilancia en Puebla capital, cubriendo puntos críticos como la Recta a Cholula, el Periférico Ecológico y la avenida Juárez. Los dispositivos, capaces de detectar excesos de velocidad con margen de error cero, ya emitieron 3,200 multas en su primera semana de operación. Las autoridades confirmaron que los equipos operan las 24 horas, con mayor énfasis en horarios pico donde los accidentes por velocidad se disparan un 40% según datos de la Secretaría de Movilidad.

La expansión forma parte de una estrategia más amplia para endurecer el control vehicular en Puebla, donde el incumplimiento de límites de velocidad representaba el 60% de las infracciones registradas en 2023. Aunque algunos conductores critican la medida por su impacto económico, las cifras oficiales señalan una reducción del 15% en percances viales en zonas con radares fijos durante el último año. El gobierno estatal insiste en que el objetivo no es recaudatorio, sino reeducar a los automovilistas dentro del marco de control vehicular en Puebla, donde la imprudencia al volante sigue siendo la primera causa de muertes en carretera.

Ubicaciones estratégicas de los radares recién instalados

Los 12 radares recién instalados en Puebla capital no se distribuyeron al azar: siguen un patrón basado en datos de accidentalidad y flujos vehiculares. Tres de ellos se ubican en el Periférico Ecológico, tramo donde el 68% de los choques registrados en 2023 estuvieron vinculados a exceso de velocidad, según informes de la Secretaría de Movilidad. Los dispositivos cubren puntos críticos como la curva cerca del Libramiento Arroyo, donde la geometría vial y la falta de señalización clara han generado múltiples volcaduras en los últimos dos años. También se colocó un radar fijo en la salida hacia la Autopista México-Puebla, zona con alta incidencia de rebases peligrosos en horas pico.

El centro histórico concentró dos equipos más, estratégicamente posicionados en las avenidas 5 de Mayo y Reforma. Aquí, la velocidad promedio supera en un 30% los límites permitidos (50 km/h), de acuerdo con mediciones de la Dirección de Tránsito Municipal. Uno de los radares opera frente al Parque Juárez, donde la combinación de peatones, ciclistas y vehículos genera conflictos viales constantes. El otro vigila el cruce con la 16 de Septiembre, donde estudios de movilidad identificaron que el 45% de los conductores acelera al aproximarse al semáforo en amarillo.

La zona de Angelópolis recibió tres radares: uno en el Bulevar Atlixcáyotl —a la altura del Centro Comercial La Noria—, otro en la entrada a Residencial San Ángel y el tercero cerca del Hospital del Niño Poblano. Esta área, con alto tráfico de vehículos particulares y transporte público, había carecido de monitoreo automatizado pese a ser ruta habitual de ambulancias y unidades escolares. Especialistas en seguridad vial destacan que la presencia de radares en zonas residenciales reduce hasta en un 22% las infracciones por velocidad, según experiencias en ciudades como Guadalajara y Monterrey.

Los dos radares restantes se instalaron en puntos menos transitados pero con riesgos latentes: la carretera a San Andrés Cholula (a la altura del puente peatonal) y la avenida Tecnológico, frente al Instituto Tecnológico de Puebla. En este último, la cercanía con escuelas y la falta de pases peatonales marcados habían convertido el tramo en un foco de atropellamientos. Las autoridades optaron por radares móviles en estas ubicaciones, lo que permite ajustar su posición según patrones estacionales, como el aumento de tráfico durante periodos escolares.

Todos los dispositivos operan con tecnología de lectura de placas en tiempo real y están interconectados con el Centro de Control de Tránsito. Su ubicación se definió tras un análisis de seis meses que incluyó datos de la Policía Vial, quejas ciudadanas y registros de cámaras existentes.

Multas y sanciones por exceso de velocidad en 2024

Los conductores que circulen por Puebla capital en 2024 enfrentarán multas más estrictas por exceso de velocidad, con montos que oscilan entre los 1,500 y 3,500 pesos, dependiendo de la gravedad de la infracción. La Secretaría de Movilidad y Transporte del estado ajustó el reglamento para alinearse con los nuevos sistemas de monitoreo, donde los 12 radares recién instalados registrarán no solo la velocidad, sino también la placa del vehículo para agilizar el proceso de sanción. Quienes superen el límite en más de 40 km/h podrían ver su licencia suspendida temporalmente, una medida que busca reducir los accidentes viales en zonas de alto riesgo.

Datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que el exceso de velocidad es responsable del 30% de las muertes en carreteras urbanas. En Puebla, las autoridades locales reportaron un aumento del 18% en incidentes relacionados con velocidad en 2023, lo que aceleró la implementación de estos dispositivos. Los radares, ubicados en avenidas como 11 Sur, 25 Poniente y el Periférico Ecológico, operan las 24 horas y capturan imágenes con validez legal para emitir multas sin necesidad de intercepción policial.

Para los reincidentes, las sanciones se endurecen. Un segundo exceso de velocidad en menos de seis meses duplicará el monto de la multa y podría derivar en la retención del vehículo hasta por 48 horas. Además, los conductores que acumulen tres infracciones graves en un año quedarán registrados en un sistema estatal que dificultará la renovación de su licencia. La medida, aunque controvertida, ha sido respaldada por colectivos ciudadanos que exigen mayor seguridad en las vialidades.

Quienes deseen impugnar una multa tendrán un plazo de 15 días hábiles para presentar su recurso ante la Dirección de Tránsito Municipal, acompañando pruebas como registros del velocímetro o testimonios. Sin embargo, los expertos en derecho vial advierten que menos del 10% de estas apelaciones prosperan, ya que los radares están calibrados y certificados por el Centro Nacional de Metrología. La recomendación para evitar sanciones sigue siendo simple: respetar los límites y estar atentos a la señalización, especialmente en zonas escolares y hospitalarias donde los márgenes son más rígidos.

Cómo funcionan los equipos de medición de velocidad

Los radares de control de velocidad operan mediante tecnología basada en ondas electromagnéticas, ya sea láser, microondas o sistemas de inducción en el pavimento. Los modelos más comunes en zonas urbanas, como los recién instalados en Puebla capital, utilizan el efecto Doppler: emiten una señal que rebota contra los vehículos en movimiento y calcula su velocidad al medir el cambio de frecuencia en la onda reflejada. Este método permite precisiones de hasta ±1 km/h en condiciones ideales, según estándares de la Organización Internacional de Metrología Legal (OIML).

En el caso específico de los 12 nuevos equipos implementados, se trata de cinemómetros fijos de última generación con cámaras de alta resolución integradas. Estos dispositivos capturan no solo la velocidad instantánea, sino también la matrícula, modelo y color del vehículo, datos que se transmiten en tiempo real al Centro de Monitoreo Vial. A diferencia de los radares móviles que requieren operación manual, estos sistemas funcionan las 24 horas sin intervención humana, activándose automáticamente cuando detectan infracciones.

Un detalle técnico clave es su capacidad para diferenciar entre múltiples vehículos en carriles adyacentes. Estudios de tránsito urbano —como los publicados por el Instituto Mexicano del Transporte en 2023— demuestran que los radares con tecnología de haz múltiple reducen hasta en un 30% los errores de medición en avenidas con alto flujo vehicular. En Puebla, los equipos se calibraron específicamente para las condiciones de la ciudad: pendientes pronunciadas en zonas como Choluteca o variaciones climáticas que podrían afectar la lectura.

La ubicación estratégica de estos dispositivos no es aleatoria. Se priorizaron puntos con historial de accidentes por exceso de velocidad, cruces peatonales de alta afluencia y corredores donde estudios previos registraron velocidades promedio superiores a los límites establecidos. Por ejemplo, en el bulevar Hermanos Serdán, donde antes de la instalación se documentaban vehículos circulando a 80 km/h en tramos con límite de 60 km/h. Los radares, además de multar, generan datos para ajustar semáforos y señalamientos en tiempo real.

Zonas con mayor incidencia de accidentes viales

La zona de la Calzada Zavaleta se mantiene como el punto negro más crítico en accidentes viales dentro de Puebla capital. Según datos de la Secretaría de Movilidad y Transporte del estado, este corredor registró 47 incidentes graves solo en el primer semestre de 2023, la mayoría vinculados a exceso de velocidad y cambios bruscos de carril. El tramo entre la 11 Oriente y el Boulevard Hermanos Serdán concentra el mayor número de percances, especialmente en horas pico cuando el flujo vehicular supera los 3 mil vehículos por hora. Las autoridades atribuyen la alta siniestralidad a la combinación de curvas pronunciadas, falta de señalización clara y la costumbre de los conductores de rebasar los límites permitidos.

Otro foco rojo es el Periférico Ecológico, donde los radares móviles detectaron que el 62% de los automovilistas circula a más de 90 km/h en zonas con límite de 70 km/h. Estudios de tránsito revelan que los cruces con la Vía Atlixcáyotl y la 24 Sur son particularmente peligrosos por la mezcla de tráfico pesado, transporte público y vehículos particulares. La topografía irregular y la presencia de áreas residenciales adyacentes agravan el riesgo, ya que peatones y ciclistas comparten espacios sin protección adecuada.

En el centro histórico, las calles 5 de Mayo y Reforma destacan por colisiones menores pero frecuentes. Aunque la velocidad promedio no supera los 50 km/h, la densidad de comercios, el estacionamiento en doble fila y las maniobras imprudentes de repartidores generan al menos 12 choques semanales, según reportes de la policía vial. La falta de sincronización en los semáforos y el diseño de calles angostas —heredadas de la época colonial— obligan a los conductores a frenados bruscos que derivan en alcances traseros.

Expertos en seguridad vial señalan que el 78% de los accidentes en estas zonas ocurren entre las 7:00 y 9:00 horas, así como en el horario de salida laboral (18:00-20:00 horas). La implementación de los nuevos radares busca reducir estos índices, aunque especialistas advierten que sin un rediseño de la infraestructura y campañas de concientización, los resultados serán limitados. La experiencia en ciudades como Guadalajara demuestra que la combinación de tecnología, educación vial y modificaciones en el trazado urbano logra disminuir hasta un 40% los incidentes en dos años.

Próximas medidas para mejorar la seguridad en carreteras

Las autoridades de movilidad en Puebla capital no se detienen con la instalación de los 12 radares recientes. Para el último trimestre del año, se planea ampliar la cobertura con 8 puntos adicionales de monitoreo en zonas críticas como la Recta a Cholula y el Periférico Ecológico, donde estudios de la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transportes (SIMT) registraron un aumento del 30% en incidentes viales durante 2023. Estos nuevos dispositivos incluirán tecnología de lectura de placas en tiempo real, vinculada directamente al sistema de multas automatizadas.

Junto a la expansión de radares, se implementará un programa piloto de carriles inteligentes en avenidas principales. Sensores embebidos en el pavimento detectarán vehículos que excedan los límites o invadan carriles exclusivos, activando alertas inmediatas a los centros de control. La medida busca reducir los choques por cambios bruscos de carril, una de las tres causas más frecuentes de accidentes en la ciudad, según datos del Observatorio Ciudadano de Movilidad.

Otra acción concreta será el refuerzo de operativos cero tolerancia en horarios pico. Elementos de la Dirección de Tránsito Municipal aumentarán su presencia entre las 7:00 y 10:00 horas, así como de 18:00 a 21:00 horas, con énfasis en cruces como el de la 11 Oriente y la 16 de Septiembre. Aquí, cámaras móviles complementarán a los radares fijos para disuadir a conductores que intenten evadir los controles.

La SIMT también trabaja en una campaña de concientización dirigida a motores y peatones, con módulos informativos en plazas públicas y difusión en redes sociales sobre las consecuencias legales y humanas de manejar a exceso de velocidad. El objetivo es claro: combinar tecnología, vigilancia y educación para lograr una reducción sostenible de siniestros.

Los 12 radares recién instalados en Puebla capital marcan un avance concreto en la lucha contra el exceso de velocidad, un problema que ha dejado saldos trágicos en calles como la Recta a Cholula o el Periférico Ecológico, donde los atropellamientos y choques por imprudencia se repiten con alarmante frecuencia. La medida, respaldada por datos de la Secretaría de Movilidad, no solo busca reducir accidentes, sino también imponer un cambio cultural: que los conductores asuman que los límites no son sugerencias, sino normas con consecuencias tangibles—como las multas que ya comienzan a llegar a los infractores.

Para evitar sorpresas, lo más sensato es revisar las ubicaciones exactas de los radares (publicadas en el portal oficial del gobierno estatal) y ajustar el velocímetro con margen, especialmente en zonas escolares o de alto flujo peatonal, donde la tolerancia será mínima. El verdadero testeo de esta estrategia llegará en los próximos meses, cuando las estadísticas revelen si la combinación de tecnología y sanciones logra lo que años de campañas preventivas no consiguieron: calles más seguras y menos lutos evitables.