El abandono de recién nacidos en México sigue siendo una realidad cruda: solo en 2023, el Sistema Nacional DIF registró 1,247 casos de menores en situación de desamparo, muchos de ellos durante sus primeras 24 horas de vida. El último episodio, ocurrido en un hospital público de Pachuca, Hidalgo, reavivó el debate sobre las causas estructurales que llevan a madres —o familias— a tomar decisiones extremas, así como sobre los protocolos de protección que, en teoría, deberían activarse de inmediato.
El bebé en Pachuca, Hidalgo fue encontrado envuelto en toallas dentro de un baño del Hospital General, un escenario que repite patrones documentados en al menos cinco entidades del país durante el último año. Mientras las autoridades iniciaron las investigaciones para localizar a la madre, el caso del bebé en Pachuca, Hidalgo expone nuevamente las grietas de un sistema donde el miedo, la pobreza o la falta de redes de apoyo pueden convertir un centro de salud en el último recurso. La pregunta que queda —aunque nadie la formule en voz alta— es si las alertas tempranas y los programas de acompañamiento están llegando a quienes más los necesitan.
El abandono de recién nacidos en Hidalgo: cifras preocupantes

El caso del recién nacido abandonado en un hospital de Pachuca no es un hecho aislado. Hidalgo registra cifras alarmantes en este fenómeno, con al menos 15 casos documentados de abandono de lactantes durante 2023, según datos de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del estado. La mayoría ocurre en centros de salud, calles céntricas o incluso en basureros, lo que refleja no solo una crisis social, sino también fallas en los sistemas de apoyo a madres en situación vulnerable.
Especialistas en salud pública señalan que el 60% de estos abandonos se concentran en zonas urbanas como Pachuca, Tulancingo y Tula, donde la presión económica y la falta de redes de contención familiar agravan el problema. Las madres, en muchos casos adolescentes o en condiciones de pobreza extrema, optan por esta medida como último recurso.
Las autoridades han implementado protocolos para atender estos casos, pero la prevención sigue siendo el eslabón más débil. Mientras el bebé encontrado en Pachuca recibe atención médica, el debate sobre políticas públicas efectivas —como acceso a anticonceptivos, educación sexual y programas de adopción ágiles— sigue pendiente.
Cómo encontraron al bebé en el hospital de Pachuca

El hallazgo ocurrió alrededor de las 5:30 de la mañana en el Hospital General de Pachuca, cuando personal de limpieza escuchó un llanto débil proveniente de un baño cercano a la zona de urgencias. Al inspeccionar, encontraron al recién nacido envuelto en una toalla de papel, con el cordón umbilical aún sin cortar. Inmediatamente activaron los protocolos de emergencia y trasladaron al bebé a la unidad de neonatología, donde confirmaron que, pese a las condiciones del abandono, su estado de salud era estable.
De acuerdo con reportes de la Secretaría de Salud de Hidalgo, el menor —estimado en menos de 24 horas de nacido— presentaba signos de hipotermia leve, pero sin lesiones graves. Especialistas en pediatría señalaron que la temperatura corporal del bebé y su respuesta a los estímulos fueron clave para descartar complicaciones mayores, un escenario que, según datos de la UNICEF, solo ocurre en el 15% de los casos de abandono neonatal en México cuando la intervención es oportuna.
Las cámaras de vigilancia del nosocomio captaron a una mujer joven, vestida con ropa holgada y una sudadera con capucha, ingresando al área minutos antes del descubrimiento. Aunque las imágenes no permitieron identificarla con claridad, las autoridades ya analizan el material junto con testimonios del personal médico que pudo haberla visto.
El hospital emitirá un comunicado oficial en las próximas horas, pero fuentes internas confirmaron que se reforzaron los filtros de acceso a las áreas restringidas.
Protocolos de adopción para menores en situación de abandono

El caso del recién nacido abandonado en un hospital de Pachuca reactiva el debate sobre los protocolos de adopción para menores en situación de vulnerabilidad. En México, el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) establece que estos procesos deben priorizar el interés superior del menor, garantizando su derecho a una familia en un plazo máximo de dos años desde que se declara su estado de adoptabilidad.
Datos del DIF Hidalgo indican que, en 2023, solo el 30% de los menores en abandono fueron integrados a familias adoptivas dentro del marco legal. La lentitud en los trámites—que incluyen evaluaciones psicosociales, estudios socioeconómicos y seguimientos postadopción—genera que muchos infantes permanezcan en albergues más tiempo del recomendado.
El proceso inicia con la declaración de abandono por parte de un juez, seguida de una búsqueda exhaustiva de familiares biológicos. Si no se localiza a ninguno en seis meses, el menor ingresa al Registro Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes en Condición de Adoptabilidad. Sin embargo, especialistas en derecho familiar señalan que la falta de coordinación entre instituciones estatales y federales retrasan las adopciones, especialmente en casos como el del bebé de Pachuca, donde la urgencia médica añade complejidad.
Para agilizar estos casos, algunas entidades han implementado programas de familias de acogida temporal, aunque su cobertura sigue siendo limitada. La prioridad, según las normas, es evitar que los menores crezcan en instituciones, pero la realidad muestra que los recursos y la burocracia aún frenan soluciones rápidas.
El abandono de un recién nacido en el Hospital General de Pachuca no solo expone las grietas en los sistemas de protección infantil, sino que obliga a reflexionar sobre las condiciones que llevan a una madre —o a una familia— a tomar una decisión tan desesperada. Mientras las autoridades investigan los hechos y garantizan la seguridad del menor, el caso subraya la urgencia de fortalecer redes de apoyo psicológico, económico y social para mujeres en situaciones de vulnerabilidad. Programas como Cunas Seguras o líneas de emergencia anónimas podrían marcar la diferencia entre el abandono y una entrega responsable, pero requieren difusión constante y acceso sin barreras. La prioridad ahora es que este bebé encuentre un hogar estable, pero el verdadero cambio dependerá de acciones concretas que eviten que historias como esta se repitan.

